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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 02 - Noviembre 2013 (en Castellano)

 
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La esencia de La Doctrina Secreta

Ricardo Lindermann

Ingeniero de profesión, es Conferencista nacional y

ex Secretario General de la Sección Brasilera de la ST

 

 

En la verdadera filosofía, la esencia de un sistema de pensamiento está contenida en sus premisas, obviamente porque el resto es corolario o deducciones, que sólo hacen explícito lo que ya está implícito en las proposiciones. Por lo tanto, la esencia de La Doctrina Secreta (D.), que es la principal obra de Madame Blavatsky, está contenida en su premisa principal, que es la primera proposición del proemio:

 

Un PRINCIPIO Omnipotente, Eterno, Sin Límites e Inmutable, sobre el cual toda especulación es imposible, porque trasciende el poder de la concepción humana, y sólo podría ser empequeñecido por cualquiera expresión o comparación de la humana inteligencia. Está fuera del alcance del pensamiento, y según las palabras del Mândûkya Upanishad es “inconcebible e inefable”. [Verso 7] 1

 

El Dr. Taimni la compara con el número cero, que contiene todos los números o un Principio Último que "debe ser una síntesis de perfecta armonía de todos los opuestos posibles y debe contener de forma integrada todos los principios, cualidades, etc.”2 Parece ser como un Océano Absoluto conteniendo potencialmente todas las posibilidades y manteniendo su mismo nivel horizontal o un Contador Universal en la cual todas las sumatorias llegan al cero principal o gran cero.

 

Una conclusión muy importante y práctica derivada de ese Principio Omnipresente cuando el Universo viene a la manifestación es la Ley de Karma, también conocida como la Ley de Causa y Efecto o Leyes que “operan en el ámbito de la vida humana y que traen ajustes entre un individuo y otras personas a las que él afectó por sus pensamientos, emociones y acciones.”3 Como el Dr. Taimni también comenta: "esta ley de compensación no es una ley que rige sólo limitadas esferas de la vida o fenómenos naturales, sino que es universal en su aplicación. Y es universal e inviolable, porque es la expresión del hecho de que una Realidad Última perfectamente equilibrada a la que nos referimos como lo Absoluto yace en el centro de la manifestación. Esto se debe a que el universo está enraizado en lo Absoluto y es una expresión de lo Absoluto, que la “compensación gobierna cada  esfera de la vida y de la naturaleza”4.

 

Madame Blavatsky agrega a continuación comentarios importantes que identifican a este Principio Omnipresente con el Parabrahman de los Vedantinos, del modo siguiente: “…existe una Realidad absoluta que antecede a todo lo manifestado, condicionado, al ser…Parabrahman (la Realidad Una, lo Absoluto) es el campo de la Conciencia Absoluta, es decir, aquella Esencia que está fuera de toda relación con la existencia condicionada, y de la cual la existencia consciente es un símbolo condicionado.”5

 

Desde el cero, por lo tanto, viene el uno como un punto infinitesimal, como el Dr. Taimni también comenta: "…debe existir eternamente un Punto ideal en el estado de inmanifestación de la Realidad, y a partir del cual se inician todos los tipos de manifestación... Entonces el espacio al que se hace referencia en La Doctrina Secreta es ese aspecto de la Realidad que equilibra el Punto y así mantiene la condición perfectamente indiferenciada requerida en ese estado más alto… No es que el Punto ideal aparece cuando la manifestación va a tener lugar. Existe eterna y simultáneamente, con el Espacio Último y es el vehículo de Nirguna-Brahman (Dios Impersonal6), la Realidad que viene entre lo Absoluto y el Tattva Shiva-Shakti (Padre-Madre en La Doctrina Secreta7) y que corresponde al número 1 en la serie de los números.”8

 

Por lo tanto, si toda la existencia se deriva del Principio Omnipresente a través del Centro de Unidad o Centro laya, la práctica esencial de la vida espiritual debe ser una percepción de la unidad manifestada en toda vida y un comportamiento armónico de acuerdo con ella, como está implícita en las principales ideas de Madame Blavatsky para el estudio de La Doctrina Secreta :

 

(a) La UNIDAD FUNDAMENTAL DE TODA LA EXISTENCIA;

(b) Que NO HAY MATERIA MUERTA;

(c) El hombre es el MICROCOSMOS;

(d) La cuarta y última idea básica a tener en cuenta es la que se expresa en el Gran Axioma Hermético. En realidad, resume y sintetiza todas las demás. Como es lo Interno, así es lo Externo; como es lo Grande, así es lo Pequeño; como es arriba, así es abajo: no hay sino una VIDA Y UNA LEY; y el que actúa es UNO. Nada está Dentro, nada está Fuera; nada es GRANDE, nada es Pequeño, nada es Superior, nada es inferior, en la Economía Divina. No importa lo que uno tome como estudio en la DS, tiene que relacionarlo con estas ideas básicas.”9

 

Los Mahatmas también prefieren dar énfasis al concepto de la Vida Una, por ejemplo, en la famosa carta 88, que dice: "Cuando nosotros hablamos de nuestra Vida Una también decimos que ella penetra, más aún, que ella es la esencia de cada átomo de materia.”10

 

Coherentemente, los Mahatmas no podían aceptar el concepto de un Dios que no fuera realmente omnipresente, sino inmaterial y fuera del Universo, como el señor Allan Octavian Hume intentaba sostener en su "Capítulo preliminar sobre Dios”11, que pretendía ser un prólogo a un libro que estaba escribiendo sobre Filosofía Oculta. El Mahatma KH dijo, también en la carta 88: "Es evidente que un ser independiente y omnipresente no puede estar limitado por algo que esté aparte de él; que no puede existir nada externo a él, ni siquiera el vacío; en consecuencia, ¿dónde situamos la materia?...No somos Advaitas, pero nuestra enseñanza respecto de la Vida Una es idéntica a la del Advaita en relación a Parabrahm... Parabrahm no es un Dios, sino la ley inmutable y absoluta e Iswara es la consecuencia de Avidya y Maya, la ignorancia basada en la gran ilusión.'12

 

En otras palabras, la ignorancia espiritual (Avidya) o la falta de conocimiento de sí mismo, de acuerdo con los Yoga Sutras de Patanjali, es la causa de la ilusión del yo separado (Asmita) o crea la ilusión de la separatividad o la percepción ilusoria de que Iswara o el Logos está fuera de uno mismo. El Adepto o Mahatma trasciende estas limitaciones de la percepción, como el mismo Mahatma KH también señala: 'El adepto ve, siente y vive en la misma fuente de todas las verdades fundamentales, la Esencia Espiritual Universal de la Naturaleza, SHIVA el Creador, el Destructor, y el Regenerador. '13

 

Así, la percepción de esa unidad manifestada en toda vida es considerada, en una forma muy práctica, por el Mahatma H. a quien se atribuye la autoría real de El Idilio del Loto Blanco, resumiendo y simplificando este tema en una de las tres verdades: “El principio dador de vida mora en nosotros y fuera de nosotros; es imperecedero y eternamente benéfico; no se lo oye, ni se lo ve, o se lo huele, pero lo percibe el hombre que anhela la percepción”14

 

En esa carta 88 (recibida en septiembre de 1882), el Mahatma KH escribió de una manera más enfática porque el señor Hume fue, de hecho, advertido en la carta 67 (recibida en julio de 1882): '… diga con los Advaitas (Subba Row es uno de ellos) que Parabrahm más Maya se convierte en Iswar, el principio creador, un poder llamado comúnmente Dios, que desaparece y muere con todo lo demás cuando llega el pralaya.'15

 

Como una consecuencia, Iswara o el Logos, como cualquier cosa en el campo de la manifestación, tiene sus limitaciones y también se somete a la ley o principio periódicamente, la cual atraviesa toda la manifestación, y la ley de karma, la cual preside. Incluso el Logos no puede sobreponerse a la ley del karma, como el Mahatma de alguna manera recuerda: "la causa más insignificante producida, aunque sea inconscientemente y por el motivo que sea, no puede ser anulada, ni sus efectos obstaculizados en su marcha, ni siquiera por millones de dioses, demonios y hombres, combinados.'16

 

Esto debe quedar claro también para evitar la demanda egoísta de Dios o de dioses por milagros y supersticiones interesadas en magia, sacrificios de animales, etc., como también señala el Mahatma: 'cuando vengan a darse cuenta de que los viejos fenómenos "divinos" no eran milagros, sino efectos científicos, las supersticiones disminuirán. Así, el mayor de los males que ahora oprime y retarda el renacimiento de la civilización Inda, con el tiempo desaparecerá.'17 Recordemos que toda la miseria humana jamás disminuirá hasta el día en que la mejor parte de la humanidad destruya, en nombre de la Verdad, de la moralidad y de la caridad universal, los altares de sus falsos dioses.'18

 

La importancia de La Doctrina Secreta para darle un contexto filosófico y cosmológico a la enseñanza de los Mahatmas, se vuelve aún más evidente si podemos mirar tal como es arriba y comprender que incluso los chelas laicos que recibían las cartas, debido probablemente a las concepciones cristianas de su ambiente original, no asimilaron los conceptos básicos del Principio Creativo de acuerdo con los Mahatmas.

 

El  Obispo Leadbeater, como Budista, y también como fundador de la Iglesia Católica Liberal en 1916, parece discernir con mayor claridad los conceptos de lo Absoluto y el Logos, incluso en términos cristianos, del modo siguiente:

 

"En cuanto a Parabrahman, lo Absoluto, Él no es personal de ninguna manera; Él no es lo que llamaríamos una existencia. De lo Absoluto todo lo que se pueda decir, nada es dicho correctamente, salvo Él no es esto, Él no es eso; Él no se puede definir en ningún plano en el que nosotros hemos imaginado o pensado. Como el Buda dijo: "No busques a Brahman o el Principio allí." Sin embargo por fervoroso que sea el buscador, jamás lo puede comprender. "velo tras velo se pueden levantar, pero siempre habrá otros detrás." Es inútil especular, Brahman puede entenderse sólo en su propio nivel… Cuando hablamos de Dios queremos decir, para efectos prácticos, el Logos de nuestro sistema solar. El Logos es más comprensible que lo Absoluto, porque Él se ha elevado, paso a paso, a partir de nuestra propia humanidad. La materia física en el sol y en los planetas de nuestro sistema forman su cuerpo físico; la materia astral dentro de los límites del sistema es su cuerpo astral; la materia mental es su cuerpo mental. Por lo tanto todos somos parte de Él'19 Tal idea está también en la Biblia: "Porque en él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser'20 Así que, a su debido tiempo (tiempo astronómico), llegaremos a ser finalmente un Logos Solar, como Cristo dijo: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Vosotros sois dioses?”21 Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto '22

 

El Mahatma KH también hizo una comparación en términos cristianos: "La palabra o Vach se consideraba el Hijo o la manifestación del Eterno YO, y era adorada bajo el nombre de Avalokitesvara, el Dios manifestado". Esto demuestra con toda claridad que Avalokitesvara es, a la vez, el Padre no manifestado y el Hijo manifestado, el último procediendo de y siendo idéntico al primero; es decir, el Parabrahm y Jivatman, el séptimo Principio Universal e individualizado, lo Pasivo y lo Activo; el último, la Palabra, Logos, el Verbo. Llámesele como se quiera, mientras estos desgraciados y despistados cristianos sepan que el verdadero Cristo de todo cristiano es Vach, la "Voz mística"”23

 

Madame Blavatsky agrega en el proceso de la manifestación: "Pero en cuanto salimos, en nuestro pensamiento de ésta, (para nosotros) Absoluta Negación, surge el dualismo en el contraste de Espíritu (o Conciencia), y Materia, Sujeto y Objeto… El “Universo Manifestado”, por lo tanto, está impregnado por la dualidad, la cual viene a ser la esencia misma de su Existencia como “manifestación” '24

 

Patañjali, en los Yoga-Sutras, también parece haber encontrado un uso práctico para esta dualidad o Principio universal de Polaridad en su práctica de Yama sugiriendo la meditación en los opuestos como una técnica esencial de sobre Raja-Yoga: "Cuando la mente es perturbada por pensamientos impropios, recapacitar constantemente sobre sus contrarios (es el remedio) '25 En 1908 algunos autores occidentales herméticos, publicaron El Kybalion, probablemente influenciados por La Doctrina Secreta, basando también su práctica de la transmutación alquímica mental sobre el Principio de Polaridad: "Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; gustos y aversiones son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse.'26 De hecho, una gran cantidad de prácticas de meditación pueden basarse en este principio de polaridad que también se puede ver como un principio terapéutico para restablecer la armonía original y la unidad, que está más allá de la dualidad. El Mahatma KH también considera: "La Naturaleza tiene un antídoto para cada veneno y sus leyes, una recompensa para cada sufrimiento'27 El Dr. Taimni comenta cómo todo el universo preserva naturalmente el equilibrio natural a través de la ley de la compensación: 'Como un giroscopio que ha sido inclinado hacia un lado, de inmediato tiende a volver a la posición de equilibrio de forma automática. De hecho, todo el fenómeno de la manifestación es el resultado de esta tendencia a recuperar el equilibrio; … la perfecta armonía y el equilibrio de lo Absoluto, que ha sido perturbado por esta manifestación.'28

 

HP Blavatsky hizo también el siguiente resumen, sobre la enseñanza esencial de lo Absoluto y el Logos, para ‘proporcionarle una idea más clara al lector’:

 

(1)  Lo ABSOLUTO: el Parabrahman de los vedantinos, o la Realidad una, SAT, que es, como dice Hegel, ambos Absoluto Ser y No-Ser.

(2)  La primera manifestación, lo impersonal, y, en la filosofía, Logos inmanifestado, el precursor de lo "manifestado." Esta es la "Primera Causa", lo "Inconsciente" de los Panteístas Europeos.

(3)  Espíritu-materia, VIDA; el "Espíritu del Universo", el Purusha y Prakriti, o el segundo Logos.

(4)  Ideación Cósmica, MAHAT o Inteligencia, el Alma del Mundo Universal; el Noúmeno Cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes en y de la Naturaleza, también llamada MAHA-BUDDHI'29

 

Luego viene la segunda proposición del proemio que trata de la ley periódica del universo manifestado: “La Eternidad del Universo in toto, como plano sin límites; periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo incesantemente”, llamados “las Estrellas que se manifiestan” y las “Chispas de la Eternidad”. “La Eternidad del Peregrino” es como un abrir y cerrar de ojos de la Existencia por Sí Misma”, según dice el Libro de Dzyan. “La aparición y desaparición de Mundos, es como el flujo y el reflujo regular de las mareas.” Esta segunda aserción de La Doctrina Secreta es la universalidad absoluta de aquella ley de periodicidad, de flujo y reflujo o, de decadencia y crecimiento, que la ciencia física ha observado y consignado en todas las esferas de la Naturaleza. Una alternancia tal como Día y Noche, Vida y Muerte, Sueño y Vigilia, son hechos tan comunes, tan perfectamente universales y sin excepción, que será fácil comprender cómo vemos en ellas una de las Leyes absolutamente fundamentales del Universo.30

 

Entonces, como en este caso, la manifestación ya está en curso, hay una mención del Peregrino, que es la Mónada, durante su ciclo de reencarnaciones (porque el universo es periódico, el hombre como un microcosmos tiene también una manifestación periódica), también llamado el Espíritu, el Atma, el Purusha, 'el único principio inmortal y eterno en nosotros.'31

 

A su vez, la periódica manifestación del Universo podría ser descrita por una analogía científica, como un océano de energía o luz, que simboliza la unidad fundamental de todo, tal como el Dr. Einstein descubrió la mutua convertibilidad de la energía y la materia [e = mc2]. Percibir este océano de luz es iluminación. En este océano inmenso de luz o energía, nosotros podríamos ser percibidos como formas vivas de condensación de esta energía, como fragmentos de hielo que flotan en un océano. Somos diferenciaciones temporales dentro de aquel océano inmenso de luz. En esta analogía, el hielo podría representar nuestro cuerpo, el agua líquida nuestra alma, y el vapor nuestro espíritu, diferentes condensaciones de la misma cosa. Madame Blavatsky fue capaz de alguna manera de anticipar la Ciencia cuando publicó, en 1888, en La Doctrina Secreta, una idea similar de que la Materia es una condensación del Espíritu:

 

Estos seres son los "Hijos de la Luz", porque emanan de, y son autogenerados en, aquel Océano infinito de Luz, uno de cuyos polos es Espíritu puro perdido en la absolutidad del No-Ser, y el otro la materia en el que se condensa, cristalizándose en un tipo cada vez más grosero a medida que desciende en la manifestación.32

 

El Bhagavad Gita simboliza maravillosamente ese periódico revestimiento del Peregrino espiritual en cuerpos materiales: "Como un hombre desecha las ropas viejas y se viste de otras nuevas, así el morador del cuerpo deja el cuerpo viejo y entra en otro nuevo.”33

 

Esto también se resume y simplifica en otra de las tres verdades de El Idilio del Loto Blanco, que une la segunda y la tercera proposición en el proceso periódico de la evolución, del modo siguiente: "El alma del hombre es inmortal, y su futuro es el futuro de algo cuyo crecimiento y esplendor no tiene límites.'34

 

En La Doctrina Secreta, HPB resumió la expresión de la Ley de Evolución en la tercera proposición de su proemio, particularmente referido al desarrollo progresivo de ese Peregrino espiritual como sigue:

 

“La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley Cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél. En otras palabras: ningún Buddhi puramente espiritual (Alma Divina) puede tener una existencia consciente independiente, antes que la chispa que brotó de la Esencia pura del Principio Sexto Universal, o sea el ALMA SUPREMA, haya pasado por todas las formas elementales pertenecientes al mundo fenomenal de aquel Manvantara, y adquirido ]a individualidad, primeramente por impulso natural, y después por los esfuerzos propios conscientemente dirigidos y regulados por su Karma, ascendiendo así por todos los grados de inteligencia desde el Manas inferior hasta el superior; desde el mineral y la planta al Arcángel mas santo (Dhyani-Buddha). La Doctrina fundamental de la filosofía Esotérica no admite en el hombre ni privilegios, ni dones especiales, salvo aquellos ganados por su propio Ego, por esfuerzo y mérito personales a través de una larga serie de metempsicosis y reencarnaciones.35

 

Así, una vez más parece que hay un vínculo entre la tercera proposición y la tercera verdad de El Idilio del Loto Blanco, que resume y simplifica el tema en términos prácticos, de la siguiente manera: "Cada hombre es su propio legislador absoluto, el dispensador de gloria o tristeza para sí mismo; el que decreta su vida, su recompensa, su castigo. Estas tres verdades, que son tan grandes como la vida misma, son como la más sencilla mente de los hombres. Alimenta con ellas al hambriento.'36

 

Aunque la sabiduría divina o Teosofía primaria corresponde a un nivel de la verdad absoluta (paramarthika satya) y por ello está más allá del nivel de la mente, quizás las tres proposiciones del Proemio de La Doctrina Secreta y las tres verdades de El Idilio del Loto Blanco representan la esencia de la Teosofía en una verdad relativa (vyavaharika satya) en su propio nivel de complejidad, tal como H P Blavatsky, citó anteriormente. Como es lo Interno, así es lo Externo; como es lo Grande, así es lo Pequeño; como es arriba, así es abajo; no hay sino UNA VIDA Y UNA LEY: y el que actúa es UNO. Nada esta Dentro, nada esta Fuera; nada es GRANDE, nada es Pequeño; nada es Superior; nada es Inferior; en la Economía Divina. '37

 

 

Referencias Bibliográficas:

1. Blavatsky, H. P. The Secret Doctrine. Adyar, Madras (Chennai), Theosophical Publishing House (TPH), 1978. v. 1, p. 14.

2. Taimni, I. K. Man, God and the Universe. Adyar, TPH, 1969. p. 19.

3. Ibidem, p. 17.

4. Ibidem, p. 18.

5. Blavatsky, op. cit., v. 1, p. 14-5.

6. Taimni, op. cit., p. 12.

7. Ibidem, p. 13.

8. Ibidem, p. 19-22.

9. Blavatsky, H. P. Foundations of Esoteric Philosophy. Adyar, TPH, 1993. p. 64-6.

10. The Mahatma Letters to A. P. Sinnett [in chronological sequence] Quezon City, Philippines,

Theosophical Publishing House, 1993. p. 271. (Letter n. 88)

11. Ibidem, p. 269.

12. Ibidem, p. 270-1. (Letter n. 88)

13. Ibidem, p. 55. (Letter n. 17)

14. Collins, Mabel. The Idyll of the White Lotus. Adyar, TPH, 2000. p. 161-2.

15. The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, op. cit., p. 181. (Letter n. 67)

16. Ibidem, p. 77-8. (Letter n. 21)

17. Ibidem, p. 474. (Letter to Hume)

18. Ibidem, p. 275. (Letter n. 88)

19. Leadbeater, C. W. The Christian Gnosis. London, The St. Alban Press, 1983. p. 1-2.

20. The Holy Bible. King James Version [1611]. New York, American Bible Society, 1980. Acts XVII: 28.

21. John X: 34.

22. Matthew V: 48.

23. The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, op. cit., p. 377. (Letter n. 111)

24. Blavatsky, op. cit. 1978, v. 1, p. 15.

25. Taimni, I. K. The Science of Yoga. Adyar, TPH, 1986. p. 231. [II: 33]

26. The Kybalion. Chicago, The Yogy Publication Society, [1908]. p. 39.

27. The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, op. cit., p. 273. (Letter n. 88)

28. Taimni, op. cit. 1969, p. 18.

29. Blavatsky, op. cit. 1978, v. 1, p. 16.

30. Ibidem, v. 1, p. 16-7.

31. Ibidem, v. 1, p. 16.

32. Ibidem, v. 1, p. 481.

33. The Bhagavadgitâ. Annie Besant translation. Adyar, TPH, 2005. p. 19. [II: 22]

34. Collins, op. cit., p. 161.

35. Blavatsky, op. cit. 1978, v. 1, p. 17.

36. Collins, op. cit., p. 162.

37. Blavatsky, op. cit. 1993, p. 65-6.

 

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"EL PRESENTE ES HIJO DEL PASADO; EL FUTURO, ENGENDRADO POR EL PRESENTE. Y SIN EMBARGO, ¡OH MOMENTO PRESENTE! ¿NO SABES TÚ QUE NO TIENES PADRE, NI PUEDES TENER UN HIJO; QUE TÚ SÓLO ESTAS SIEMPRE ENGENDRÁNDOTE A TI MISMO? ANTES QUE NI SIQUIERA HAYAS PRINCIPIADO A DECIR: “YO SOY LA PROGENIE DEL MOMENTO QUE FUE, EL HIJO DEL PASADO”, TÚ TE HAS CONVERTIDO EN ESE PASADO MISMO. ANTES DE QUE PRONUNCIES LA ÚLTIMA SILABA, ¡MIRA! YA NO ERES EL PRESENTE, SINO EN VERDAD ESE FUTURO. ASI SON EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO, LA TRINIDAD EN UNO POR SIEMPRE VIVA – EL MAHÂMÂYÂ DEL “ES” ABSOLUTO.

De  Las Estancias de Dzyan

 

 

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