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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 05 -  Febrero 2013 (en Castellano)

 
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Comentarios sobre el Día de Adyar,

17 de febrero de 2012

 

RAVI RAVINDRA

El Dr. Ravi Ravindra está jubilado como Profesor de la Universidad de Dalhousie, Canadá.

Es autor de varios libros que incluyen El Yoga y las Enseñanzas de Krishna. Charla dada en Adyar.

 

 

   ¡Que extraordinaria confluencia de energías sutiles hay en la vida y el trabajo de la ST el 17 de Febrero! Es el día de la muerte del Coronel Olcott y de J. Krishnamurti. Es también el día en que Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por la Iglesia Católica en el 1600 por mantener perspectivas científicas acerca de universos múltiples y las infinitas dimensiones del universo. Se dice que Annie Besant era una encarnación de Bruno. También, era un 17 de Febrero en India, cuando C. W. Leadbeater nació el 16 de Febrero en su tierra natal! Nosotros solamente podemos especular por qué ha habido tal increíble concurrencia de energías, y maravillarnos.

   Es difícil imaginar a la ST sin la habilidad, dedicación y constante trabajo del Coronel Olcott. Dada su especial dedicación a las enseñanzas del Buddha, es útil para nosotros recordar una afirmación de Buddha: “Tu trabajo es descubrir tu trabajo, y luego, con todo tu corazón entregarte a el’. Sin duda alguna, esto era así con Olcott. Él descubrió su trabajo y luego se entregó a él con todo su corazón.

   Sólo podemos maravillarnos por la percepción oculta de Leadbeater al ver a cierta distancia a un niño flacuchento, Jiddu Krishnamurti, y reconocer en él al futuro gran maestro del mundo. Y muchas otras asombrosas percepciones de Leadbeater están bien documentadas.

   Annie Besant seguramente pudo haber sido también una encarnación de la energía encarnada por Bruno. Ella tenía un gran  valor y notable percepción, pero la grandeza de corazón era su fortaleza especial. Era la compasión encarnada. Escuché decir a Krishnaji que si usted deseaba saber qué es la compasión, debía aprender acerca de Annie Besant.  Me hizo feliz encontrar una estatua rotulada “Annie Besant, la Santa Hindú” en el Templo Bharat Samaj en Haridwar, que conmemora a sabios y santos hindúes de todas las épocas.

   Es inspirador que el Día de Adyar sea un recordatorio de todos estos grandes personajes de este lugar, y todos en el primer cuarto del siglo veinte. Es bueno que recordemos las inmensas fuerzas que funcionan en el cosmos. Incluso durante la reunión de esta mañana, galaxias están apareciendo y desapareciendo. Un recordatorio muy útil de Albert Einstein es: “Los seres humanos, los vegetales o el polvo cósmico, todos danzamos al son de una misteriosa melodía, ejecutada a la distancia por un flautista invisible”.

   De las enormes cantidades de energía y materia en el universo, durante unas pocas décadas, nosotros, cada uno de nosotros, hemos sido lo suficientemente coherentes para poder pensar, sentir y actuar. Parece casi obvio que en medio de estas vastas fuerzas cosmológicas, nosotros los seres humanos tengamos solamente dos opciones: podemos ser esclavos inconscientes de estas fuerzas o sirvientes voluntarios. Si deseamos ser sirvientes en vez de esclavos, es necesario que tratemos de comprender las complicadas leyes y energías que gobiernan el funcionamiento del cosmos, e intentar y tratar de percibir lo que los grandes sabios en las diferentes tradiciones han comprendido y han tratado de enseñarnos. Esto nos lleva naturalmente al énfasis que hace la ST respecto al estudio de la ciencia, la filosofía y la religión en todas las tradiciones, y más importante aún, con una intensidad en niveles más sutiles de realidad.

   Un sentido de servicio a la Verdad y a la Sociedad es quizás la característica sobresaliente de las cuatro personas cuyos nombres están asociados con el Día de Adyar: Olcott, Leadbeater, Annie Besant y Krishnamurti. Para ellos, no era una obligación o una limitación en sus vidas. Ellos habrían estado felizmente de acuerdo con la afirmación de Rabindranath Tagore: “Me dormí y soñé que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Actué y observé que el servicio era alegría”.

   Mi conexión con la ST comenzó en 1979, hace treinta y tres años, cuando la señora Dora Kunz, la entonces Presidente de la Sección Americana, supo de algún modo que yo era en ese entonces profesor de Física y de Religión en la Universidad Dalhousie, en Canadá. Ella estaba intrigada por lo que a la mayoría de las personas les parece una combinación incongruente de intereses, y me invitó a hablar en Olcott, en Wheaton, la Sede Nacional de la ST en USA. Un par de años después, en 1981, aterricé en Adyar. Fui invitado a dar una conferencia pública en el edificio de la Sede Internacional. La respuesta de la Presidente, Dra. Radha Burnier, fue entusiasta y generosa. Ella dijo: “Cuando desee venir y enseñar en la Escuela de la Sabiduría aquí, estaremos felices de tenerlo”. Desde entonces hasta ahora, debo haber enseñado en la Escuela al menos una docena de veces.

   Si sumo todo el tiempo que he pasado en Adyar, quiero decir solamente en el campus de la ST, porque muy rara vez salgo, debe ser más de un año. Siempre me han tratado aquí con bondad, cortesía y generosidad. He experimentado la máxima libertad para explorar varios temas en la Escuela, ya que generalmente he tomado un tema para enseñar, no porque lo conozca, sino porque deseo aprender. Los temas han pasado por los habituales límites de disciplinas, culturas y épocas. Mi experiencia con los participantes de la Escuela, formado por muchos buscadores jóvenes, experimentados eruditos, ocasionalmente monjes o sacerdotes de una u otra orden religiosa, ha sido muy gratificante. Han llegado participantes de muchos países, con diferentes entornos y acentos. ¡En ocasiones me he encontrado traduciendo acentos americanos para los participantes indos y viceversa! No he experimentado tal variedad de intereses, seriedad y pericia en ninguna otra audiencia tan a menudo, como en la Escuela de la Sabiduría. Es un desafío y una bendición.

   En más de un caso, un curso en la Escuela resultó en la edición o publicación de un libro. Por ejemplo, esto sucedió con mis libros, Science and the Sacred (Ciencia y lo Sagrado) y Yoga and the Teaching of Krishna (Yoga y la Enseñanza de Krishna). Parte de la generosidad de la ST en Adyar hacía mí, ha sido la publicación de algunos de mis libros en la Editorial Teosófica Adyar (TPH). Los dos libros mencionados fueron publicados primero por la TPH Adyar y luego otros editores los publicaron en EEUU. Algunos otros libros publicados en otras partes también han sido editados por la TPH Adyar para el mercado indo.

   Mi proyecto reciente en la Escuela de la Sabiduría, de hacer por lo menos una exploración superficial del Rg Veda, resultó ser mucho más grande de lo que había anticipado. Pero estoy feliz de haberlo intentado y me iré de aquí con mucha humildad y un enorme respeto por los antiguos rishis, y con mucha gratitud hacia ellos por su repetido llamado al reino de styam, rtam, brhat (Verdad, Orden, Inmensidad) o satyam, rtam, jyoti (Verdad, Orden, Luz) o de satyam, rtam, amrtam (Verdad, Orden, Vida Eterna).

   El antiguo texto Satapatha Brâhmana dice: “Cuando nace una persona, quienquiera que sea, nace simultáneamente una deuda con los devas, con los sabios, con los antepasados y con la sociedad” (I.7,2,1) y es únicamente a través de yajña, la cual es sólo de manera parcial correctamente interpretada como “sacrificio” y es mucho más cercana a una actividad de colaboración entre los devas y los seres humanos, que esta deuda puede pagarse, porque “Yajña es la persona” (I.3.2.1).

   Para mí, comprometerme en exploraciones en los grandes textos, es una forma de pagar mi deuda con los sabios, y algunas veces cuando surge algo de claridad y se comunica a los demás, siento como si yo estuviera comprometido en un yajña, y al menos transitoriamente, se invocara a un deva. Me imagino que todos ustedes deben tener ocasionalmente ese sentimiento cuando son tocados por un sentido de servicio que no es personal y que tiene buenas intenciones, se tenga éxito o no. Tales momentos son los tesoros de una bendición. Necesitamos hacer lo posible, el fracaso o el triunfo no están enteramente en nuestras manos. Como dijo el sabio en el Svetâsvatara Upanishad (VI.21): “Toda realización es una combinación de tapas prabhâva y  deva prasâda,  el efecto de nuestro esfuerzo humano y las bendiciones de los devas”.

   Todo en la literatura teosófica y los notables líderes asociados con el Día de Adyar nos convocan una y otra vez a intentar conectarnos con el reino de la existencia indicado por satyam, rtam y jyoti – Verdad, Orden y Luz. No podemos sino tener un sentimiento de gratitud por sus esfuerzos que hicieron y por la herencia que dejaron.

   Para terminar, me gustaría citar algunas observaciones hechas por Krishnamurti en 1924 (The Adyar Notes and News – Notas y Noticias de Adyar- 12 de Abril 1928):

 

He visitado muchas tierras maravillosas y he visto muchos paisajes famosos, pero no hay ninguno igual al extraordinario e intangible algo de nuestro Adyar. Posee una atmósfera que no existe en muchas iglesias o templos, y hay una Presencia allí que percibimos en un altar sagrado. En Adyar podemos llegar a ser un Dios, o un pecador lamentable. Es un lugar maravilloso y debe ser mantenido como si fuera un templo sagrado.

   El Día de Adyar existe para recordarle a los miembros el glorioso lugar y para  instarlos a hacer lo mejor que puedan para hacer de Adyar un digno y respetable santuario para los Maestros.

 

   Que gran desafío: ¡uno puede convertirse en un Dios o en un pecador lamentable en Adyar! El Día de Adyar es un llamado a la auto-objetividad y a una renovación de esfuerzos. ¿Dónde estamos? ¿Qué diría un observador imparcial acerca de la vida y actitudes usuales en Adyar ahora? Quienes lo visitan por poco tiempo pueden ser críticos sobre lo que pasa en Adyar, o pueden asombrarse por sus posibilidades demasiado rápidamente. La vida nunca es fácil en una comunidad voluntaria. Cada uno de nosotros está constantemente en peligro de traicionar la gran visión de una gran tradición. Una tradición no se mantiene viva por repetir meramente las formas externas de la misma. Cada uno de nosotros, incluyéndome a mí mismo, necesita comprometerse en un profundo examen de sí mismo. ¿Hacia dónde se dirigen mis energías, y están orientadas mis acciones? ¿A convertirse en un deva o en un lamentable pecador? Solamente el auto-conocimiento imparcial puede conducir a Brahma-Vidyâ o la verdadera Teosofía.

 

 

  

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