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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 08 -  Mayo 2013 (en Castellano)

 
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El Eterno Ahora

 

Marcos Resende

Secretario General de la Sección Brasilera de la S.T.

Charla dada en la Convención Internacional, Adyar, diciembre 2012

 

Siempre es una gran alegría estar presente en la Convención Internacional, respirar la atmósfera espiritual de Adyar y vivir momentos de comunión y camaradería con hermanos y hermanas de todo el mundo.

El tema de esta Convención “El presente modela el futuro” es un llamado a la acción y nos hace reflexionar en cómo vivimos y actuamos. El tópico “El eterno ahora” refiere a que es fundamentalmente importante para nosotros comprender el tiempo y sus implicancias, lo cual es vital para el espíritu de transformación y la necesidad de actuar ahora.

En general, somos esclavos del tiempo. Nuestra vida, en la mayoría de los casos, mira hacia fuera, al cumplimiento de compromisos y desafíos externos. Desde el momento en que despertamos hasta que nos vamos a dormir, vivimos en un perpetuo llegar-a-ser, en la búsqueda de la realización, la satisfacción y el éxito en el mundo material. Cuando nos damos cuenta que las cosas materiales, en el mejor de los casos, tienen importancia en esta vida solamente, comenzamos a buscar la vida espiritual como algo que supuestamente será más duradero. A menudo usamos para esta búsqueda la misma mente concreta, la cual usualmente es codiciosa y una esclava del tiempo.

¿Existe el tiempo? La vida en el mundo material es creada, mantenida y destruida a través del tiempo. Nada que esté relacionado con el tiempo sobrevive, ni siquiera el planeta - de acuerdo con la literatura Teosófica - una vez que su ciclo ha terminado, es limitado. Para los logros externos en la vida necesitamos tiempo. Siembro hoy para cosechar mañana, que lograré si todavía estoy vivo en esta dimensión física. Si quiero construir una casa, necesito tiempo. Si quiero aprender un nuevo idioma, también dedico tiempo para este propósito. Este es el tiempo cronológico que de acuerdo a Krishnamurti es un hecho y, por lo tanto, debemos organizar nuestra vida material de acuerdo con él.

Pero en el mundo de la conciencia, en el mundo espiritual, ¿existe el tiempo? El Maestro KH, en Las Cartas de los Maestros, dice que “ningún esfuerzo se pierde” y que “para el ocultista no hay pasado, presente o futuro, sino un Eterno Ahora”. La afirmación “ningún esfuerzo se pierde” es un llamado a la acción, en el Eterno Ahora.

Comprender el tiempo, no sólo intelectualmente, sino en su realidad más profunda que consiste en el modo de manifestación del Universo, es algo profundamente transformador.

El único momento en que la vida puede manifestarse es en el presente activo. Una máquina del tiempo, que nos permitiera ir al pasado o al futuro, que interfiera en los eventos más allá del momento presente, sólo existe en la ficción. Las investigaciones clarividentes permiten acceder a la Mente Universal, a los registros âkâsicos o a lo que el Logos diseña para su manifestación, pero no hay manera de expresar la vida fuera del momento presente. La vida siempre es el ahora. Por consiguiente, la acción debe ser ahora.

Los seres humanos en los siglos veinte y veintiuno han desarrollado la mente concreta a un punto tal que genera una tecnología fantástica, pero no han sido capaces, a través del tiempo, de resolver sus propios problemas, físicos o psicológicos, tales como aquellos relativos a la pobreza y el sufrimiento.

Esta misma capacidad mental concreta, mal usada y mal entendida, ha robado al ser humano el sentido de lo Sagrado, que sólo puede ser percibido en el presente activo, ahora.

Los pensamientos crean el mañana y el ayer, pero la vida es ahora. Ayer existe sólo como memoria o como resultados físicos o psicológicos de acciones llevadas a cabo. Como ya se mencionó, todo en el mundo físico se hace y se destruye a través del tiempo y no hay manera de no sufrir los efectos de las acciones pasadas. Pero en el mundo de la Conciencia Libre, el tiempo no existe, sino el Eterno Ahora.

El presente modela el futuro. Este es el tema de nuestra Convención. Para los logros materiales, esta es una verdad absoluta, que debe ser cuidadosamente considerada en relación con los demás, porque ética y espiritualmente los fines no justifican el uso de medios incorrectos para el logro de objetivos externos.

Para la vida espiritual, en la cual el devenir es una ilusión engañosa, ya sea que vaya hacia la liberación o hacia la esclavitud, también depende de lo que hago ahora, en la intensidad de mi interés en descubrir la verdad en cada momento, viendo las cosas como son y no como el pensamiento las proyecta.

Atención significa estar despierto ahora. Vagar con el pensamiento es falta de atención, distracción y falta de sintonización, de percibir lo Sagrado que está siempre aquí y ahora.

Cuando se dice que la vida externa es Māyā o ilusión, significa que la realidad material es siempre transitoria y que consiste en un campo de experimentación para la manifestación y el despertar de la conciencia. Por consiguiente, cómo hacemos las cosas y cómo reaccionamos a las situaciones, en la mayoría de las cosas,  es mucho más importante que los resultados que podemos obtener en el mundo material. En la vida externa, la cual es transitoria, siempre estamos construyendo castillos de arena que, con el paso del tiempo, se destruyen naturalmente. Pero si en el presente activo dedicamos nuestra energía solamente al logro de objetivos externos, nos estamos moviendo hacia la esclavitud y al apego de las cosas que son transitorias por naturaleza. Se desharán en cualquier momento, ya sea por el movimiento de la vida o por el forzoso abandono de todas las cosas externas al momento de la muerte.

Debemos entender que la vida consiste en la manifestación de lo Eterno en lo transitorio. Ambos están dentro de nosotros y en todo. Saber cómo distinguir entre lo que es eterno y lo que es transitorio es sinónimo de sabiduría. La manifestación de lo Eterno siempre ocurre en el Eterno Ahora.

Si, al comprender la naturaleza transitoria de todo lo que es externo, dedicamos nuestras energías a inquirir libremente y a buscar la verdad en las pequeñas cosas de la vida, en las relaciones, así como también en tratar de entender los misterios más profundos del universo, creamos condiciones que modelan un futuro de libertad, crecimiento, realización y felicidad.

Debemos conocernos a nosotros mismos, en todo momento, así podremos comprender aquello que no tiene forma o sustancia y que no puede ser expresado plenamente por cualquier nombre, pero que da significado a la vida, haciéndonos sentir profundamente sintonizados e impresionados por el sentimiento de lo Sagrado, que es al mismo tiempo amor, sabiduría, paz y armonía, aquí y ahora.

Cuando aprendemos a vivir en el ahora nos sacamos mucho peso de nuestras espaldas y comenzamos a permitirle a la vida que fluya naturalmente, con sabiduría y armonía. La vida siempre es mucho más sabia que nosotros y nuestra acción, en el Eterno Ahora, debe sintonizarse con la Voluntad Universal. Necesitamos confiar en la Vida para poder ser instrumentos útiles de la Conciencia Universal, entregándonos a ella.

¿Cómo producir esta sintonía? ¿Cómo subordinar nuestra voluntad personal a la Voluntad Universal? Esto requiere que nuestro pensamiento se someta al corazón.

El intelecto, el creador de la dualidad, no es capaz de dar la nota o tono musical adecuado a la acción si no está inspirado y guiado por el corazón, donde buddhi se manifiesta. Para que el corazón florezca, necesitamos mucho cuidado, atención y afecto hacia todas las cosas y todos los seres.

Debemos comprender cuán estrecho es nuestro intelecto. Sin la luz de buddhi tiende naturalmente a la frialdad, al auto-interés y al egocentrismo. Es importante para la vida práctica, pero totalmente inapropiado para la vida espiritual, sirviendo meramente para su expresión y la realización fiel de sus designios. El amor puede venir a nosotros solamente cuando hay una ausencia de tiempo, cuando nuestra conciencia ya no está atrapada en la red del pensamiento.

El aprendizaje es eterno y siempre se realiza en el presente activo, y no consiste en la acumulación de información o conocimiento, sino en la revelación de los matices e idiosincrasias de nuestro ser psicológico, que cuando está expuesto a la observación imparcial, se revela como irrelevante e insignificante. Esta simple observación de la vida, de nosotros mismos, de las personas y las relaciones sin ninguna clase de juicio, revela serenamente la naturaleza de las cosas y da Sabiduría.

Nuestra presencia en el mundo es un sumergirnos en la materia. Estamos muy concientes que estamos transitando esta tierra para aprender  y realizar buenas obras, ya sean físicas, intelectuales o espirituales, mientras recibimos instrucciones para lo siguiente, la unidad. Debemos actuar en el presente para hacer obras no para nosotros mismos, sino como un legado benéfico para generaciones futuras. La Sociedad Teosófica misma, por ejemplo, es una herencia preciosa que hemos recibido de los Maestros y de hermanos que trabajaron en el pasado, no sólo para nuestro beneficio, sino principalmente como una oportunidad para servir. Debemos actuar para pasarla a las generaciones futuras como una institución dinámica y saludable, que pueda unir a las personas con una mente abierta y un corazón puro, de manera tal que aquellos que vengan puedan avanzar aún más, haciendo un trabajo más extenso y completo para el beneficio de la humanidad. Si no actuamos ahora, decididamente en esta dirección, probablemente habrá una fuerte tendencia hacia la cristalización de nuestra institución y puede perder la capacidad de ser un importante instrumento a favor de la evolución.

Nuestra misión, sin embargo, no consiste solamente de logros. El descubrimiento de lo Sagrado, aquí y ahora, presupone la percepción de que nosotros, personalmente, no somos nada. El sentimiento de auto importancia es la ilusión más inútil y engañosa de todas. Pero únicamente a través de la percepción de este sentimiento y su insignificancia, puede surgir una profunda humildad para ser nada más que una pluma ligera en las manos del todo.

Despertemos, hermanos, la vida es ahora, siempre  ahora. En este mismo momento, podemos apartar todo lo que es personal y sujeto al tiempo, y ofrecernos en comunión como un grupo de personas de buena voluntad que quieren subordinar sus pequeñas vidas personales a la voluntad universal. En este momento presente, que es sagrado, podemos canalizar las elevadas bendiciones derivadas de la fuente primaria de energía y verterlas en el mundo, con todo nuestro amor y deseo sincero que todos los seres puedan  regenerarse, recuperar la comprensión de que ellos  son vasos que reciben la vida divina, que es la misma en todo y en todos.

Internamente unidos, seamos este centro de poder, amor y paz, que purifica y eleva nuestras vidas personales, y seamos canales del amor incondicional del mundo que vierten los Santos Seres que viven para beneficio de la humanidad.

Paz a todos los seres.

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En cuanto nos damos cuenta que detrás de las marcas cambiantes del Tiempo, lo Eterno se esconde, entonces, aunque extraño o hasta repulsivo que el Espíritu de la Época pueda a primera vista parecer, lo aceptaremos como la revelación presente del Uno, y buscaremos aprender su significado en vez de pelear en su contra como si fuera un enemigo.

Annie Besant

 

  

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