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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 09 -  Junio 2013 (en Castellano)

 
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El sonido: La Fuente de Nuestro Universo y Nuestras Vidas

 

Linda Oliveira

 

Ex Vice-Presidente Internacional de la ST, y actualmente Secretaria General de la Sección Australiana.

El año 2013 marca el aniversario 125° de La Doctrina Secreta.

 

Cada día el sonido suena a través de nuestra conciencia de diferentes maneras. Sus vibraciones modelan nuestras vidas en un grado mucho mayor del que podemos darnos cuenta. Resonando en ruidos fuertes y discordantes que fuerzan nuestra atención, el sonido también se expresa a través de miríadas de caminos hasta niveles de sutileza de los cuales no somos siquiera conscientes en el mundo de todos los días. La misma vida de nuestro universo se dice que procede del sonido, lo cual nos da que pensar.

 

Consideremos algunos conceptos de La Doctrina Secreta que se relacionan con el sonido junto con algunas observaciones complementarias de otras fuentes. El autor de las siguientes palabras fue el científico Darryel Reanney, un microbiólogo de las Antípodas. Su libro, Música de la Mente, es una fascinante mezcla de pensamiento científico por un lado y misticismo poético por el otro. Al describir la unidad como la verdad final del universo, el escritor también menciona:

 

Si queremos ver al universo como la conciencia lo conoce, debemos dejar de pensar en él como una máquina o un proceso o un sistema y comenzar a pensar en él como una melodía.

 

Si el universo es una canción, como el escritor sugiere, y si la unidad es verdad, entonces toda la vida sensible debe participar en esa canción (aún inconcientemente). Además, esta canción debe ser posible de ser “oída” por individuos sensibles. Aquellos con una disposición razonablemente sensitiva pueden hacerse concientes del vasto escenario de vibraciones que sustentan nuestro mundo en todos sus campos, esto no es sólo el coto de los grandes músicos, poetas y artistas.

 

Podemos pensar que todo en la creación canta incesantemente su melodía. Cada uno de nosotros tiene su propia melodía fundamental, aunque nuestras “notas más bajas” pueden ser disonantes y en desarmonía con las más elevadas. Piensen en los estados emocional y mental que pueden estar estables por un momento, pero también pueden cambiar muy dramáticamente en un instante. Los pensamientos, sentimientos y emociones son también sonidos, son vibraciones creadas en campos más sutiles. En general, podemos pensar en el sonido como movimiento o vibración, presente en todos los niveles del cosmos.

 

El Dr. Taimni escribió: “El universo es creado por medio de la vibración, es mantenido por medio de la vibración, y en el momento del Pralaya o disolución es  destruido por medio de la vibración.” En los mitos de la creación de todo el mundo, el sonido se reconoce como la fuente de todas las cosas visibles e invisibles. Para un cristiano las siguientes palabras son probablemente muy familiares: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan I:1, La Santa Biblia). También encontramos un equivalente en el Rig-veda que dice: “En el principio era Brahman, con quien era el Verbo, y el Verbo era verdaderamente el supremo Brahman.”

 

Sonido Cósmico

Cualquier cosa que percibimos tiene diferentes perspectivas, dependiendo del punto de vista que consideremos. Es similar a los matices del sonido cósmico, que son representados de diferentes maneras en La Doctrina Secreta:

Logos: De acuerdo a los antiguos sabios, la más sutil de las vibraciones es el llamado sonido cósmico, la Palabra creativa a partir de la cual todo ha evolucionado, el Logos. En la literatura Teosófica, Logos es el término usado para la Deidad que preside un sistema manifestado, “verbum” o “el hijo” o “La Palabra”; de hecho, se comprende como la vibración colectiva detrás de un universo. El término mismo es griego, y los antiguos griegos lo han usado en una variedad de formas. Por ejemplo, lo consideraban como la base o cimiento de toda la armonía y la estabilidad, y también como la Razón Divina. Para ellos también significaba el más elevado aspecto de cualquier entidad (por ejemplo, un logos solar, o nuestro Yo superior).  El Rig-veda, el más antiguo de los Vedas, se consideraba como la sabiduría de la Palabra o Logos.

Ākāśa: Este término sánscrito se refiere al fluido sutil y etéreo que impregna al universo y es el vehículo de la vida y el sonido, un aspecto del espacio. A menudo se lo representa como “brillante, radiante, luminoso”. El espacio aquí se refiere no sólo al espacio físico como lo conocemos en nuestro mundo físico tridimensional, sino a aquello que contiene, define y es la base del universo, el macrocosmos. Ākāśa es la caja de resonancia de la naturaleza. Imaginen que estamos dentro de un campo multidimensional, infinito y luminoso. Todo lo contenido dentro de ese campo produce una impresión, es como si se escribiera en las páginas cósmicas. Nuestra tierra es sólo un muy pequeño aspecto de este campo. En La Doctrina Secreta leemos que Ākāśa es el “primer-nacido del UNO, teniendo sólo una cualidad, SONIDO (que es septenario en su naturaleza)”. En otras palabras, cuando comenzó el universo, el sonido fue lo primero en manifiestarse.

Vāch: “Vāch”, es otro término sánscrito que se usa en el Rig-veda. En un sentido ha sido descrito como lenguaje, el aspecto femenino del Logos, por medio del cual se enseña el conocimiento a la humanidad. En otro sentido se considera como el lenguaje secreto y místico que desciende de los Rishis de la antigüedad. Vāch también es llamado el creador femenino. Se dice que reside en los mantras, o en los sonidos producidos por los mantras. Se mencionan cuatro aspectos de Vāch en La Doctrina Secreta, que podemos relacionar con nuestros propios procesos de lenguaje:

parā vāch, la fuente de todo lenguaje,

pasyantī vāch, el comienzo del lenguaje que toma forma/una idea,

madhyāmā vāch, el estado intermedio entre la idea y su expresión, y

vaikharī vāch, lo que decimos.

 

Además, HPB compara a Vāch con la “música de las esferas” de Pitágoras. De acuerdo a esto, cada átomo esta en consonancia con una nota musical, en constante vibración, a velocidades incomprensibles para la mente cerebral ordinaria. Cada una de esas velocidades tiene su propia cantidad numérica o nota, y por lo tanto cada átomo entona esa nota que es su lenguaje. Es esto lo que se llama la “Música de las Esferas”. Además, si consideramos la mecánica cuántica moderna, es interesante tomar nota de la siguiente declaración en la página Web de la teoría de las cuerdas: “En la teoría de las cuerdas, las partículas elementales que observamos en los aceleradores de partículas pueden ser considerados como las “notas musicales” o el modo excitado de las cuerdas elementales.”

Śabda-Brahman: Este término significa “Palabra-Brahman”, el alma de Brahman o el Creador, el sonido no manifiesto. Śabda se refiere al sonido en su sentido más completo, y Brahman es la Realidad subyacente del universo, por lo tanto, el sonido de esa Realidad subyacente. Śabda-Brahman se expresa a sí mismo como el Logos Divino, o Palabra, o Sonido.

 

En El Hombre, la Medida de Todas las Cosas, Prem y Ashish describieron Śabda-Brahman en un lenguaje sublime y poético, haciendo alusión a su poder fenomenal:

 

Śabda reverbera y palpita a través del espacio azul de luz deslumbrante como una inmensa máquina de poder irresistible, como poderosas olas en un mar sin orillas.

 

   ¡Esto evoca la imagen de un poderoso tren a vapor cósmico bramando a través del espacio!

Nāda – Sonido Manifiesto: Śabda-Brahman se dice que se volvió Nāda o sonido manifestado en el curso de la manifestación, por lo tanto el término Nāda-Brahman, significa “Sonido-Dios”. Es a partir de este sonido manifestado o Nāda que se derivan todas las energías, fuerzas y movimientos que yacen en la base de la manifestación. La conciencia de un Logos es por consiguiente comprendida como estando presente en cada punto en el sistema, haciéndonos recordar a un hológrafo en el cual pequeñas partes contienen elementos que están presentes en el todo.

 

El Dr. Taimni ha facilitado una analogía útil para ayudarnos a comprender cómo la conciencia esta presente en nuestro sistema solar. Imaginen la luz en la siguiente descripción como siendo sonido, porque la luz es una manifestación del sonido:

 

Así como la luz difusa del sol brilla sobre un paisaje, él mismo permanece invisible pero saca de todos los objetos presentes toda clase de colores y formas . . . así la Conciencia y la Vida del Logos impregnando el sistema solar, él mismo permanece invisible, pero educe de todos los objetos, animados o inanimados, una infinita variedad de expresiones que son características del universo manifestado.

 

Uno puede usar la imaginación visual para representar en un diagrama los cinco términos mencionados arriba. Consideren la circunferencia de un círculo como Logos o “la Palabra”; Ākāśa como todo el interior del circulo, como un espacio luminoso; Vāch (el aspecto femenino del Logos, lenguaje místico) irradiando hacia adentro desde el interior de la circunferencia: Śabda-Brahman (sonido no manifestado) que existe fuera del perímetro del círculo; y Nāda (sonido manifestado) como el punto en el interior del círculo.

 

Oeaohoo, el Gran Aliento: Otro término relacionado al sonido en La Doctrina Secreta que merece mención es Oeaohoo, un término senzar. Se nos ha dicho que el senzar es un lenguaje arcaico secreto, alguna vez usado en Asia Central y conocido por los Iniciados de la antigüedad; y es el progenitor del sánscrito así como del devanāgari, la escritura alfabética con la cual se escribe el sánscrito. Oeaohoo se refiere al Inmutable Principio Ilimitado, el “Gran Aliento”, el poder o sonido creativo fundamental o el Aliento Uno. Aún durante Pralaya (sueño cósmico anterior a la presente oleada de vida) se dice que había “la respiración incesante del Sin Aliento que continuó en Absoluta Conciencia, no conciencia”. Dice la Estancia II del Libro de Dzyan:

 

¿DÓNDE ESTABA EL SILENCIO? ¿EN DÓNDE LOS OÍDOS PARA PERCIBIRLO? NO; NO HABÍA SILENCIO NI SONIDO; NADA, SALVO EL INCESANTE HÁLITO ETERNO, PARA SÍ MISMO IGNOTO.                    

 

Estas son palabras conmovedoras. Ellas indican que el movimiento, la vibración, el aliento, están siempre presentes, aún cuando el universo esté “dormido”. Este concepto puede ser difícil de entender, pero la ley de correspondencia también puede asistirnos aquí. Refiriéndonos a la cita anterior, cuando estamos físicamente dormidos ¿podemos en realidad oír? ¡No! Pero la respiración continúa. Así, Oeaohoo, el Gran Aliento, también se dice que está presente durante la manifestación. Más que ser una palabra específica o nombre, es una totalidad de sonidos vocales. Se puede pronunciar como una, tres o aún siete sílabas, cada una de las cuales tiene un significado diferente.

 

Los términos mencionados anteriormente están todos relacionados con diferentes aspectos del sonido; sonido como la Palabra; sonido como espacio brillante, radiante; sonido como lenguaje místico; sonido como poder primordial; y sonido como el principio ilimitado inmutable o el Gran Aliento. A  veces se enfatiza el aspecto masculino del sonido, como en “Logos”, a veces el femenino, como en “Vāch”.

 

HPB se refirió al sonido como un tremendo poder oculto, una fuerza tremenda que puede levantar la pirámide de Keops en el aire, o aún revivir a una persona moribunda en su último aliento. Ella comentó: “Como alguien salvado tres veces de la muerte por ese poder [sonido], se le debería dar crédito a la escritora por saber en forma personal algo de ello.” 

 

Respiración, Lenguaje y Responsabilidad

Traigamos esta exposición al aquí y ahora, al considerar la respiración y el lenguaje. La respiración es una parte integral del sonido, porque la respiración precede al sonido como una inspiración y luego la exhalación comienza. La respiración puede oírse porque es audible. En realidad, la respiración es una palabra aunque no pensamos en ella en estos términos ordinariamente. Lo que llamamos una palabra es sólo una expresión más pronunciada de la respiración, moldeada por la boca y la lengua. Todos producimos formas invisibles en el espacio por medio de lo que decimos desde la mañana a la noche. Cada sílaba, ella dijo, tiene un efecto especial. Algunos pueden ver estas formas como color. Producimos una atmósfera a nuestro alrededor, y a su vez sentimos las vibraciones de otros.

 

HPB escribió que “la palabra hablada tiene una potencia desconocida para los modernos ‘sabios’, es insospechada e increíble”. El poder del lenguaje nos confiere responsabilidad. De ahí que había dos años de silencio en las escuelas Pitagóricas, porque la energía hablada puede ser fácilmente disipada, inútil o destructiva. Los efectos del chismorreo vano y del parloteo también dispersan energía. Frecuentemente tienen un efecto adverso en aquellos a quienes el chismorreo va dirigido porque tales pensamientos se dice que toman vida propia. En realidad, podemos sentir la vida de nuestros propios pensamientos cuando los fortalecemos regularmente y encontrar, sin sorpresa, que ellos regresan repetidamente a nuestra conciencia.

 

Las palabras mismas, al ser una forma de sonido, tienen poder. Este poder puede deberse a varias cosas: al significado de una palabra o conjunto de palabras, al efecto creado a través del uso repetido, a la vibración producida, a quién las pronuncia, o a la fuerza con la cual la palabra o palabras son dichas. Además parece que también hay energías cósmicas detrás de nuestro lenguaje, porque el poder que modela en sonido el lenguaje es a veces considerado como masculino. Pero la voz que produce el sonido es femenino. Recuerden que el término Logos es masculino, siendo la Palabra que produce el sonido o formas. Vāch, por otro lado, es un término femenino, lenguaje místico. Uno puede entender rápidamente cómo las palabras habladas pueden tener efectos significativos.

 

Para ilustrar cómo nuestra mente influencia nuestra percepción de las palabras dichas por otros, Darrell Reanney comparó las palabras con piedras que son lanzadas a un estanque. Lo que expresa el significado no es la piedra, sino la onda que emite. La superficie del estanque debe estar quieta y sin defectos si el significado que buscamos transmitir no se corrompe cuando se trasmiten las palabras. Las ondas sólo pueden transmitir su mensaje fielmente si el medio a través del cual se mueven no esta perturbado, de lo contrario el significado se distorsiona. Imaginen que el medio a través del cual las palabras se mueven es la persona que recibe las palabras. La mente del receptor es casi seguro que está en un estado diferente, por lo tanto las ondas resultantes producen un patrón o idea diferente. Por  lo tanto ¡es extraordinariamente fácil para nosotros no entender exactamente lo que alguien está diciendo! Algo que graciosamente Reanney escribió: “El lenguaje es un acto de malabarismo interminable, siempre cayéndose del borde del entendimiento.” No deberíamos desestimar el valor del lenguaje, el cual es profundo y trascendente, siendo un poderoso medio por derecho propio.

 

Constantemente nosotros mismos estamos sonando, y nuestras ondas sonoras no están limitadas a lo que decimos o cantamos. El cuerpo produce otros sonidos, latidos del corazón, circulación y digestión, por ejemplo. El sonido surge cuando pensamos, sentimos, respiramos y actuamos, porque cuando hacemos estas cosas se erige una vibración. De ahí la importancia y responsabilidad que rodea a lo que elegimos pensar, sentir y hacer. A medida que aprendemos a expresar más verdaderamente nuestra vida, su significado se volverá cada vez más claro. Al cambiar la vibración de nuestros sonidos, y al volverse un poco más refinado en el verdadero sentido del significado, podemos alinearnos más con el cosmos.

 

Aum

Ya se hizo mención de la Palabra, o sonido cósmico. No es perceptible a nuestros sentidos normales, aunque se dice que puede experimentarse en muy profunda meditación. Lo que más se le acerca es el Aum. Al pronunciar la palabra con conciencia de su significado, en un cierto grado, evoca la suprema Realidad que representa, porque “Aum” es el símbolo perfecto del aspecto impersonal de lo Divino.

 

En La Voz del Silencio, leemos:

 

Si, dulce es el descanso entre las alas de aquello que no nace, ni muere, sino que es el AUM durante edades eternas (I.19).

 

El texto se refiere a la GRAN AVE que es el “ave de la vida”, el ave sagrada. Es la palabra creativa por medio de la cual un universo completo manifestado es llamado a la existencia, la expresión de un Logos. Se dice que el AUM es la palabra más completa que puede pronunciarse, porque al pronunciarla completamente debemos usar toda la gama de la voz, del habla, desde la garganta al centro o de la boca a los labios. Lamentablemente, de vez en cuando, uno escucha algunas interpretaciones de ella que claramente no respetan su sacralidad.

 

Silencio

Muchas personas actualmente parecen tenerle miedo al silencio. Prem y Ashish comentan que el silencio del desierto y de los solitarios picos de las montañas, y el silencio de la contemplación mística en la caverna del corazón, simbolizan el siempre silencioso espíritu, que observa en calma hasta que todas las cosas cambian y pasan. El silencio tiene un sonido, es una vibración que se distingue por medio de nuestros sentidos internos y más finos. Quizás es por medio de la experiencia del silencio que regresamos al Yo, así como el universo, cuando finalmente duerme de nuevo, regresa al silencio en la caverna de su corazón, el Aliento eterno, incesante.

 

No podemos demostrar con la ayuda del proceso mental cotidiano el significado de los términos utilizados en La Doctrina Secreta que se han presentado en esta charla, aunque podemos ubicar fuentes específicas a partir de las cuales derivan ciertas afirmaciones. En estas situaciones nuestra intuición nos puede proveer de un sentido de su veracidad, o de otra clase. Y este, seguramente, fue uno de los propósitos por los cuales se escribió La Doctrina Secreta, para ayudar a despertar la intuición de la humanidad, un sentido interior que probablemente está todavía y en gran medida, dormido.

 

El Cosmos – Todavía canta sólo en parte

En general, la descripción del universo de Darryl Reanney como “una gran canción” no parece estar muy desacertada. Se dice que si tuviéramos las facultades, ¡podríamos oír crecer a una flor o a las estrellas, que en su curso están constantemente cantando! Con la sabiduría viene una sensibilidad cada vez más profunda a las vibraciones más sutiles de la vida.

 

Los indígenas australianos usan el término “líneas de sonido” para describir el patrón entretejido de las pistas del tiempo que entrecruzan el paisaje de su tierra, que son la totalidad del conocimiento más allá del tiempo. Quizás este es otro término para el Alma Sabiduría.

Reanney escribió:

 

Somos las líneas del sonido de nuestras vidas. Somos sólo una única cuerda en la línea de sonido del universo, y el cosmos no culmina en este momento que es especial para nosotros sólo porque lo habitamos. El cosmos es un asunto sin terminar, una canción que aún no se canto toda, una historia contada a medias.

 

Si el sonido es tan vital para la vida puede realmente considerarse como la fuente del universo, y por lo tanto de todo lo que hemos sido, somos o seremos. Es de ello de donde derivamos, es tanto nuestro progenitor como nuestra sustancia, pero se revela sólo parcialmente y por consiguiente de muchas maneras permanece siendo un misterio.

 

 

Referencias

Blavatsky, H. P., La Doctrina Secreta, vol. I, ‘Cosmogenesis’, The Theosophical Publishing House, Adyar, 1979.

Blavatsky, H. P., La Voz del Silencio, The Theosophical Publishing House, Adyar, 2005.

Monier-Williams, M., Diccionario sánscrito inglés, Motilal Banarsidass Publishers, Delhi, 2002.

Prem, Sri Krishna and Ashish, Sri Madhava, El Hombre, la medida de todas las cosas,  The Theosophical Publishing House, Adyar, 1966.

Reanney, Darryl, La música de la mente, Hill of Content, Melbourne, 1994.

Taimni, I. K., El Hombre, Dios y el Universo, The Theosophical Publishing House, Adyar, 1969.

http://www.superstringtheory.com/basics/basic4.html

 

 

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Conocer la ciencia de la música no es nada más que esto: conocer cómo todas las cosas son ordenadas, y cómo el diseño de Dios le ha asignado a cada cosa su lugar; porque el sistema ordenado en el cual cada cosa y todas las cosas son forjadas juntas por el supremo Artista en un único todo, produce una armonía divinamente musical, dulce y verdadera más allá de todos los sonidos melodiosos.

 

Hermes

 

 

 

 

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