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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 08 -  Mayo 2013 (en Castellano)

 
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Trabajar por una causa común

 

(Extracto del mensaje de HPB a la Sección Americana, 1889)

H. P.  BLAVATSKY

 

Muchos son los enérgicos miembros de la Sociedad Teosófica que desean trabajar y trabajar duro. Pero el precio de su ayuda es que todo el trabajo debe ser hecho a su manera y no en la de ningún otro. Y si esto no se realiza así, se vuelven apáticos o dejan completamente la Sociedad, declarando en voz alta que ellos son los únicos verdaderos teósofos. O, si se quedan, se esfuerzan en exaltar sus propios métodos de trabajo a expensas de todos los otros trabajadores sinceros. Esto es un hecho, pero no es Teosofía. No puede haber otro final a esto que el crecimiento de la Sociedad se convierta en la separación de ésta en varias sectas.

 

¿Es este el futuro que deseamos para la Sociedad Teosófica? ¿Es esta “Separatividad” acorde con el Altruismo de la Fraternidad Universal? ¿Es esta la enseñanza de nuestros nobles MAESTROS? Hermanos y hermanas, está en vuestras manos decidir si sucederá o no. Trabajen y háganlo seriamente. Pero para trabajar apropiadamente en nuestra Gran Causa es necesario olvidar todas las diferencias personales de opinión en cuanto a cómo se debe realizar el trabajo. Que cada uno de nosotros trabaje a su propio modo y no intentemos forzar nuestras ideas del trabajo, sobre nuestros semejantes. Recuerden cómo Pablo el Iniciado advirtió a sus lectores contra la actitud del sectarismo que surgía en las primeras iglesias cristianas: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo”, y beneficiémonos de la advertencia. La Teosofía es esencialmente no sectaria, y trabajar por ella construye la entrada a la vida Interna. Pero nadie puede entrar allí salvo el hombre en el más elevado y verdadero espíritu de Fraternidad, y cualquier otro intento para entrar será en vano o acabará estrellado en el umbral.

 

Pero Karma reconciliará todas nuestras diferencias de opinión. Se tomará estricta cuenta de nuestro verdadero trabajo y los “salarios” ganados serán registrados a nuestro crédito. Pero también se registrará estrictamente el trabajo que cualquiera, al complacerse con quejas personales, obstaculice a sus semejantes de hacerlo. ¿Piensan ustedes que es una cosa menor entorpecer las fuerzas de la Sociedad Teosófica, representada en la persona de cualquier de sus líderes, de hacer su trabajo propuesto? Tan seguro como que hay un poder Kármico detrás de la Sociedad, este poder exigirá la cuenta de sus impedimentos, y quien opone su endeble yo en la ejecución de su tarea asignada es un hombre imprudente e ignorante.

 

Así, entonces, “La Unión es Fuerza”, y por cualquier razón las diferencias privadas deben ser enterradas en el trabajo unido por nuestra Gran Causa.

 

 

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