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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 12 -  Septiembre 2013 (en Castellano)


 

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La Doctrina Secreta

Descubriendo los misterios del universo

 

BHUPENDRA VORA

Ex Secretario General de la Sociedad Teosófica en África del Este y Central. Actualmente vive en Inglaterra.

Este artículo conmemora los 125 años de La Doctrina Secreta.

 

 

En el proemio de La Doctrina Secreta la señora Blavatsky cita un registro prehistórico sobre el misterio de la creación. El simbolismo en este registro está impregnado de profundo significado sobre el proceso de la evolución y la manifestación de la vida en el cosmos. El proemio afirma:

 

Un manuscrito arcaico, una colección de hoja de palma impermeables a la acción del agua, del fuego y del aire, por un procedimiento específico desconocido. Hay en la primera página un disco de perfecta blancura, destacándose sobre un fondo de un negro intenso. En la página siguiente aparece el mismo disco, pero con un punto en el centro. El primero, como sabe el que se dedica a estos estudios, representa al Kosmos en la Eternidad, antes de volver a despertar la Energía aún en reposo, la emanación del Mundo en sistemas posteriores. El punto en el disco, hasta entonces inmaculado, Espacio y Eternidad en Pralaya, indica la aurora de la diferenciación… El único círculo es la Unidad divina de donde todo procede y a donde todo vuelve: su circunferencia, símbolo forzosamente limitado, por razón de la limitación de la mente humana, indica la PRESENCIA abstracta y siempre incognoscible, y su plano, el Alma Universal, aunque las dos son una. [1]

 

Los Siva-Sutras[2] describen el punto de diferenciación como Sakti-cakra o el Gran punto o Centro a través del cual el poder potencial Divino desciende de lo inmanifestado al mundo de la manifestación y eso predice el nacimiento del universo. A la inversa, cuando llega la noche de Brahmâ y tiene lugar la disolución del universo, el poder Divino regresa al Brahman Inmanifestado desde el mismo punto de diferenciación. Es interesante notar que la “Teoría del Big Bang” de la ciencia moderna también propone que el Universo surgió de un punto de energía que no fue mayor que la cabeza de un alfiler.

   La afirmación mística del antiguo manuscrito citado en el Proemio de La Doctrina Secreta nos conduce en un viaje de descubrimiento sobre el surgimiento del Cosmos y la evolución de la vida. Las Siete Estancias sobre Cosmogénesis y las doce Estancias sobre Antropogénesis tratan sobre la evolución de la vida sobre la Tierra. Por lo tanto sólo se examina una pequeña parte del esquema de evolución del vasto esquema evolutivo. Pero una comprensión del microcosmos da una percepción del mecanismo del macrocosmos de acuerdo con el “Gran Axioma Hermético”:

 

Como es lo Interno, así es lo Externo; como es lo Grande, así es lo Pequeño; como es arriba, así es abajo; no hay sino UNA VIDA Y UNA LEY: Y EL QUE ACTÚA ES uno. Nada está Dentro, nada está Fuera; nada es Grande, nada es Pequeño; nada es Superior, nada es Inferior, en la Economía Divina.[3]

 

   Se presenta al lector para su consideración, una imagen completa de los procesos de la naturaleza y de las Leyes que gobiernan el universo en los volúmenes de esta gran obra. En una conversación con el Capitán P. G. Bowen,[4] la señora Blavatsky dijo que La Doctrina Secreta es sólo un pequeño fragmento de la Doctrina Esotérica conocida por los Miembros más elevados de la Fraternidad Oculta. Ella afirmó que contiene, sólo cuanto puede ser recibido por el Mundo durante este próximo siglo (Siglo veinte). Sus escritos mencionan que el conocimiento revelado es de sólo uno de los volúmenes de los libros conocidos como los “Libros de Kiu-ti”[5]. Sin embargo, lo que se ha dado es muy profundo y provee una imagen mucho más completa de la evolución del Cosmos y el Hombre, de lo que se había presentado anteriormente. Una gran parte de la enseñanza en La Doctrina Secreta ha llegado directamente de esos hermanos mayores que son miembros de la Jerarquía Oculta. En una carta al Dr. Hubbe Schleiden, el Maestro conocido como M escribió:

 

Si esto puede ser de alguna ayuda o utilidad para el Dr. Hubbe Schleiden, aunque lo dudo, yo, el humilde Fakir abajo firmante certifico que La Doctrina Secreta está siendo dictada a Upasika (HPB) en parte por mí, y en parte por mi hermano K. H.[6]

 

   La señora Blavatsky le aconsejó al Capitán Bowen no leer La Doctrina Secreta página por página como uno lo haría con cualquier libro convencional. Muchos encontraron para su decepción que este método de estudio no ha sido útil y los ha desilusionado sobre su habilidad para leer La Doctrina Secreta. HPB aconsejó que el lector debe primero comprender los principios fundamentales de la filosofía oculta para que toda la enseñanza sea comprensible.[7]

   La filosofía oculta enuncia el principio básico de la existencia de una Ley Única Fundamental que ella describe como:

 

La unidad radical de la esencia fundamental de cada parte constituyente de los componentes de la Naturaleza, desde la estrella al átomo mineral, desde el Dhyan Chohan más elevado al infusorio más pequeño, en la acepción más completa del término, y aplicado tanto al mundo espiritual como al  intelectual o al físico, esta unidad es la ley única fundamental en la Ciencia Oculta.[8]

 

   El significado de esta afirmación es que cada unidad simple de existencia, ya sea un átomo o un hombre, o cualquier otro ser, son de forma separada o colectivamente, el Ser Absoluto en su último análisis. Este concepto se trasmite muy bien en el mantra Sânti del Isha Upanishad que expresa:

 

Ese (Brahman Supremo) es infinito, y éste (Brahman Condicionado) es infinito. El infinito (Brahman Condicionado) procede del infinito (Brahman Supremo). (Entonces, por medio del conocimiento), al percibir la infinitud del infinito (Brahman Condicionado), permanece solo como el Infinito (Brahman incondicionado).[9]

 

   Todas las otras enseñanzas se deben entender en el contexto de este principio de unidad fundamental de toda la existencia. También indica que cada unidad de consciencia o âtman es un plenum o totalidad. La Sra. Blavatsky afirmó que el hombre es el Microcosmo y por lo tanto las jerarquías de los cielos están contenidas en él. Pero como afirman las enseñanzas Herméticas, hay Una Vida y Una Ley.

   Un aforismo en Luz en el Sendero[10] aconseja al aspirante a “Destruir todo sentido de separatividad”. Esto no significa que la realidad de la manifestación de la vida en diferentes especies y formas no se reconozca. Significa que una conciencia subyacente indivisible es el terreno de toda la manifestación. Las innumerables formas de vida manifestadas en este mundo con una variedad infinita de expresiones, son la obra de esta Consciencia Divina Una, pero finalmente emergen dentro de la fuente de la que surgieron, al completar el viaje evolutivo.

   El simbolismo en el manuscrito antiguo citado en el Proemio se relaciona a este proceso del Brahman Inmanifestado manifestándose en el estado condicionado y por medio de experiencias obtenidas en el mundo físico, por una variedad de expresiones, regresando a su estado incondicionado infinito. En la redacción del Proemio HPB compara las enseñanzas en el Cristianismo y el pensamiento Hindú cuando ella afirma que: “No hay diferencia entre los Apóstoles Cristianos ´en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser,´y los Rshi-s ´el Universo vive, procede y regresará a Brahma´”[11] En su Diagrama de meditación HPB se refiere al mismo principio de la unidad fundamental de toda la existencia.

   Toda la comprensión subsiguiente de la filosofía debe estar en relación con esta enseñanza y por lo tanto el primer objetivo de la Sociedad Teosófica que menciona la “Fraternidad Universal” sin ninguna distinción. La otra afirmación significativa es que no hay “Materia Muerta”. La doctrina oculta propone un universo dinámico y palpitante que se expresa a sí mismo en miríadas de formas de vida. El pensamiento Vedânta da una visión similar de la naturaleza del universo. Afirma que el universo es producido a partir del Âtman uno indiviso, por el proceso continuo de manifestación y es por lo tanto un sistema unificado. Se lo describe como un organismo poderoso en el que el núcleo más íntimo y el Espíritu y Yo presentes, son el perdurable Ser uno, la Persona Suprema una (Purusha) en su aspecto como Brahman.[12]

   Siguiendo la proposición de la Ley Fundamental Una, la Sra. Blavatsky presenta las “Tres Proposiciones fundamentales”[13] En sí mismas estas proposiciones exponen todo el esquema evolutivo y son sorprendentes. La primera proposición afirma:

 

Un PRINCIPIO Omnipresente, Eterno, Sin Límites e Inmutable, sobre el cual toda especulación es imposible, porque trasciende el poder de la concepción humana y sólo podría ser empequeñecido por cualquiera expresión o comparación de la humana inteligencia. Está fuera del alcance del pensamiento y según las palabras del Mândûkya Upanishad es “inconcebible e inefable”.

 

   Más allá del mundo manifestado del Saguna Brahman con su multiplicidad de vida en sus innumerables especies yace una conciencia inmanifestada o Nirguna Brahman. La Sra. Blavatsky se refiere a esta Realidad como que tiene un “Centro en todas partes y la circunferencia en ninguna”. El Rshi de los Upanishads manifiesta que debido a la imposibilidad de la comprensión de Brahman, el único modo de describir esta Realidad es por medio de la negación de toda descripción de Brahman como “No es esto, no es esto” debido a que está más allá del alcance de las palabras y el pensamiento. Paradójicamente sin embargo también sería verdad decir que es todo lo que se ve o se experimenta por medio de los sentidos, porque su existencia está en el Yo Uno y nada puede estar fuera de esa Realidad.

   En el Bhagavadgitâ, el señor Krishna, que significa la Consciencia Universal, le otorgó a su discípulo Arjuna el privilegio de la visión superior de Su Yo Universal o forma Cósmica. El simbolismo de esta visión es evidente. El nacimiento y muerte de las estrellas y las galaxias, como también de toda la vida bajo la operación de las leyes de la naturaleza se reflejan en esta visión de la totalidad de la vida del Cosmos.[14]

   La Luz de Asia[15]  describe esta Realidad de forma bella. Así lo expresa:

 

OM, AMITÂYA! No midas con palabras lo inmensurable; ni hundas la cuerda del pensamiento

en lo impenetrable. Quien pregunta yerra, quien responde yerra. No digas nada!

Los Libros enseñan que la Oscuridad fue lo primero,

y Brahm meditando solo en esa Noche;

¡No busques a Brahm y al Comienzo allí!

Ni él, ni luz alguna

Ni observador alguno verá con ojos mortales,

Ni buscador alguno conocerá con una mente mortal;

Velo tras velo se levantará, pero habrá

Velo tras velo detrás.

 

   La segunda proposición fundamental expresa:

 

La Eternidad del Universo in toto, como plano sin límites; periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo incesantemente”, llamados “las Estrellas que se manifiestan”, y las “Chispas de la Eternidad”. “La Eternidad del Peregrino” es como un abrir y cerrar de ojos de la Existencia por Sí Misma”, según dice el Libro de Dzyan. “La aparición y desaparición de Mundos, es como el flujo y el reflujo regular de las mareas.”

 

   El Universo es un vasto campo de actividad o área donde Purusha y Prakrti llevan a cabo su drama cósmico. Este drama implica el nacimiento de todo lo existente, desde la forma de vida más pequeña hasta los sistemas de estrella más grandes, galaxias, etc. bajo la operación de las leyes de la naturaleza. La Inteligencia que ha manifestado esta maravillosa creación es meticulosa en todo aspecto. Bajo el funcionamiento de las leyes de la naturaleza toda la vida está sujeta a los ciclos de día y noche, sueño y vigilia, nacimiento y muerte, pleamar y bajamar.

   Existe una precisión matemática en los movimientos de las estrellas. Los planetas se mueven alrededor del Sol en sus órbitas y el Sol con su familia planetaria se mueve precisamente en su órbita con la Galaxia de la Vía Láctea. Si esto no fuera así habría caos en el universo. Como La Luz de Asia expresa, es “La música ordenada de las orbes en movimiento”. El sol aparece y se pone en su momento preciso, de lo contrario la vida no sería posible sobre la Tierra.

   Bajo la misma ley cíclica están los días y noches de Brahma, los periodos de actividad y reposo. Las enseñanzas ocultas en La Doctrina Secreta manifiestan que el proceso de evolución bajo la operación de las leyes naturales tiene lugar a niveles microcósmicos y macrocósmicos durante vastos periodos de tiempo, conocidos como Yuga-s, y días y noches de Brahma.

   En Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett[16], el Mahtma M. considera la Ley de Periodicidad en términos de la aparición y disolución de mundos durante los días y noches de Brahma. Después del fin de un Mahayuga o gran ciclo de tiempo, el despertar de la consciencia se describe en una de las cartas del modo siguiente:

 

Pero los mundos muertos que quedan atrás por el impulso arrollador no están muertos. El movimiento es el orden eterno de las cosas y la afinidad o atracción es su servidora en toda obra. La vibración de la vida reunirá nuevamente los átomos y ésta se avivará otra vez, cuando llegue el momento, en el planeta inerte. Aunque todas sus fuerzas han permanecido en statu quo y ahora están dormidas, sin embargo, poco a poco, cuando vuelva a sonar la hora, se reagruparán para un nuevo ciclo de maternidad que gestarán hombres y darán nacimiento a algo todavía más elevado en cuanto a tipos morales y físicos que durante el manvántara precedente.

 

   Las enseñanzas en Las Cartas de los Mahatmas complementan las de La Doctrina Secreta y son profundamente esotéricas. Al tratar este tema nuevamente, el Mahatma menciona la venida del Pralaya en la misma carta:

 

Porque, al ser el desarrollo planetario tan progresivo como el de la raza o evolución humana, el momento de la llegada del Pralaya sorprende a la serie de mundos en sucesivas etapas de evolución; es decir, cada uno ha alcanzado alguno de los períodos de progreso evolutivo, cada uno se detiene allí hasta que el impulso hacia fuera del manvántara siguiente lo pone en movimiento desde ese mismo punto, igual que un reloj parado al que se le vuelve a dar cuerda.

 

   La tercera Proposición Fundamental trata de  la evolución de la vida y expresa:

 

La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación o de Necesidad, conforme a la Ley Cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél. En otras palabras: ningún Buddhi puramente espiritual (Alma Divina) puede tener una existencia consciente independiente antes que la chispa que brotó de la Esencia pura del Principio Sexto Universal, o sea el ALMA SUPREMA, haya pasado por todas las formas elementales pertenecientes al mundo fenomenal de aquel Manvantara, y adquirido la individualidad, primeramente por impulso natural, y después por los esfuerzos propios conscientemente dirigidos y regulados por su Karma, ascendiendo así por todos los grados de inteligencia desde el Manas inferior hasta el superior; desde el mineral y la planta al arcángel más santo (Dhyâni Buddha).

 

   Las tres proposiciones Fundamentales exponen la estructura básica de la filosofía esotérica. La evolución de la vida desde el átomo más pequeño a los sistemas estelares y galaxias más grandes está gobernada por leyes naturales. El descenso de la consciencia a la materia por los diferentes planos en el proceso de la involución, y el ascenso subsecuente en el proceso evolutivo proveen enseñanzas muy profundas en el florecimiento hacia la perfección, de la mónada en su mundo manifestado.

   El viaje evolutivo humano es parte del proceso de evolución de todo el esquema de las cosas que incluyen a la vida en todos los niveles de manifestación desde la forma de vida más pequeña, como la de una hormiga en el nivel microcósmico, hasta los poderosos sistemas estelares y galaxias a un nivel macrocósmico. Para obtener una perspectiva adecuada, debemos ver el Universo como un Todo desenvolviéndose en inmensos ciclos de tiempo durante los cuales la creación y disolución se lleva a cabo seguidas por un periodo de reposo o la noche de Brahma. Cada ciclo subsiguiente funciona con un nuevo impulso que lleva a la consciencia a un nuevo nivel, con las experiencias del anterior.

   El estudio de la evolución humana, considerado en La Doctrina Secreta debería hacerse en el contexto de todo el plan evolutivo y la verdad de la unidad fundamental de la vida. Las diferentes etapas de la historia humana y la de las naciones y religiones, así como las de los mundos, sistemas solares o universos son sólo expresiones del propósito evolutivo de Brahman.

   Al ser la mónada una chispa de lo divino, es el peregrino en el vasto viaje evolutivo, cuyo curso de desarrollo la lleva por los diferentes reinos de la vida al nivel de un humano, de un superhumano y de un Dhyani Buddha. Los innumerables reinos de existencia son sólo manifestaciones de las necesidades de las mónadas para experimentarlos, porque como la señora Blavatsky escribe en La Doctrina Secreta, la realidad visible crece desde lo interno hacia fuera. Con la comprensión de lo básico de la filosofía oculta, el viaje de descubrimiento del proceso cosmo-genético de la Tierra y el desarrollo de los seres humanos por varias razas raíces, se vuelve productivo. La Doctrina Secreta es un libro de referencia que ha inspirado a muchas personas y su sabiduría es perenne.

 

Referencias

[1] La Doctrina Secreta, Vol. I, Proemio, p. 69.

[2] The Ultimate Reality and Realization – I.K.Taimni, p. 20.

[3] Fundamentos de la Filosofía Esotérica.

[4] Fundamentos de la Filosofía Esotérica, Apéndice A

[5] Dos Libros de las Estancias del Dzyan, p. 3.

[6] Cartas de los Maestros de Sabiduría, 2da. Serie, Carta Nº 70.

[7] Fundamentos de la Filosofía Esotérica, Apéndice A

[8] Fundamentos de la Filosofía Esotérica, p. 10.

[9] Eight Upanishad-s (Ocho Upanishadas), Volumen I, p. 2.

[10] Pláticas sobre El Sendero del Ocultismo, Vol. 3, Luz en el Sendero

[11] La Doctrina Secreta, Vol. I (Edición Adyar), Proemio, p. 69.

[12] La Sabiduría de los Veda-s, J. C. Chatterji, p. 67.

[13] Fundamentos de la Filosofía Esotérica, p. 19.

[14] El Bhagavadgitâ, Cap. 11, Versos 15 a 34.

[15] La Luz de Asia, Octavo Libro.

[16] Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, 3º Edición, carta Nº 12.

 

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