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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 03 - Diciembre 2013 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

M. P. SINGHAL

  

La rueda de la vida giró rápidamente el 31 de octubre del 2013. A las 5,30 de la tarde de ese mismo día, mi esposa y yo visitamos a la Sra. Radha Burnier en su residencia de Parsi Quarters para recibir su bendición antes de partir a Bali, Indonesia, para asistir a la Conferencia de la Federación Indo Pacífica. Nos preguntó algunas cosas sencillas y dijo “muy bien”. Nos despedimos y la dejamos casi a las 18hs. En el aeropuerto de Chennai, después de confirmar el vuelo, recibimos una llamada informándonos de que la Presidente había fallecido a las 21hs. Regresamos a Adyar después de cancelar el viaje. De cuerpo presente en la Sala Principal de la Sede Internacional, su rostro sonriente reflejaba paz, como si estuviera profundamente dormida o meditando. Como la mayoría de los lectores ya saben, Radha Burnier, la Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica, nació el 15 de noviembre de 1923 en el campus de la Sociedad. Era hija de nuestro quinto Presidente Internacional, N. Sri Ram. La Sra. Burnier desempeñaba su quinto mandato como Presidente de la ST, y asumió su cargo como la séptima Presidente en 1980. Ocupó el cargo más tiempo que ningún otro Presidente y también vivió más.

 

Supervisó el trabajo de investigación y publicaciones de la biblioteca de Adyar y del Centro de Investigación, como su Directora, durante 1959 y 1979. También fue famosa exponente de la danza clásica de la India y actuó en la película “El Rio”, de Jean Renoir. Era una persona de muy buen corazón y se hizo querer no sólo por los miembros de la Sociedad sino por todas las personas que la conocieron.

 

Ahora los miembros de la Sociedad Teosófica elegirán un nuevo Presidente, de acuerdo con los Estatutos de la Sociedad. Ya se han iniciado los pasos necesarios en esta dirección. Es importante que estas elecciones sean gestionadas por todos los implicados con un espíritu verdaderamente teosófico y en conformidad con los más altos ideales de justicia, imparcialidad y objetividad.

 

Esto nos lleva a la cuestión mucho más amplia de trasladar la Teosofía a nuestra vida diaria, o la de vivir de forma teosófica. En el Prefacio de La Clave de la Teosofía, Madame Blavatsky dice “Para los mentalmente perezosos u obtusos, la Teosofía tiene que seguir siendo un enigma; porque tanto en el mundo mental como en el espiritual, cada hombre tiene que progresar por sus propios esfuerzos…”.Con esto nos advierte que los estudiantes de la Sabiduría Antigua necesitan trabajar mucho para asimilar las enseñanzas teosóficas de modo que éstas se conviertan en una parte inseparable de nuestra vida. La mayor parte de los miembros de la Sociedad Teosófica, independientemente del país, lengua o sistema de creencias, reflejan generalmente una cultura teosófica distintiva de amistad, consideración, cortesía, paciencia, tolerancia y servicio. En el mundo, nada decepciona o desilusiona más a una persona que no es parte de la Sociedad, que ver una conducta no teosófica en un miembro o grupo de miembros de la Sociedad. Deberíamos tener en cuenta la dignidad y los sentimientos de todas las personas con las que tratamos.

 

Se nos da un programa de tres pasos consistentes en Estudio, Meditación y Servicio. El estudio nos proporciona el conocimiento. Meditando en lo que hemos aprendido, obtenemos vislumbres de la sabiduría. Así, provistos de sabiduría, podemos servir de forma sabia. Podemos comenzar a ver el elemento de la vida divina en todos los seres, la unidad en medio de la diversidad. Hemos ido y vuelto de la luna, pero somos incapaces de responder al vecino cuando está mal y necesita nuestro amor y compasión. El amor se queda simplemente en una palabra si no lo utilizamos para servir.

 

 Hemos recibido mensajes de condolencias de muchas personas y de muchas Secciones de la ST de todo el mundo en esta ocasión. Están llenos de pensamientos y sentimientos de afecto. Reproducimos aquí los mensajes procedentes de Vicepresidentes anteriores en el orden en que ocuparon su cargo.

 

La Sra. Joy Mills, de Krotona: “Los residentes de Krotona se reunieron en la Sala principal para meditar en tributo a Radha, y nos comprometimos todos a seguir con el gran trabajo al que ella se dedicó con tanta devoción… Atesoro muchos bellos recuerdos de los tiempos que pasamos juntas. Nos dio un hermoso ejemplo de servicio verdaderamente altruista”.

 

El Sr. Surendra Narayan, Delhi: “Con un profundo sentido de la devoción, rindo mis profundos respetos a Radhaji, que ya no está con nosotros físicamente. Vivió y trabajó por la causa del bienestar y de la liberación humana sin pensar nunca en sí misma. Su vida fue un radiante ejemplo de lo que los Maestros de Sabiduría esperan que seamos, trabajadores ideales de la Sociedad Teosófica”.

 

El Sr. John Algeo, de EEUU: “El fallecimiento de Radha Burnier señala el final de una era. Fue Presidente de la Sociedad Teosófica de Adyar desde 1980 hasta su muerte el 31 de Octubre de 2013, un día propicio como la víspera de Todos los Santos. Era hija de Nilakanta Sri Ram, que fue el quinto presidente de la Sociedad Teosófica, y estudió en la escuela de danza clásica India de Rukmini Devi Arundale (la Fundación Kalakshetra). Desempeñó un papel principal en la película El Rio de Jean Renoir en 1951 y vino a Miami a dar conferencias y actuaciones de danza. Más adelante la fui conociendo más cuando yo era Presidente de la Sociedad Teosófica de Norteamérica. Era una mujer de mente y voluntad fuertes. En mi experiencia, nunca dejó traslucir un momento de duda respecto a lo apropiado de sus opiniones o lo adecuado de sus acciones”.

 

La Sra. Mary Anderson, del Reino Unido: “Lo que puede impactarnos más de la vida y la actividad de Radha Burnier son los múltiples aspectos de su carácter. Era brillante en sus intereses y actividades, una magnífica bailarina, erudita en sánscrito, profunda pensadora, sabia conferenciante y escritora, y sobre todo era compasiva con los menos privilegiados y estaba siempre dispuesta a ayudar allí donde hiciera falta. La echaremos de menos por todas esas cualidades y la recordaremos con afecto todos los que trabajamos con ella.”

 

La Sra. Linda Oliveira, de Australia: “La Sra. Burnier fue la Presidente de la Sociedad más longeva, y ocupó su cargo más tiempo incluso que el Presidente Fundador, el Coronel Olcott. Fue un ejemplo de dedicación posiblemente sin paralelo a la Sociedad y a su trabajo hasta el final… Radhaji demostró repetidamente en sus conferencias y sus escritos una fusión relativamente poco frecuente de mente y corazón. En muchas ocasiones esto se reflejaba en una clase de sabiduría superior, que se dejaba traslucir de muchas maneras. También mantuvo vivo el espíritu de seria reflexión y de investigación de mente abierta en la ST… Que tenga un reposo bien merecido”.

 

La Sra. Diana Dunningham Chapotin, Secretaria Internacional de la OTS de Francia: La contribución de Radha Burnier a la OTS necesita una mención especial. Se preocupó mucho por los problemas éticos que planteaba la ciencia, por los efectos que tiene la ambición de las grandes empresas y el egoísmo personal sobre el medio ambiente, por la explotación de las masas por parte de los Organismos internacionales, por la opresión de las mujeres y las injusticias causadas por los sistemas de casta y de clase, por la corrupción política y económica y el maltrato de los animales, entre muchos otros temas. Puede decirse que la tónica fundamental de su presidencia fue la Regeneración Humana y la acción humanitaria prestada con afecto personal y con generosidad.

 

La Sra. Radha Burnier fue una visionaria y descubridora de nuevos caminos. En una ocasión dijo “Dejad que nuestros miembros se conviertan en pensadores independientes y descubridores de nuevas sendas, en vez de depender de los demás”. Indicó la dirección del viaje y el objetivo, dejando a los individuos el perfil del Sendero.

 

La necesidad del momento presente es la de permanecer unidos en nuestra gran misión de transformar a la humanidad y a todo el mundo viviendo teosóficamente en nuestra vida diaria. Recordemos lo que dijo la Madre Teresa: “No todos podemos hacer grandes cosas, pero todos podemos hacer pequeñas cosas con gran amor”

 

 

 

 

 

 

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