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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 06 -  Marzo 2013 (en Castellano)

 
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Una nueva perspectiva sobre la Realidad

 

SAMPOORAN SINGH

El Dr. S. Singh fue un científico de Chandigarh, India, y escribió numerosos artículos

sobre la integración de la espiritualidad y la ciencia.

Introducción

El hombre es un anfibio que vive simultáneamente en dos dimensiones, a) lo conocido, las matrices tiempo-espacio-causalidad, lo finito, transitorio, efímero; y b) lo Desconocido, lo Atemporal, Infinito, Eterno, Inmortal. Lo conocido construye caos, conflicto, dualidad, y conduce a la tensión nerviosa y a la presión química. Lo conocido también conduce a la auto-destrucción o aniquilamiento de si mismo. Si lo conocido se observa, o se  escucha, o en  palabras de Albert Einstein, la exploración se lleva a cabo “observando y comprendiendo  objetivamente” existe un salto cuántico desde  el tiempo a la eternidad, desde la actividad a la inacción; desde el movimiento al no-movimiento y desde la palabra al silencio verbal.

La mente personal es una energía condicionada que funciona a través del cuerpo, es monitoreada por el cerebro y opera a través de los sentidos. El cerebro siempre está condicionado por nuestra respuesta, experiencia y conocimiento (información). Es el centro de todas las acciones, de todo pensamiento; así, pensar y el pensamiento conducen al condicionamiento. Es la conciencia lo que produce una transformación radical dentro de nosotros. La mente, en el sentido universal, es no-dual, un campo más allá del tiempo y del espacio donde solamente existen frecuencias. La Consciencia Universal se expresa a si misma en la Mente como un salto cuántico, desde la experiencia fragmentaria a la percepción de la Totalidad, la Unidad.

 

Las limitaciones de la investigación objetiva

Maurice H. Wilkins, Premio Nobel de Medicina en 1962 escribió:

 

“La ciencia progresa mayormente por la combinación de dos aspectos: apertura de la mente y el seguimiento de conceptos abstractos. La abstracción incluye exclusión y restricción,  que es exactamente lo opuesto a la apertura de mente. La ciencia siempre pone gran énfasis en esta abstracción y restricción, en procedimientos analíticos y en el rol del intelecto como distinto a la intuición y los sentimientos… La lógica y la razón son elementos muy importantes en la ciencia…La ciencia tal como es hoy día no nos dice mucho acerca de la naturaleza real de los seres humanos…La ciencia es una actividad humana…No se la puede separar de todas las virtudes y valores”.[1]

 

La ciencia persigue el materialismo para el bienestar humano. Él agregó: “Todo el asunto de la dimensión moral, espiritual y otras, son normalmente  promovidas por la ciencia”.

 

Las aplicaciones científicas han elevado las condiciones de vida de millones, más allá de lo esperado. Ha habido un crecimiento fantástico, exponencial, en el conocimiento. Pero la búsqueda de armas de guerra también ha llevado al hombre a una fase extremadamente peligrosa de la vida. El antiguo abismo entre conocimiento y sabiduría se ha ensanchado peligrosamente. El conocimiento crece pero la sabiduría se atrofia; o el conocimiento prolifera, pero la sabiduría languidece.

 

Recientes descubrimientos de neurofisiólogos y neurocirujanos

Karl Pribram, un eminente neurocientífico, escribió: “La ciencia del cerebro debe tratar con el darse cuenta de la consciencia. Ya no puede permitirse excluir esa parte del mundo que llamamos subjetiva.[2] Roger Sperry, Premio Nobel de Fisiología y Medicina, 1981, habló de la importancia de un área descuidada de la ciencia, es decir, el estudio de la experiencia humana subjetiva, y observó un profundo desarrollo:

 

“Los conceptos actuales de la relación mente-cerebro incluyen un quiebre directo con la doctrina materialista y conductista establecida desde hace tiempo, que ha dominado la neurociencia por muchas décadas. En lugar de renunciar o ignorar la consciencia, la nueva interpretación da pleno reconocimiento a la primacía del darse cuenta consciente e interno como una realidad causal”.[3]

 

Sperry también escribió: “Cuando el cerebro está integrado, la consciencia unificada de los hemisferios izquierdo y derecho suman más que las propiedades individuales de los hemisferios separados”. Así estos estudios plantearon el tema de la consciencia de una nueva manera. Él agrega: “Cuando las partes se juntan en un todo nuevo, este nuevo total muestra características, propiedades nacientes, que no pueden pronosticarse como una nueva regla de las partes, y no puede explicarse completamente en términos de las partes”.[4] Otro Premio Nobel, el neurofisiólogo inglés, John Eccles, también acentúa la necesidad de tratar científicamente con el área descuidada del darse cuenta consciente interno. Eccles penetra la ilusión sensorial con una afirmación sorprendente pero irrebatible: “Quiero que se den cuenta que no hay color ni sonido en el  mundo natural, nada de esto; ni textura, ni patrones, ni belleza, ni aromas…[5] Resumiendo, ninguno de los hechos objetivos sobre los cuales generalmente basamos nuestra realidad, son fundamentalmente válidos.

 

Wilder Penfield, un neurocirujano canadiense, concluyó: ‘Nuestras mentes y nuestros cerebros no son de ninguna manera lo mismo… Es la mente la que experimenta y es el cerebro quien registra la experiencia”.[6] La mente es independiente y sinérgica del cerebro. Penfield escribió: “Suponer que la consciencia o la mente tienen una ubicación es un error para comprender la neurofisiología”. La mente existe en todas partes.

La humanidad entera está atrapada en una crisis sin precedentes. Esto significa que uno tiene que observar muy cuidadosamente; debemos volvernos conscientes de nosotros mismos porque somos la historia de la humanidad. J. Krishnamurti  agregó: “Si no sabemos cómo leer este libro, vamos a destruirnos a  nosotros mismos”.[7]

El orden del universo puede que sea el orden de nuestras propias mentes. Todo lo que experimentamos como realidad material nace de la mente condicionada, la que a su vez es la expresión de un campo invisible más allá de tiempo y espacio, un campo descubierto por la ciencia como ese de la más alta frecuencia de energía e información. La fuente invisible de todo lo que existe no es un vacío sin sentido sino la matriz de la creación misma (Inteligencia Suprema).

 

Descubrimiento o Intuición

La Naturaleza, en su bendición, ha incorporado un potencial oculto en la psiquis humana para comprender la vida directamente, en lugar de los términos abstractos, lineales, del pensamiento figurativo. La percepción indirecta es llamada conocimiento simbólico, o figurativo, deducido o dualístico; mientras que la percepción directa es descubrimiento, o intuición, o comprensión profunda de la verdad. No es un proceso gradual sino que sucede cuando hay un salto cuántico desde un marco simbólico a uno no-dual de referencia de la Mente Continua. Un pensamiento no-dual es sinérgico para el pensamiento dualista; para descubrir en cualquier campo necesitamos un potencial de energía cuántica superior de percepción o consciencia. El descubrimiento sucede en el campo infinito. La intuición está más allá de nuestras observaciones, percepciones y lógica. La intuición es percepción directa en el cerebro sin la mediación del sistema sensorio.

La naturaleza responde a la interrogación o diálogo experimental, así uno explora cada pensamiento con la “observación y comprensión objetivas”. Nosotros observamos cada pensamiento y nunca dejamos que se escape un solo pensamiento sin observar su naturaleza. Esta observación y comprensión le permite al pensamiento quedar en suspenso y la mente se vuelve silenciosa. El descubrimiento o intuición nace en una mente silenciosa, así se expresa como Eternidad, esto también se llama percepción interna. Sólo la percepción puede eliminar los condicionamientos del cerebro. Esto permite el florecimiento del cerebro. Esto confiere una completa relación con la Mente.

 

 Una nueva perspectiva sobre la Realidad

D. S. Kothari, un físico eminente, escribió:

 

“Los nuevos teoremas, a no ser que sean insignificantes, son por supuesto, “descubiertos” primero y luego comprobados. El descubrimiento es un inspirado destello de percepción. No es un proceso gradual. La descripción racional de un descubrimiento, la prueba, se da después, no precede al descubrimiento”.[8]

 

Él escribió nuevamente: “Descubrimientos fundamentales que ahondan en la naturaleza de las cosas, son el resultado de intuición y fe excepcionales, no de la fría lógica”[9].

Sigue a esto que “todos los grandes descubrimientos han resultado del campo de lo eterno, así la investigación científica no es una actividad cerebral y una recolección de información sino una búsqueda de lo Eterno, la Divinidad, el Campo de la Vida. Una devoción desinteresada, constante hacia la verdad y el uso del conocimiento para la elevación del hombre, expresión jerárquica superior de la Consciencia, son la única profesión de un científico”. Maurice H. Wilkins escribió: “La mente abierta inquisitiva del científico no es algo peculiar de la ciencia misma sino que es característica de la buena manera de vivir de los seres humanos en general”[10].

Wills W. Harman escribió: “El campo de la ciencia convencional trata con el mundo de la experiencia externa y ha descuidado el mundo entero de la experiencia humana interna, de donde proviene todo nuestro sentido de los valores, significados, metas, etc.”[11]

Prigogine afirmó que “el comportamiento de una realidad, no (está)  relacionado con nuestras creencias, nuestras ambiciones, o nuestras esperanzas”.[12] Erwin Schrödinger afirmó, “un retrato moderadamente satisfactorio del mundo solamente se alcanza al elevado precio de sacarnos del retrato, y retrocediendo al papel de un observador no-relacionado”.[13] E. F. Schumacher dijo: “Nuestra tarea es mirar el mundo y luego verlo como un todo”. David Bohm concluyó que “observar la naturaleza con cierta clase de objetividad podría llamarse el germen de la actitud científica”[14], o carácter científico. También exploramos la ciencia con creatividad.[15] Cuando uno se da cuenta del hecho, la “verdad objetiva” y la ignorancia del “mundo subjetivo (interno)”, la mente se compromete con la “invención”. Si uno es simultáneamente consciente del mundo subjetivo (interno) y del mundo objetivo (externo), entonces la mente está comprometida con el descubrimiento. Los descubrimientos llegan como destellos intuitivos.15  Esto sugiere que la ciencia objetiva, la que invariablemente no es consciente del conocedor (sujeto) pero es consciente de lo conocido (objeto) puede regenerar la mente para que sea creativa. La ciencia objetiva es una actividad del materialismo. Sigue una parte, así que es limitada. Si se continúa con esta observación durante un tiempo cronológico largo, la ciencia objetiva da un salto cuántico hacia la ciencia subjetiva donde ésta acoge en  su seno a la intuición, lo infinito, la Totalidad, la Unidad, y el marco de referencia no dual y no conceptual de la Mente Continua. La dimensión de la investigación subjetiva es Ciencia-Educación-Ética-Salud.

El hecho de ver o escuchar, oler o respirar, es un movimiento en el campo de la no-dualidad, o de percepción directa. Cada actividad en la naturaleza es percepción directa. Pero la actividad hecha por el hombre es percepción indirecta, de modo que está en el campo dualista. La ética implica incluir en su ambiente a los mundos sensuales. Un vivir en el presente, el ahora, nos sana, y vivir en el pasado y en la dualidad suprime la sensibilidad perceptiva del hombre e incrementa la enfermedad.

La ciencia objetiva se mueve de hecho en hecho. Si se observa un hecho por un largo periodo de tiempo, aumenta el potencial de energía cuántica del objeto y esto hace que dé un salto cuántico a través del “horizonte de eventos”.[16] Los físicos llaman al límite “el horizonte de eventos”, que divide claramente todo lo que permanece dentro de la velocidad de la luz y todo lo que la excede. En otras palabras, divide el campo del tiempo y el campo infinito. La velocidad de la luz es absoluta, es como una muralla que ningún objeto puede derrumbar. Cuando nos aproximamos a la muralla, el tiempo se lentifica, la masa aumenta, y el espacio se vuelve curvo.16 Esto implica que se da un salto cuántico desde el campo externo al interno; cuando entra en el área del campo interno, se destruye o entra en suspensión y se percibe la verdad subjetiva. La Consciencia Cósmica se observa por Sí Misma. El sujeto alcanza la totalidad de la vida.

Ilya Prigogine escribió: “Es la física la que presupone un observador (Consciencia Universal) dentro del mundo observado (dimensión subjetiva). Nuestro diálogo tendrá éxito solamente si se sostiene desde la naturaleza interna”.[17] Así tanto la Consciencia Universal como la dimensión Subjetiva son la “naturaleza interna”. No hay nada objetivo que percibir, sino que la Consciencia Universal se da cuenta de la “Subjetividad Absoluta”, o del “Mundo Subjetivo”. La energía cuántica potencial de la Consciencia es la misma tanto en la Consciencia Universal como en el campo subjetivo.

Fred Alan Wolf escribió: “Estamos comenzando una nueva era de consciencia, la era de la consciencia cuántica, la era del átomo consciente. Mirando dentro de nosotros mismos, podemos solucionar los problemas enfrentándonos a nosotros mismos en la frontera final, la frontera del espíritu humano”.[18] Parece que explorar el salto cuántico desde el intelecto a la Inteligencia, o la ‘Simbiosis de Ciencia y Espiritualidad’ puede resolver todos nuestros problemas.

 

Relación

Este es un desafío y una respuesta interconectados entre dos personas, entre “tú y yo”. Relación significa comunión sin temor, libertad para comprendernos mutuamente, para comunicarnos directamente. Hay amor, y no responsabilidad o deber.[19]

En el modo psicológico o modo simbólico-dualista hay un recuerdo de memorias pasadas o futuras proyecciones, y uno nunca está en el presente. Hay un constante aislamiento. El modo científico trata con el materialismo y no es consciente del sujeto de conocimiento, entonces, trata con las partes y nunca alcanza la relación. La ciencia subjetiva trata con la Totalidad o Unidad de la Vida, de modo que cada relación es santa y sagrada.

Solamente puede haber verdadera relación cuando hay amor y compasión. El amor existe solamente cuando hay olvido de sí mismo, cuando hay completa comunión, no entre uno o dos, sino comunión con lo más elevado. La relación existe cuando uno se deleita en la investigación subjetiva.

 

 Las Dimensiones Ocultas del Hombre

La vida es un constante desafío (objeto) y respuesta (sujeto, memoria recordada). El desafío es siempre nuevo y la respuesta es siempre antigua.19  Lo antiguo (pensador) absorbe lo nuevo (pensamiento) y lo modifica. Hay superposiciones coherentes de diferentes redes o, en otras palabras, lo antiguo se vincula con lo nuevo. Tanto el pensador como el pensamiento tienen la misma energía cuántica potencial y son uno.

Albert Einstein escribió que tenemos que explorar los desequilibrios psicológicos (complejo pensador-pensamiento) mediante la ‘Observación y Comprensión Objetivas’, que son un potencial de energía cuántica superior a la del modo psicológico. Observemos un pensamiento hasta su fin, el cual fluirá hasta la eternidad. El final del pensamiento significa el final del tiempo. Finalizando los desequilibrios psicológicos hay renovación, renacimiento, novedad, frescura, dicha. Esta renovación está en el campo infinito, que es la dimensión oculta del hombre.

Muchos físicos notables son conscientes del aspecto intuitivo del descubrimiento científico. Fritjof Capra afirmó que “Einstein experimentó la teoría de la relatividad antes de formularla. Bohr experimentó la mecánica cuántica antes que la formulara. Feynman experimentó la teoría del campo cuántico y Chew experimentó la teoría de la matriz S antes de su formulación. “…Feynman tenía la física en sus huesos”.[20] Ken Wilber declaró que la intuición sucede en un campo infinito donde “no hay espacio, ni tiempo, solamente sucesos (o frecuencias)”.[21] Galileo nos enseñó que una “mera aceptación del estímulo que proviene del medio ambiente y que resulta en la acumulación de memoria en el cerebro es insuficiente para nuestro propósito. Nos enseñó mediante sus propios logros que los experimentos ideados intencionalmente son de vital importancia para descubrir la verdad oculta en la naturaleza. Hizo preguntas dirigidas a la naturaleza y tuvo éxito en recibir respuestas directamente de la naturaleza. Al hacerlo así, solamente necesitó aparatos más bien simples”.[22] Hideki Yukawa escribió: “Siempre se dio por sentado el poder de la intuición, con la que tanto los genios griegos como chinos de la antigüedad estaban ricamente dotados. El punto importante parecería ser el equilibrio o cooperación entre la intuición y la abstracción”. La dimensión oculta del hombre es la intuición y no la fría lógica del intelecto.

La quietud de la mente sucede solamente cuando no hay proceso de aislamiento a través de la acumulación sino una completa comprensión del proceso entero de la relación. Cuando la mente está serena, equilibrada, contrapesada, está en el campo de lo infinito. En la quietud no hay proyección de pensamientos, o ideales, o conceptos, o adquisiciones, así hay eternidad.

El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso del pensamiento, como el tiempo, cesa completamente. Cuando termina el tiempo aparece la eternidad. Donde hay amor, hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.  Así, la dimensión oculta del hombre  es la eternidad, la Realidad, la Ciencia Subjetiva.

Para comprender el movimiento completo de la Vida o Realidad, uno requiere de la Inteligencia Suprema, no la inteligencia del pensamiento, o libros, o conocimiento, sino la Inteligencia del Amor y la Compasión con su sensibilidad.

Lo Eterno, o lo Infinito, o la Realidad, está aquí y ahora, y el ahora no puede  comprenderlo un hombre que está atrapado en la red del tiempo.  Es la Verdad la que libera, no su esfuerzo por liberarse. La Verdad no es acumulativa, es de  instante en instante.[23]

 

Comentario Final

El principio de objetivación en el caso de la “ciencia objetiva” es que el sujeto de conocimiento está en el campo interno mientras que la “verdad objetiva” está en el campo externo. El principio de objetivación en el caso de la “ciencia subjetiva” es ambos, el sujeto de conocimiento (Consciencia Universal) y el objeto (mundo subjetivo) están en el campo interno y por ello, ambos son al mismo tiempo un potencial de energía cuántica de la Consciencia Universal, lo Absoluto, el Campo de Vida. La ciencia subjetiva es independiente y sinérgica para la ciencia objetiva. Resumiendo, cuando el potencial de energía cuántica del hecho o de la verdad objetiva da un salto cuántico hacia el campo interno (un nivel superior de consciencia), la verdad objetiva (hecho) entra en suspensión, y la “ciencia subjetiva” se expresa a sí misma. Así, la ciencia subjetiva debe fluir a través de la ciencia objetiva. Esta es la base de la “Simbiosis de Ciencia y Espiritualidad” última, por la que la humanidad ha esperado por incontables eones.

Existe evidencia irrebatible, tanto experimental como teórica, de que la ciencia subjetiva es independiente y sinérgica a la ciencia objetiva. La investigación subjetiva es la nueva perspectiva de la Realidad. Está incorporada en la dimensión eterna del hombre.  Concede orden, armonía, no-violencia y paz.

Tenemos que emprender un viaje interno de auto-descubrimiento desde la observación de sí mismo, a través del auto-conocimiento hacia el Silencio. Queremos una revolución, una revolución psicológica, en la cual toda la raza humana participe y cada hombre sea un compañero igual. Esta revolución regenerará o rejuvenecerá la Mente humana de modo que perciba la nueva dimensión de una Consciencia subjetiva integral y global, que pueda garantizar la  supervivencia humana junto a esa de la fauna y flora  de la tierra.

La supervivencia humana está incorporada en la manifestación de un potencial de energía cuántica superior de la Consciencia a través a) de la razón a la intuición, y b) de la ciencia objetiva a la ciencia subjetiva. La ciencia subjetiva trata con la Totalidad o la Unidad de la Vida.

 

 

Referencias

 

[1]  Wilkins, Maurice H., Synthesis of Science and Religion, Bhaktivedanta Institute, Mumbai, 1988.

[2]  Pribram, Karl, en Ken Wilber, The Holographic Paradigm and Other Paradoxes, Shambhala, 1982.

[3]  Sperry, Roger, en Synthesis of Science and Religion, op. Cit. P. 199.

[4]   Ibid., Bulletin of the Theosophy-Science Study Group, India, Febrero y Abril 1988, p. 23; Junio y Agosto 1988, p.27.

[5]   Eccles, John, en Deepak Chopra, Ageless Body, Timeless Mind, Three River Press, New York, 1994.

[6]   Chopra, Deepak, How to Know God, Rider, London, 2000, pp.215, 217.

[7]   Krishnamurti, J. KFI, Boletín 2, 1983.

[8]   Kothari, D. S., The Perception of Truth in Science and Philosophy, en The Odyssey of Science, Culture and Consciousness, National Publication House, New Delhi, 1983.

[9]   The Evolution of Consciousness, National Publication House, New Delhi, 1983.

[10]  Wilkins, Maurice, en Synthesis of Science and Religion, op.cit.p.29

[11]  Harman, Wills W., en Synthesis of Science and Religion, op.cit.p.,212

[12]   Prigogine, Ilya, y Isabelle Stengers, Order Out of Chaos, Bantam Books, New York, 1984, p.5

[13]   Schrodinger, Erwin, What is life? And Mind and Matter, Cambridge University Press, ed.1967, p.128.

[14]   Bohm, David, New Scientist, 11 de Noviembre de 1982, p.364

[15]   Kaur, Dr K., P. Singh y S. Singh, Vedanta, Ramakrishna Vedanta Centre, Noviembre-Diciembre 2000, pp.256-7

[16]    Chopra, Deepak, How to Know God, op.cit., p.271.

[17]    Prigogine, Ilya, y Isabelle Stengers, Order Out of Chaos, op.cit., p.218.

[18]    Wolf, Fred Alan, Taking the Quantum Leap, Harper and Row, 1981,p.248

[19]    Krishnamurti, J. The First and Last Freedom, Victor Gollancz Ltd., London, 1977, pp.177-81.

[20]   Capra, Fritjof, en Ken Wilber, ed., The Holographic Paradigm and Other Paradoxes, Shambhala, London, 1982,pp.220,221.

[21]  Wilber, Ken, en ibid. P. 253

[22]   Yukawa, Hideki, Creativity and Intuition, Kodansha International Ltd. Tokyo, 1973, pp.111, 101.102.

[23]  Krishnamurti, J. Op cit., pp. 246, 248, 286, 288.

 

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