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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 10 -  Julio 2013 (en Castellano)

 
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Cuestión de actitud

 

Virginia Hanson

Reimpreso del The Theosophist de Noviembre de 1987.

 

Hay pocas actitudes humanas que no se mencionan en Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnet. Si uno persiste en las dificultades iniciales creadas por el hecho de que las cartas están agrupadas en el libro bajo distintos títulos temáticos en vez de estarlo en secuencia, uno se vuelve conciente del poder y la sabiduría, y de la firme verdad que ellas contienen; así también como de esa bella cualidad humana que suma tanto a nuestra convicción de su autenticidad. No se puede escapar a la conclusión de que esta fuente inexhaustible de sabiduría espiritual es la culminación del estado humano, como (para usar una metáfora gastada) el caso de la mariposa que se convierte en tal al completar con éxito las etapas de la oruga.

 

Volverse verdaderamente humano y así elevar aunque sea imperceptiblemente la cualidad de la conciencia humana, es una tarea que enfrenta todo individuo. Las Cartas de los Mahatmas son una rica fuente de instrucción y guía para llevar a cabo esa tarea. Lejos de consistir en tópicos trillados y dogmatismos, se refieren a la cuestión esencial de vivir.  “No es como un mero agregado a la enredada masa de especulación del mundo de la ciencia”, dice el Mahatma KH, “que las verdades y misterios del ocultismo se le dan a usted, sino para su aplicación práctica por el bien de la humanidad.”

 

Querer saber es una actitud necesaria de nuestra parte. Algo que se enfatiza en las cartas, que parece particularmente importante en estos tiempos, es la clara directiva de estudiar y explorar, y de actuar conforme a las percepciones nuevas que hemos obtenido. Esto no significa simplemente leer los libros, aunque eso es esencial, porque necesitamos conocer cual es el punto de vista del mundo teosófico si es que vamos a contribuir para que esté disponible para los demás. Pero sustancialmente significa estudiar la filosofía como se aplica a la vida. Y aquí encontramos insinuaciones en muchas declaraciones en Las Cartas de los Mahatmas. Si analizamos estas insinuaciones veremos que pasan la prueba de la vida de forma casi extraordinaria.

 

Sabemos que no se nos ha dado todo el conocimiento oculto. Una y otra vez los Mahatmas dicen que algunas verdades no pueden ser reveladas aún. Quizás en parte, es porque no hay un lenguaje con el cual comunicar alguna de las verdades del espíritu y de la naturaleza en términos que puedan ser comprensibles para nosotros, así como no podemos encontrar el lenguaje para explicarle a un niño de jardín, por ejemplo, algún conocimiento que poseemos como adultos. Parte del mismo ni siquiera puede ser expresado en ningún lenguaje. No es una afirmación nueva que la verdad tiene que ser descubierta por cada uno de nosotros individualmente a través del estudio y la experiencia.

 

Como el Mahatma KH dice, en algún lugar, “Nunca fue la intención de los ocultistas ocultar realmente lo que ellos escribían a los estudiantes más sinceramente determinados, sino más bien guardar bajo llave la información que poseían para mayor seguridad, en una caja fuerte bien cerrada, cuya clave es la intuición.” Este tipo de conocimiento, entonces, procede únicamente de la percepción interna directa, la que puede ponerse a prueba por la experiencia, no por la aceptación pasiva de cualquier cosa que se nos haya dicho, aunque proceda de un Mahatma. Tiene que ser algo real para nosotros. Ellos insisten en esto.

 

“Algunos de los más elevados secretos”, dice el Mahatma KH, “…pueden sonarle a usted una jerigonza descabellada… Esta es la causa real de nuestra reticencia.” En la misma carta, él comenta: “La verdad es que hasta que el neófito alcance la condición necesaria para ese grado de iluminación al cual y por el cual, él se hace acreedor y está calificado, la mayoría si no todos los Secretos son incomunicables… La iluminación debe llegar desde adentro.” El sabio americano Ralph Waldo Emerson repite este concepto en su ensayo en “Leyes Espirituales”: “Tenemos un escudo desde siempre a ideas prematuras. Nuestros ojos están cautivos, por lo tanto no podemos ver lo que subyace a todo nuestro alrededor hasta  que la mente madura, y cuando sucede, el tiempo en el que no veíamos es como un sueño.”

 

Esto no quiere decir que toda percepción nueva y más profunda es necesaria o posiblemente final, o que no habrá otras y más profundas realizaciones. No conocemos las profundidades de nosotros mismos o qué futura luz pueda surgir de esas profundidades. El momento de comprensión puede no coincidir con la profunda reflexión de alguna verdad, puede venir luego en un súbito relámpago de conocimiento. Pero quizás tenemos que prepararnos para recibir ese conocimiento.

 

Pensar y saber parecen ser dos aspectos diferentes de la experiencia intuicional, diferentes pero íntimamente relacionados. Pensar es un proceso, aun cuando estemos pensando tan profundamente que no nos demos cuenta que estamos pensando, lo que es meditación. Saber no es un proceso, es un absoluto en miniatura. Es el claro despertar a la realidad de alguna verdad que no habíamos percibido previamente. Tiene una cualidad de totalidad, de todo al mismo tiempo. Ya sea que el pensar conduzca al saber o que el saber motive el pensar, es una de aquellas cuestiones sutiles que quizás no podamos aún conocer la respuesta. Es totalmente una experiencia interna.

 

“El mundo, significando el de las existencias individuales,” dice el Mahatma KH “está lleno de esos significados latentes y profundos propósitos, que subyacen en todos los fenómenos del Universo, y de las Ciencias Ocultas, es decir, la razón elevada a la Sabiduría más allá de los sentidos, que es la única que puede proporcionar la clave con la cual revelarlos al intelecto. Créame, llega un momento en la vida de un Adepto, en que todas las dificultados por las que él ha pasado son recompensadas mil veces… [a él] se le concede una percepción implícita instantánea en toda verdad primordial. … Absorto  en la absoluta auto-inconciencia del yo físico… más allá de toda preocupación, de todo dolor, más allá del pecado y de la mundanidad… tal es la culminación de la Sabiduría Espiritual.”

 

Obviamente no podemos alcanzar este estado sin esfuerzo individual, el esfuerzo “auto inducido y auto concebido” mencionado en la Tercera Proposición Fundamental de La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky.  Nuevamente, la actitud es totalmente importante. No nos sentamos negligentemente a esperar que las verdades espirituales caigan como ciruelas en nuestro regazo. En lo espiritual, como en lo físico, los músculos se atrofian si no se ejercitan.

 

Nuevamente, el Mahatma comenta: “… ni estamos especialmente ansiosos de tener a alguien trabajando para nosotros excepto con completa espontaneidad. Queremos corazones sinceros e inegoístas, almas valientes y confiadas.”

 

El uso de la palabra “confiadas” en este contexto es algo desconcertante. Sabemos que los Mahatmas que mantuvieron correspondencia con los dos ingleses, A. P. Sinnet y A. O. Hume, ocasionalmente usaron palabras en un sentido ligeramente diferente de nuestra costumbre. También, como se señaló muchas veces, las cartas fueron dictadas frecuentemente a los Chelas que no tenían total familiaridad con el idioma inglés. Mi propio sentimiento en esto es que la palabra que intentaron usar es “seguras”: almas valientes y seguras de sí mismas, una actitud necesaria si queremos avanzar. Esto puede ser incorrecto, pero parece más significativo y más en consonancia con el tenor general de los comentarios de los Mahatmas.

 

En un momento dado la Logia Londres de la Sociedad Teosófica se encontró en grandes dificultades cuando la Sra. Anna Kingsford estaba sirviendo como su Presidente y surgió la cuestión de sus actitudes. El Mahatma KH comentó sobre su “sentido latente de Mesianismo” y advirtió que si esto se estimulaba, “usted habrá obstruido la causa de una búsqueda libre e independiente en general que nosotros deseamos sea promovido.”

 

Esto habla claramente de que los Mahatmas no piden una aceptación ciega de cualquier enseñanza, sino más bien que pensemos por nosotros mismos; que sopesemos incluso sus comentarios, llevándolos ante el estrado de nuestro más íntimo sentido de verdad; que estudiemos sin temor ni duda; que sepamos lo que está pasando en el mundo del pensamiento, y que evaluemos de acuerdo a nuestro propio y mejor juicio. Alguien ha dicho; “Vive como si fueras a morir mañana; estudia como si fueras a vivir por siempre”, una actitud valiosa. Esto no es simplemente para estimular la acumulación de una multitud de hechos. La explosión de información en el mundo actual es ya sobrecogedora. Los hechos carecen de sentido, son estériles, hasta que hayamos hecho algo con ellos en esa cámara interna de nuestro ser donde la verdad y la falsedad se muestran al descubierto. Ni deberíamos temer enfrentar un hecho. Se recordará que Albert Einstein dijo que él cuestionaba cada axioma hasta que sabía si la verdad hablaba o no a través de él.  Y sus percepciones han enriquecido e iluminado tremendamente la conciencia de la humanidad.

 

Nos demos cuenta o no, somos agentes de la evolución. Esto puede producirse por medio de procesos naturales, en la medida en que la evolución física del planeta esté implicada. Pero la evolución intelectual y espiritual sólo viene a través de la mente y el espíritu de los seres que habitan el planeta. Este es el reino de la actividad, de la intencionalidad, que debe encontrar expresión a través nuestro como miembros de la familia humana. Nuestras actitudes, nuestras intenciones, nuestro discernimiento juegan roles básicos en ese desarrollo. Cada individuo, no solo los miembros de la Sociedad Teosófica, es portador de la misma semilla. Durante el siglo pasado, un siglo decisivo en la evolución, esta semilla ha sido especialmente productiva.  A pesar de la espantosa maldad en el mundo, a pesar de las influencias que parecen mover a la humanidad en la dirección opuesta, las evidencias de que un despertar espiritual de considerable magnitud está en estado muy avanzado continúan presentándose. La humanidad está tan deseosa de este despertar que a veces falta discernimiento respecto a qué pasos dar. No es fácil separar la paja del trigo. Pero parece también que donde hay una aspiración sincera y genuina la verdad se revela tarde o temprano. Tenemos que hacer algo con respecto a nuestras almas despiertas.

 

Otro ejemplo de la situación se nos presenta en la Rama Londres que fue de cierto interés de los Mahatmas. Esto sucedió en una época en que una clase de antagonismo subyacente pareció existir entre A. P. Sinnet y la Sra. Kingsford respecto al tema de la presidencia de la Rama. “Antagonismo” no es precisamente la palabra correcta, fue más una confrontación entre dos fuertes individuos con actitudes diferentes y con ideas opuestas en cuanto a métodos, una confrontación que quizás no fue abordada con la sabiduría y la comprensión que la hubiera resuelto más rápidamente.

 

La Sra. Kingsford y el Sr. Sinnett son ambos útiles, escribió el Mahatma KH, “ambos necesarios y apreciados por nuestro venerado Chohan y Maestro, precisamente porque son los dos polos calculados para mantener el cuerpo entero en armonía magnética, ya que la disposición juiciosa de ambos producirá un excelente terreno neutral que no se podría lograr por otros medios; uno corrigiendo y el otro equilibrando…”

 

Las dificultades surgen cuando una energía rechaza el derecho de existir de la otra. Pero aún la perturbación fue mejor, dijo el Mahatma, “que la antigua calma estática”. La visión de los dos (salvo los detalles) era idéntica. “Dejen que los miembros…”, dijo el Mahatma, “resueltamente traten de superar la impopularidad que toda enseñanza esotérica y toda reforma con seguridad atraen al comienzo, y ellos triunfarán.”

 

Un poco más adelante en la misma carta, el Mahatma dice: “Es sólo en ausencia de esta generosa consideración que, incluso la más débil sombra de diferencia, arma a los buscadores que van tras la misma verdad, por lo demás fervientes y sinceros, con el látigo del escorpión del odio en contra de sus hermanos, igualmente sinceros y fervientes.” Siempre es útil examinar la propia actitud en tales situaciones.

 

Luego viene una declaración algo sorprendente:

 

Victimas engañadas de una verdad distorsionada, ellos olvidan, o nunca supieron, que la disonancia es la armonía del Universo . . . cada parte, como en la gloriosa fuga . . . incesantemente persigue a la otra en armoniosa disonancia en los senderos del Eterno progreso para encontrarse y finalmente mezclarse en el umbral del objetivo buscado en un todo armonioso, la nota clave en la naturaleza . . .  Todo … teósofo debería aprender y recordar, especialmente aquellos … que serán nuestros seguidores, que en nuestra Fraternidad, todas las personalidades se hunden dentro de una idea, la rectitud abstracta y una absoluta justicia práctica para todos.

 

Nadie puede leer las Cartas de los Mahatmas sin darse cuenta que aún los Mahatmas no siempre están de acuerdo entre ellos respecto a los métodos, aunque sí lo están respecto a los principios.

 

“Sepa entonces, mi amigo”, dice el Mahatma KH, “que aunque podemos diferir en los métodos nunca estamos en oposición respecto a los principios de acción, y la más amplia y práctica aplicación de la idea de la Fraternidad de la Humanidad no es incompatible con vuestro sueño de establecer un núcleo de honestos investigadores científicos de buena reputación… que servirían como un escudo en contra de los feroces y tontos ataques de los escépticos y materialistas. Una actitud unida y resuelta es ciertamente esencial en estos casos.”

 

En otra carta, el Mahatma comenta: “Nunca…reñimos.” Ellos dejan ese comportamiento “a aquellos que, incapaces de captar una situación de un vistazo, son por lo tanto forzados antes de tomar su decisión final a… analizar y sopesar uno por uno, y una y otra vez cada detalle”.

 

¡Qué a menudo nos vemos a nosotros mismos empantanados en todas estas consideraciones y análisis, aunque puedan ser inevitables, y útiles a veces, en nuestra etapa evolutiva. Nunca podemos saber todo de cualquier situación y a veces ¡no podemos explicarla aunque lo supiéramos! ¿Cuál debería ser entonces nuestra actitud?

 

“Usted debe saber y recordar una cosa”, el Mahatma KH  sostiene al principio de la correspondencia, “nosotros seguimos y servilmente copiamos a la naturaleza en su trabajo.” Parece que, en algunas de las declaraciones citadas, el Mahatma está diciendo simplemente: “Esta es la manera en que es. Vívala, si puede.” No se niega que es duro; es indudablemente la tarea más difícil que alguna vez hayamos intentando. Afortunadamente, no tenemos que enfrentarnos con todo de una sola vez. El tiempo mismo es un misterio y una paradoja, pero la naturaleza es generosa en permitirnos, y en repetidas oportunidades, enfrentar y ocuparnos de las situaciones en la medida en que surgen.

 

Probablemente no podemos hacerlo mejor, en consideración a algunas de las declaraciones hechas por los Mahatmas en sus cartas, que recordar el último mensaje recibido por A. P. Sinnet. Sintetiza lo que debería ser la triunfante actitud de todo verdadero aspirante, y creo que se nos dice con toda verdad  a cada uno:

 

“Coraje, paciencia y esperanza, mi Hermano.”

 

.-.-.-.-.-.-.-.-.

 

Hay sólo una Mente. Es absolutamente omnipresente,

y le da mentalidad a todas las cosas.

 

Giordano Bruno

 

 

 

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