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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 02 - Noviembre 2013 (en Castellano)

 
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El equipo de la ST

 

PEDRO OLIVEIRA

Miembro de la Sección Autraliana de la ST, ha trabajado en Adyar y en otros lugares.

 

La expresión “empresa desesperada” significa “una esperanza persistente o desesperada que es poco posible que se logre”. El Diccionario Oxford Concise expresa que “la frase originalmente denotaba un grupo de soldados elegidos para comenzar un ataque, muchos de los cuales no sobrevivirían”. En una carta a A. P. Sinnett, el Mahatma K.H. compara a la joven ST con una línea de avanzada:

 

Lo que quise decir con “Empresa Desesperada” era que, cuando se considera la magnitud de la tarea a realizar por nuestros teósofos voluntarios y especialmente la cantidad de fuerzas en oposición ya organizadas y otras dispuestas a organizarse, bien podemos compararlas a esos esfuerzos desesperados contra condiciones abrumadores, que el verdadero soldado se precia de intentar. Hizo usted bien al tener en cuenta “el gran propósito” en los modestos principios de la ST. Desde luego que si nosotros nos hubiéramos encargado de fundarla y dirigirla en propia persona, es muy probable que se hubiera trabajado más y se hubieran cometido menos errores, pero nosotros no podíamos hacer esto, ni ese era el plan; el trabajo se puso en manos de nuestros dos representantes, y tal como usted ahora sabe, se les dejó en libertad de que actuaran lo mejor que pudieran según las circunstancias. Y ya se ha hecho mucho. Bajo la superficie del espiritismo circula una corriente que está socavando un amplio lecho. Cuando esta corriente reaparezca en la superficie, sus efectos serán visibles. Muchas mentes como la suya ya están reflexionando sobre la cuestión de la ley oculta, al sentirse estimulada la mente del público por estas inquietudes. Igual que usted, ellos no están satisfechos con lo que hasta ahora se ha conseguido y piden algo más. ¡Que esto le dé ánimo!

No es totalmente exacto que por el hecho de tenerlas en la Sociedad estas mentes estarán “en condiciones más favorables” para ser observadas por nosotros. Diga más bien que por el hecho de unirse a otros simpatizantes en estas organizaciones se han sentido estimulados a esforzarse, y unos y otros se animan para investigar. La unión siempre da fortaleza, y puesto que el Ocultismo de nuestros días se parece a una “empresa desesperada”, la unión y la cooperación son indispensables. La unión, en realidad, implica una concentración de fuerza magnética y vital, contrarrestando las corrientes hostiles del prejuicio y del fanatismo.

 

Varios puntos considerados por el Mahatma en la carta mencionada precedentemente, merecen consideración. El primero es “la magnitud de la tarea a emprender por nuestros voluntarios teosóficos”. Expresándolo de modo simple, su tarea era trabajar por la regeneración espiritual de la humanidad al presentar las Enseñanzas de la  eterna Sabiduría y al ilustrar su carácter regenerador.

 

Otro punto importante se refiere a “los numerosísimos medios seleccionados, y a ser seleccionados, en oposición”. Ellos incluían algunos Espiritistas a quienes no les gustaban las críticas de la Sra. Blavatsky de sus creencias y prácticas; misioneros eclesiásticos, particularmente en India, que se sentían amenazados por la presencia y el trabajo activo de la ST y de sus fundadores; la Sociedad de Investigación Psíquica de Londres, que aceptó incuestionablemente la versión de Richard Hodgson sobre los fenómenos que habían sucedido en Adyar, presentados en su informe, y la ciencia materialista que rotuló rápidamente las enseñanzas teosóficas como ilusiones.

 

Según las dificultades mencionadas precedentemente, no es de sorprendernos que los Mahatmas dijeran que “bien podemos compararla (a la ST)  a esos esfuerzos desesperados contra condiciones abrumadoras, que el verdadero soldado se precia de intentar”. Él también menciona “el ´gran propósito´ en los modestos principios de la ST”. Tal vez el primer Objetivo de la Sociedad: Fraternidad Universal sin distinciones, sobre el que los Mahatmas insistieron reiteradamente, es un aspecto muy esencial de ese propósito.

 

En otro pasaje de la misma carta leemos que “por el hecho de unirse a otros simpatizantes en estas organizaciones, se han sentido estimulados a esforzarse y unos y otros se animan para investigar”. El trabajo de la ST sí estimula el esfuerzo y la investigación,  así como la Sociedad le garantiza a todos sus miembros la libertad de pensamiento y búsqueda. Al final del párrafo citado anteriormente sobre las notas del Mahatma, otros puntos esenciales del trabajo de la ST: “La Unión siempre fortalece: y dado que el Ocultismo en nuestros días se asemeja a una “empresa desesperada”, la unión y la cooperación son indispensables. En verdad, la unión, implica una concentración de fuerza vital y magnética, contra las corrientes hostiles del prejuicio y del fanatismo.” En estas palabras el Maestro tal vez presenta las cualidades esenciales para el Equipo de la S. T.

 

La palabra “equipo” denota, entre otros significados, “un grupo de jugadores que conforman uno de los lados del juego” y “dos o más personas que trabajan juntas”. Incluso una mirada rápida a los comienzos de la ST muestra que estaba predestinada a ser un equipo. Aunque, como cualquier otra asociación, tiene reglas y funcionarios elegidos constitucionalmente, lo que impele a la gente a trabajar unida como un equipo en la ST no es un decreto oficial sino un anhelo de servir al propósito que motivó su inicio. Y no es poco sorprendente, que a pesar de una fuerte oposición externa y periódicos disturbios dentro del equipo, la Sociedad está por cumplir 138 años de vida este noviembre. ¿Cómo llegó al siglo veinte?

 

La nota clave esencial que guió al Equipo de la ST llegó a nosotros por medio del trabajo y visión de cada Presidente sucesivo. La articularon para su propio tiempo y ayudaron a los miembros en todo el mundo a obtener una comprensión renovada de las posibilidades y fortaleza del trabajo de la Sociedad. Y las manos de cada Presidente se fortalecieron a su vez por lo miembros que lo eligieron.

 

El Cnel. Olcott en su Alocución inaugural expresó: “Buscamos, inquirimos, no rechazamos nada sin causa, no aceptamos nada sin prueba: somos estudiantes, no maestros.” Reafirmaba de este modo una política básica de la ST expresada en el Preámbulo de sus Estatutos:

 

Sean cuales sean las opiniones privadas de sus miembros, la Sociedad no tiene dogmas que cumplir, ni ningún credo a diseminar. Tampoco está formada como una facción espiritual, ni actúa como enemigo o amigo de cualquier cuerpo sectario o filosófico. Su único axioma es la omnipotencia de la verdad, su único credo una profesión de devoción incondicional a su descubrimiento y difusión. Al considerar las cualidades de sus solicitantes para ser miembros, no tiene en cuenta raza, sexo, color, país o credo.

 

Nuestro Presidente Fundador expresó de este modo el carácter único de la Sociedad Teosófica en ese momento, que era de una ortodoxia religiosa en crecimiento, de materialismo científico firme y un creciente movimiento espiritual que afirma la validez de mensajes trasmitidos psíquicamente del otro mundo. Desde su mismo inicio la Sociedad afirmó su naturaleza no dogmática así como su posición no ideológica en la búsqueda de la verdad. Naturalmente, esto se volvió una importante cualidad en el Equipo de la ST: todos somos estudiantes que compartimos un viaje de descubrimiento de la verdad para el mejoramiento de la humanidad, no maestros que le dicen a la gente qué creer y qué hacer.

 

En su artículo “La solidaridad y los ideales de la S. T.” (The Theosophist, noviembre 1894) el Cnel. Olcott presenta su visión del Equipo de la ST    :

 

Algo que ayudará a nuestras buenas resoluciones es darle más de nuestra fortaleza a la Sociedad Teosófica, en vez de hacerlo a nuestras personalidades. Al olvidarnos de nosotros mismos al apoyar a la Sociedad, nos volveremos mejores personas en todo respecto. Seremos colaboradores de la humanidad miles de veces más que por ningún otro plan. Cuando me refiero a la Sociedad, no quiero decir una rama o una sección, es decir, un pequeño fragmento o una gran parte de ella. Me refiero a la Sociedad como un todo, una gran Federación, una gran entidad, que nos incluye a todos y representa la totalidad de nuestra inteligencia, nuestra buena voluntad, nuestros sacrificios, nuestro trabajo desinteresado, nuestro altruismo; un manojo compuesto de muchas y pequeñas varillas que de modo separado podrían ser partidas, pero que unidas, son indestructibles.

 

Todo miembro de la ST que alguna vez colaboró en una comisión, sabrá por experiencia directa cómo la personalidad puede a veces volverse un impedimento en el trabajo de la ST. La naturaleza personal no sólo tiende a ser fuerte en nosotros sino también, por medio de formas sutiles de persuasión extraña, tratará y nos convencerá que nuestra opinión es la mejor, que nuestra sugerencia debería ser adoptada y que las opiniones de los demás, al fin y al cabo, importan poco. Por lo tanto, el consejo del Cnel. Olcott “Olvidarnos de nosotros mismos al apoyar a la Sociedad”, tal vez debería tomarse en serio. Se ha sugerido al respecto que podemos comenzar aprendiendo a escuchar a los demás en nuestro trabajo común a favor de la ST. Escucharnos genuinamente construye y fortalece el Equipo de la ST, porque disminuye nuestro auto-centrismo.

 

Annie Besant siguió al Cnel. Olcott como Presidente de la Sociedad y presentó otro aspecto importante del Equipo de la ST en su artículo “La vida teosófica” (The Theosophist, marzo 1909):

 

La vida teosófica debe ser una vida de servicio. A menos que sirvamos, no tenemos derecho a vivir. Vivimos por el sacrificio constante de otras vidas en todas partes, y debemos devolverlo; de lo contrario, citando una antigua frase, somos sólo ladrones y no devolvemos lo recibido. El servicio es el gran iluminador. Cuanto más servimos más sabios nos volvemos, porque aprendemos la sabiduría no al estudiar sino al vivir.

 

La primera parte de su afirmación presenta el servicio como una prioridad moral natural: “Vivimos por el sacrificio constante de otras vidas en todas partes, y debemos devolverlo”. Cuando somos capaces de mirarlo libre del sesgo del auto-interés, la totalidad de la vida se ve como una delicada red de servicio y sacrificio, sin excepción. Asumir que sólo podemos tomar de la vida sin jamás devolver, es una forma de enfermedad del alma. Uno de los desarrollos positivos en el mundo actual es el aumento del número de gente joven que se ofrecen a trabajar para organizaciones no gubernamentales que ayudan a los pobres, a los refugiados, así como a los animales. Al observar a la ST, no sería una exageración decir que todavía está aquí en el mundo gracias a muchas generaciones de miembros que trabajaron por ella como un servicio desinteresado. El servicio está en el corazón mismo del Equipo de la ST.

 

La otra parte de la afirmación de la Dra. Besant es igualmente significativa: “El servicio es el gran iluminador. Cuanto más servimos más sabios nos volvemos, porque aprendemos la sabiduría no al estudiar sino al vivir”. Ella señala hacia una dimensión espiritual de servicio más profunda: la limpieza de nuestras mentes y corazones que pueden conducirnos hacia la sabiduría, una depuración natural de lo que no es esencial en nuestra consciencia, haciendo lugar a una comprensión que ciertamente no vivimos para nosotros mismos sino para los demás. Esta sabiduría, nacida del servicio altruista, es un fundamento importante del Equipo de la ST.

 

El Dr. George Sydney Arundale le sucedió a la Dra. Besant en la Presidencia de la ST. En una simple frase, fue capaz de expresar la esencia misma de su visión por la Sociedad, así como un aspecto muy vital del Equipo de la ST: “Juntos de modo diferente.”  Se ha sugerido que esto podría ser ciertamente una de las verdaderas interpretaciones de nuestro primer Objetivo, la Fraternidad Universal sin distinciones. La vida sólo puede manifestarse por medio de formas individuales que son esencialmente diferentes. Y sin embargo la vida en su propia naturaleza esencial es una, indivisible. La frase de Arundale parece resumirlo completamente: todos podemos ser diferentes y sin embargo permanecer juntos. La Sociedad Teosófica se ha beneficiado desde su inicio al tener individuos totalmente diferentes que estuvieron profundamente comprometidos a trabajar juntos por ella, y que supieron cuándo sacrificar el orgullo y la auto-importancia de modo que la Sociedad pudiera progresar y crecer. “Juntos de modo diferente” es una parte integral del Equipo de la ST.

 

El Hermano Raja, como se lo conocía cariñosamente a C. Jinarâjadâsa, asumió su cargo como el cuarto Presidente de la ST el 17 de febrero de 1946. Él aportó a su cargo una personalidad carismática, devoción a los ideales de la Sociedad así como una erudición en los campos del arte, la religión, la filosofía, junto con un ávido interés por la ciencia. En su Alocución Inaugural expresó su visión del Equipo de la ST:

 

Supongan además, que todo teósofo en toda Rama Teosófica se dijera calladamente a sí mismo al contactar a un amigo o a un extraño, “ESO eres tú, la Visión de Dios que busco, la meta del Mukti a la que aspiro, eres .” Todos nuestros estudios teosóficos entonces son un mero acompañamiento, una elaboración en armonías, del glorioso canto de unidad que suena en el universo uniendo a ángeles y hombres, bestias y plantas, en un dichoso abrazo.

 

Su visión de la Fraternidad Universal, sin distinciones, es maravillosa porque encarna una percepción directa en ese Terreno del Ser donde yace nuestra verdadera identidad, la relación Yo-Tú que Martín Buber enseñó. En su profundidad evoca una mente que ha ido mucho más allá de las diferencias que a menudo dificulta las relaciones humanas. Como ha sido sugerido una y otra vez en las Enseñanzas de la Sabiduría, sólo los ojos del alma pueden ver tales realidades eternas porque los ojos de la personalidad a menudo están cegados por las ilusiones que emanan de las actividades del yo personal. La visión del Hermano Raja evoca la enseñanza de los Upanishads: ver el Yo (Atman) en todos los seres y a todos los seres en el Yo. Tal visión inspira y energiza aún más al Equipo de la ST.

 

Fue en febrero de 1953 que N. Sri Ram asumió como Presidente de la Sociedad Teosófica. Tuvo una influencia perdurable en muchos miembros en todo el mundo, no sólo debido a lo que él compartió con ellos sino particularmente por lo que él fue. Como alguien expresó después de su muerte, la palabra “eliminación del yo” no se aplicaba adecuadamente a él, dado que había muy poco yo a ser eliminado.

 

En su artículo “¿Por qué a la Teosofía no se la define?” (The Theosophist, octubre 1964) escribió:

 

La Verdad, o la Sabiduría, no se la puede conocer, excepto que sea una mente que esté completamente abierta a ella. Es sólo cuando la mente está libre de toda idea, de todo tinte de deseo, de todo elemento del yo, que puede descubrir la Verdad. La verdad se refleja en esa mente; no es necesario ir tras ella. La verdad entonces, viene a la persona. La descubre en su corazón. Es sólo en la absoluta libertad de la mente y del corazón que la verdad, en su totalidad, puede brillar y manifestarse. Por lo tanto, en la Sociedad Teosófica tratamos de mantener esa libertad, que es el camino o el espacio abierto. Esta es la razón por la que a la Teosofía se la deja sin definir.

 

Hubo unos pocos miembros que, a pesar de su gran admiración por Sri Ram, no estaban de acuerdo con lo expresado en la cita mencionada precedentemente. Algunos de ellos sugirieron que, al ser expresado por el Presidente, podía desalentar a las personas a estudiar Teosofía. Sin embargo cuando uno examina su afirmación, por sí misma, su significado intrínseco se hace claro.

 

En su afirmación, reproducida precedentemente, el Hermano Sri Ram expresaba, en sus propias palabras, el mismo espíritu que está presente en el Preámbulo de los Estatutos de la ST, aprobados en 1875, mencionados anteriormente, cuando la Sociedad se estaba organizando: la Sociedad no tiene dogmas que cumplir, ni ningún credo a diseminar. De haber definido la Teosofía, oficial e institucionalmente, significaría abandonar ese espíritu y cambiar la naturaleza misma de la ST definitivamente. La Teosofía, sin embargo, ha sido tentativamente definida en muchos libros y artículos por muchos autores diferentes, y sus opiniones y contribuciones pueden ser estudiadas por quienes estén interesados en tal estudio. Sri Ram mismo exploró la naturaleza y alcance de la Teosofía en sus libros, al tratar temas tales como la consciencia, la mente, karma, reencarnación, evolución, el sendero espiritual y la transformación interna, entre otros.

 

En varias tradiciones, la Verdad, la Sabiduría y la Bondad se consideran, en su naturaleza esencial, como inefables, “demasiado grandes para ser expresadas o descriptas en palabras”. En La Doctrina Secreta, la Sra. Blavatsky sugiere que la Realidad Última es “impensable e inefable”. Tal vez esto ayuda a indicar que las realidades fundamentales de la vida no pueden ser objeto de discurso, análisis y explicación, sino algo a ser conocido en las profundidades de nuestro corazón, cuando el sentido del yo separado ha terminado y la consciencia se establece en su propia naturaleza esencial.

 

La contribución única de Sri Ram al Equipo de la ST fue recordarnos, por medio de su enfoque profundamente gentil, que mientras nuestras mentes y corazones están abiertos, encontraremos ese Sendero que conduce al corazón de la existencia y por lo tanto hallaremos una inspiración perdurable y transformadora.

 

John Coats sucedió al Sri Ram como Presidente. Él sugirió que cada miembro debería volverse un “embajador de la Fraternidad”. También estimuló a los jóvenes a tomar parte activa en el trabajo de la Sociedad. Él escribió (The Theosophist, abril 1974):

 

La práctica de la fraternidad implica que tenemos los principios más elevados, activos en nuestras vidas, principios de compasión, justicia, caballerosidad, consideración por los sentimientos de los demás, y una atención constante a lo que les hacemos a las personas a nuestro alrededor. La fuerza y utilidad de nuestra organización depende de esta comprensión de una fraternidad distintiva. Depende de nuestra habilidad para cooperar, de nuestra comprensión de la ley. Sin todo esto, el núcleo no puede trabajar, no puede atraer ni trasmitir.

 

La fraternidad no puede ser reglamentada y la ST no intenta ordenar a las personas para que practiquen la Fraternidad. Pero el hecho de que la Sociedad haya llegado al siglo veintiuno, es tal vez prueba suficiente de que dentro de toda generación que trabajó por ella, desde su inicio mismo, hubo hombres y mujeres para quienes el principio de la Fraternidad Universal fue una realidad. En un nivel práctico, significa relacionarnos con otros, escucharlos, apoyarlos y ayudarlos. Como Annie Besant elocuentemente lo expresa: “¿Para qué estamos aquí, excepto para ayudarnos mutuamente, amarnos y alentarnos?” La Fraternidad es la vida del Equipo de la ST.

 

Radha Burnier asumió como la séptima Presidente de la ST en julio de 1980. En su Alocución Inaugural (The Theosophist, agosto 1980) expresó:

 

A medida que el tiempo pasa, las generaciones cambian. Cada generación enfrenta los problemas básicos del hombre en términos de un ambiente en cambio. Ninguna enseñanza, ninguna filosofía, pueden ser una ayuda adecuada a ninguna generación si se convierten en un mero idioma o tradición. Pero la Sabiduría de una mente verdaderamente religiosa puede hablar el lenguaje de cualquier generación y comunicar su propia cualidad de significado.

 

La palabra “tradición” proviene del Latín trajere: “entregar, traicionar”. Una tradición es lo que se trasmite de generación en generación, ejemplificado en las diferentes tradiciones religiosas del mundo. Curiosamente, la etimología de la palabra admite el hecho de que en el proceso mismo de la trasmisión puede ocurrir la traición. Los ejemplos de traición en el mundo religioso son demasiado numerosos para mencionarlos. Su historia ha mostrado que la Sociedad Teosófica no ha sido una excepción a este peligro. La cita de la Sra. Burnier parece repetir la advertencia dada por HPB en 1889 (La Clave de la Teosofía, Conclusión):

 

Debe usted recordar que todos nuestros miembros han nacido y han sido educados en algún credo o religión, que todos ellos son más o menos el fruto de su generación, tanto física como mentalmente y que, por consiguiente, es más que probable que su criterio esté matizado e inconscientemente condicionado por algunas o por todas estas influencias. Entonces, si no pueden librarse de esos prejuicios inherentes, o al menos aprender a descubrirlos al instante y evitar así dejarse llevar por ellos, el resultado sólo puede ser que la Sociedad se dirija a un encalladero de pensamientos, y ahí permanezca varada como el esqueleto de un navío hasta enmohecer y desaparecer.

 

En los seminarios cargados de espiritualidad sobre Regeneración Humana que ella condujo en el Centro Teosófico Internacional en Naarden, Países Bajos, en julio 1990, la Presidente compartió su visión esencial del trabajo a realizar por la ST:

 

Hemos creado divisiones por medio de nuestro pensamiento, estamos condicionados en él. Si pudiéramos liberarnos de ese condicionamiento, irradiaríamos paz y armonía. Porque la fraternidad universal sin distinciones no es una frase hueca, algo trivial. Es el trabajo principal de la Sociedad Teosófica. Cuando lo convertimos en algo ordinario, sentimos que debemos tratar de encontrar otras cosas para hacer. Pero no hay diferencia entre tal fraternidad y la regeneración, porque requiere una mente sin divisiones, sin distinciones, sin comparaciones, ni evaluaciones.

 

La afirmación precedente repite, en su significado profundo, las afirmaciones de HPB de 1889 (La Clave de la Teosofía):

 

En todo caso concebible, él mismo debe ser un centro de acción espiritual, y desde él y su propia vida diaria individual deben irradiar esas fuerzas espirituales superiores que sólo pueden regenerar a sus semejantes, los hombres.

 

La regeneración espiritual interna, una mente sin divisiones, es tal vez el mayor desafío para el Equipo de la ST.

 

Las enseñanzas teosóficas sugieren que el Equipo de la ST no vino a la existencia en 1875 cuando se formó la Sociedad. Es muy posible que se haya estado formando durante siglos en muchos países alrededor del mundo. Esto es lo que uno de los Instructores del Equipo escribió a Francisca Arundale en 1884:

 

¿Piensa usted que la verdad se le ha mostrado sólo para su beneficio? ¿Qué hemos roto el silencio de los siglos por el bien de un puñado de soñadores solamente? Las líneas convergentes de vuestro Karma los han conducido a cada uno y a todos vosotros hacia esta Sociedad, hacia un foco común donde cada uno puede ayudar a resolver los resultados de vuestros comienzos interrumpidos en el último nacimiento. Ninguno de vosotros puede ser tan ciego como para suponer que este es vuestro primer contacto con la Teosofía.

 

El mundo actualmente es muy diferente del mundo en 1875 cuando la Sociedad Teosófica se inició. Es un mundo modelado en casi todas sus actividades por una tecnología en rápido desarrollo y por sistemas de comunicación. La Sociedad está aprendiendo a adaptar esta nueva realidad al hacer uso de las nuevas tecnologías que ofrece. El entusiasmo de los medios sociales recientemente encontrado en sus diferentes formas, a favor del ambiente, ha posibilitado un enfoque más prudente, como se ha visto que la presencia de sólo un individuo con tendencias egoístas y narcisitas puede comprometer la armonía de un grupo que incluye algunas veces más de 500 miembros. Y sin embargo un debate e interacción grupal útil puede todavía ocurrir siempre que se concentró en lo que es realmente importante.

 

Los instrumentos externos pueden ser útiles, pero en sí mismos, pueden no crear las condiciones que son necesarias para que el Equipo de la ST lleve a cabo su propósito. Una conexión realmente espiritual es mucho más importante que una electrónica, y tal conexión se hace posible cuando una actitud de eliminación del yo comienza a gobernar nuestras vidas. Entonces, no importa dónde están en el mundo, son parte del Equipo al que se le ha encargado una tarea sagrada: “bendecir y salvar a la humanidad”.

  

 

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