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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 134 - Número 04 -  Enero 2013 (en Castellano)

 
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Espiritualidad en el lugar de trabajo

 

 

F. M. SAHOO

Profesor Investigador en el Instituto de Gerenciamiento Xavier, Bhubaneswar, India.

 

 

La espiritualidad era un tema considerado inapropiado para la investigación social y conductual. Muchos científicos conductuales consideraban la espiritualidad como de interés fundamental para los filósofos. Sin embargo, la situación mundial y el clima empresarial en la actualidad han enfatizado la urgente necesidad de debatir y practicar la espiritualidad en el lugar de trabajo.

   Algunas personas, por supuesto, se sienten escépticas respecto a si la espiritualidad se puede mezclar con el trabajo. Otros se sienten nerviosos de que se les imponga cierta presión religiosa donde trabajan. E incluso otros se entusiasman ante la posibilidad de una revolución espiritual en el trabajo. La palabra “revolución” tiene dos significados principales. El primero es la revolución fundamental. La otra definición es igual de importante. ¿Qué hace la tierra cada veinticuatro horas? Completa una revolución, regresa donde comenzó. El segundo significado de “revolución” es “regresar donde se ha comenzado”.

   La humanidad experimentó ambos tipos de revolución cuando los astronautas fueron por primera vez a la luna. Se habían manifestado tecnologías revolucionarias. Un cambio igual de fundamental tuvo lugar en nuestra conciencia. Edgar Mitchell, un astronauta estadounidense en el vuelo del Apolo 14, expresó:

 

La poderosa experiencia de ver la Tierra y todo nuestro sistema solar con el cosmos en segundo plano, tuvo un profundo efecto en mí, un sentido sobrecogedor de estar conectado con el universo, de sentirme relacionado con todas las cosas… Fuimos a la luna como técnicos, regresamos como humanitarios.

 

Definir espiritualidad

   Aunque la mayoría de las personas se describen como espirituales, definen el término de muchas formas diferentes. Los expertos también varían en sus definiciones. Una investigación en Internet revela más de cinco mil definiciones de espiritualidad. Algunas de las definiciones citadas frecuentemente se dan a continuación:

  1. Lo mejor de aquello que es humano
  2. Una búsqueda de significado existencial
  3. Las dimensiones humanas trascendentales.

  Sin embargo, Pergament y Mahoney (2005) definen la espiritualidad como una búsqueda de lo sagrado. Existen dos términos clave en esta definición: búsqueda  y  lo sagrado. El término “búsqueda” indica que la espiritualidad es un proceso, implica esfuerzos para descubrir lo sagrado. Las personas pueden tomar un número virtualmente ilimitado de senderos en sus intentos de descubrir y preservar lo sagrado. Los senderos espirituales pueden ir de las instituciones religiosas tradicionales a las avenidas no tradicionales.

   Mientras que “religión” y “espiritualidad” se usaban de modo intercambiable hace tiempo, actualmente existe una clara diferencia entre ambas. Religión, representa un sistema institucional, formal, externo, doctrinal y autoritario. En comparación, espiritualidad denota una expresión individual, subjetiva, emocional e interna.

   En los últimos años los psicólogos han llevado a cabo un gran número de estudios para examinar la relación entre la experiencia religiosa y la salud mental. Los descubrimientos nos dejan perplejos. Algunos estudios indican una asociación positiva entre ellos, mientras que otros muestran una relación negativa. Por lo tanto, los psicólogos han diferenciado dos formas de experiencia religiosa: religiosidad externa y religiosidad interna. La religiosidad externa se indica asistiendo a lugares de adoración, con rituales y otro comportamiento externo. La religiosidad interna se refiere a actitudes y valores. En consecuencia, la espiritualidad ha sido equiparada con la religiosidad interna.

   La espiritualidad, definida como una búsqueda de lo sagrado, no sólo ilumina el proceso de búsqueda, también implica esfuerzos para mantenerse en lo sagrado una vez que ha sido descubierto. Las personas pueden tomar muchos caminos para descubrir y conservar lo sagrado.

   ¿Cuáles son las raíces de este proceso de descubrimiento? Algunos señalan el rol de una base genética innata. Otros han destacado el rol de hechos críticos en la vida. Los desafíos que enfrenta la gente pueden revelar limitación humana, y predisponerlos a descubrir lo sagrado. Además, el contexto social, incluyendo la familia, las instituciones y el ámbito cultural, juegan importantes papeles en estimular el proceso de descubrimiento.

   El proceso de búsqueda o santificación tiene tres implicancias importantes para nuestras vidas. Primero, es probable que preservemos y protejamos objetos sagrados. Segundo, es posible que dediquemos más de nosotros mismos en la búsqueda de lo sagrado. Tercero, es probable que obtengamos más significado, fortaleza y satisfacción de los aspectos sagrados en nuestras vidas.

 

Inteligencia espiritual

   El enfoque sistemático hacia el estudio de la espiritualidad se ha centrado alrededor del concepto de inteligencia espiritual. La evolución del interés en esta área también ha seguido una secuencia lógica de hechos. Es un caso conocido que los investigadores y los agentes de cambio estaban interesados en el estudio de la inteligencia racional durante la primera parte del siglo veinte. Ellos midieron la inteligencia de modo operativo y expresaron la capacidad intelectual en la forma de coeficiente intelectual (CI). El CI se consideró un indicador estable y fuerte de logros académicos y éxito profesional.

   Sin embargo, a mediados de los noventa se vio un cambio drástico en estos argumentos. El libro de Goleman, Emotional Intelligence (1991) (Inteligencia Emocional), popularizó el concepto de coeficiente emocional (CE). Esto fue fortalecido por los descubrimientos neuro-psicológicos que evidencian que nuestro cerebro, aunque estructuralmente uno, tiene dos unidades funcionales: el cerebro que siente y el cerebro que piensa. En términos evolutivos, el cerebro que siente es más viejo que el cerebro que piensa. El psicólogo Roger Sperry (1981), galardonado con el Premio Nobel, mostró que el hemisferio izquierdo del cerebro está relacionado con la lógica y el lenguaje mientras que el derecho está asociado a la emoción y formas de reconocimiento. CE es un requisito básico para el uso efectivo del CI. Si las áreas del cerebro del “sentimiento” están dañadas, pensamos menos efectivamente.

   Por lo tanto, la primacía de la inteligencia emocional se reconoció en la década del 70. Comparado con la inteligencia racional, el CE fue considerado como un fuerte indicador del éxito académico y ocupacional. Pero el principio del siglo marcó otro desarrollo interesante y duradero. El concepto que unifica la inteligencia racional y la inteligencia emocional avanzó para explicar nuestra búsqueda de significado y valores.

   La inteligencia espiritual se refiere a esa inteligencia con la cual ubicamos nuestras acciones y vidas en un contexto más amplio, rico y que otorga significado. Es un fundamento necesario para el funcionamiento efectivo del CI y del CE.

   El diccionario Webster define espíritu como “principio vital, que da vida a un organismo físico en contraste a sus elementos materiales”. En otras palabras, es el “aliento de vida”.

   La inteligencia espiritual nos motiva a hacer preguntas fundamentales. ¿Por qué he nacido? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Cuáles son mis metas importantes? Los antropólogos y neurólogos argumentan que es este anhelo de significado y su valor evolutivo lo que ha motivado a los humanos a salir de las cavernas. Este anhelo también es responsable del crecimiento del cerebro humano.

   Ni el CI ni el CE, de modo separado o combinados, son suficientes para explicar toda la complejidad de la inteligencia humana. El CI y el CE toman parte en actividades limitadas, mientras que el coeficiente espiritual (CS) toma parte en actividades imperecederas. El CS no tiene una relación indispensable con la religión. Para algunas personas, el CS puede encontrar un modo de expresión por medio de la religión formal, pero ser religioso no garantiza el CS.

 

Evidencia científica

   Existe, por cierto, gran cantidad de evidencia científica para el CS. En los últimos años, estudios neurológicos, psicológicos y antropológicos de la inteligencia humana y del proceso lingüístico ofrecen evidencia de apoyo.

   Primero, a principios de la década de 1990, un neuro-psicólogo, Michael Persinger, descubrió que la actividad del lóbulo temporal está relacionada con visiones místicas. Más recientemente, un neurólogo, V. S. Ramachandran, en la Universidad de California, identificó un centro espiritual incorporado entre conexiones neuronales en los lóbulos temporales del cerebro. Ramachandran (1997) denominó a este centro “el lugar de Dios”. En escaneos tomados con un tomógrafo de emisión de positrones (TEP) estas áreas neuronales se encienden siempre que los sujetos de la investigación son expuestos a debates de temas espirituales o religiosos. Estos varían con las culturas. Los occidentales responden a la mención de “Dios”. Los orientales responden a símbolos que son significativos para ellos. Se puede indicar que el escaneo del TEP es una de las técnicas de imágenes modernas. Por medio de una inyección se pasa una sustancia radioactiva inofensiva a áreas neuronales del cerebro. La concentración de esta sustancia es profunda en las áreas del cerebro involucradas en una actividad particular en un momento dado. Por supuesto, el lugar de Dios no prueba la existencia de dios, pero muestra que el cerebro se ha desarrollado para hacer “preguntas fundamentales”, tener y usar una sensibilidad para valores y significados más amplios.

   En segundo lugar, el trabajo del neurólogo austríaco, Wolf Singer, en la década de 1990, sobre el problema vinculante, muestra que existe un proceso neuronal en el cerebro dedicado a unificar y dar significado a nuestra experiencia. Es el proceso neuronal que literalmente “une” nuestras experiencias. Antes del trabajo de Singer sobre oscilaciones neuronales unificadoras simultáneas por todo el cerebro, los neurólogos y científicos cognitivos sólo reconocían dos formas de organización neuronal en el cerebro. Una de estas formas, conexiones neuronales seriales, es la base de nuestro CI. Los tramos neuronales conectados de modo serial le permiten al cerebro seguir reglas, pensar lógica y racionalmente paso a paso. En la segunda forma, atados de hasta cien mil neuronas se conectan en forma aleatoria a otros atados masivos. Estas redes neuronales son la base del CE.

   Las computadoras seriales y paralelas existen y tienen diferentes funciones, pero ninguna de las dos funciona con sentido. No existe ninguna computadora que pueda preguntar ¿“por qué?”. El trabajo de Singer sobre las oscilaciones neuronales unificadoras ofrece el primer indicio de un tercer tipo de pensamiento, pensamiento unitivo, y un tercer modo de inteligencia que lo acompaña, el CS. La inteligencia espiritual puede considerar preguntas fundamentales de porqué, de motivación, de significado.

   Tercero, Terrance Deacon, neurólogo y antropólogo biólogo de Harvard, ha publicado recientemente un trabajo nuevo sobre el origen del lenguaje humano (The Symbolic Species, 1997). Deacon muestra que el lenguaje es una actividad exclusivamente humana, esencialmente simbólica, que otorga significado, que co-evolucionó con el rápido desenvolvimiento de los lóbulos frontales del cerebro. No existe ninguna computadora, ni tampoco los simios más avanzados (con raras y limitadas excepciones), que puedan usar el lenguaje, porque carecen de la función del lóbulo frontal para que emplee el significado.

 

Parámetros operativos del CS

   En términos evolutivos, el CS nos ha “unido” para volvernos las personas que somos, y nos da el potencial de más “uniones” para mayor crecimiento y transformación. Usamos el CS para tratar problemas existenciales. El CS nos hace darnos cuenta que tenemos problemas existenciales y nos permite solucionarlos. El CS es nuestra brújula “en el límite”. Los problemas existenciales más desafiantes de la vida existen fuera de lo esperado y lo familiar, fuera de las reglas dadas, más allá de la experiencia pasada, más allá de las habilidades conocidas. En la teoría del caos, “el límite” es el borde entre el orden y el caos, entre lo conocido y lo desconocido. Es el lugar donde podemos ser más creativos. El CS, nuestro profundo sentido intuitivo de significado y valores, es nuestro guía en el límite. El CS está en nuestra consciencia. Usamos el CS para ser creativos. Lo necesitamos cuando tenemos que ser flexibles, visionarios y creativamente espontáneos.

   Podemos usar el CS para volvernos espiritualmente más inteligentes, respecto a la religión. El CS lleva a la esencia de las cosas, a la unidad detrás de las diferencias. Una persona con elevado CS puede practicar cualquier religión, pero lo hará sin estrechez ni prejuicio. De modo similar, una persona con elevado CS podría tener muchas cualidades espirituales sin ser religioso.

   El CS nos permite integrar lo intra-personal y lo interpersonal. Ayuda a trascender la brecha entre el yo y los otros. Aunque la inteligencia emocional incluye ambos componentes (habilidad interpersonal e intra-personal), el CS se necesita para unir la separación entre ambos.

   Finalmente, podemos usar nuestro CS para solucionar los problemas del bien y del mal, de la vida y la muerte, y de los orígenes más profundos del sufrimiento humano. Los indicadores de un CS altamente desarrollado incluyen lo siguiente:

  1. Capacidad de ser flexible;
  2. Elevado grado de auto-consciencia;
  3. Capacidad para enfrentar y usar el sufrimiento;
  4. Capacidad para enfrentar y trascender el dolor;
  5. Cualidad de ser inspirado por la visión y los valores;
  6. Renuencia a causar daño innecesario;
  7. Tendencia a ver la unidad en la diversidad;
  8. Tendencia a preguntar “¿por qué?” o “¿y si…?”, y a buscar respuestas esenciales.

 

Estrategias pragmáticas

   Relacionado con el aumento de interés en la inteligencia espiritual, la espiritualidad en el lugar de trabajo comenzó como un movimiento a principios de la década de 1990. Surgió como un movimiento de la clase media, con individuos que buscaban vivir su fe y/o valores espirituales en el lugar de trabajo. Al poco tiempo aparecieron muchas organizaciones que promovieron este movimiento.

  1. International Centre for Spirit at Work (Centro Internacional para el Espíritu en el Trabajo) (www.spiritatwork.org)
  2. World Business Academy (Academia Empresarial Mundial) (www.worldbusiness.org)
  3. Spiritual Business Network (Network Empresarial Espiritual) (www.spiritualbusiness.net)
  4. Foundation for Workplace Spirituality (Fundación para la Espiritualidad en el lugar de trabajo (www.workplacespirituality.org.uk)

   A fines de la década de 1990, The Academy of Management (Academia de Gerenciamiento) (www.aomonline.org) formó un grupo de interés especial llamado Grupo de interés en Gerenciamiento, Espiritualidad y Religión. Esta es una asociación profesional de profesores de gerenciamiento de todo el mundo que enseñan e investigan sobre espiritualidad y religión en el lugar de trabajo. Esta acción a cargo de la Academy of Management fue un paso significativo al legitimizar la espiritualidad en el lugar de trabajo, haciéndolo en el lugar de trabajo como campo de estudio. De modo similar, la División 36 de la Asociación Psicológica Estadounidense (Psicología de la Religión y la Espiritualidad) lanzó un Periódico nuevo en 2008 para reflejar el movimiento de interés. La investigación que se realiza en India se difunde por medio del Global Dharma Centre (Centro de Dharma Global) (www.globaldharma.org) y Tiempos de India (website.http./spirituality, indiatimes.com).

   El International Centre for Spirituality and Work provee una definición operativa.

   La espiritualidad es un atributo humano innato. Todo el mundo lo lleva al lugar de trabajo, como parte integral de sí mismo. La espiritualidad es un estado o experiencia que puede darle a los individuos dirección o significado, o proveer sentimientos de comprensión, apoyo, integridad interna o conexión. La conexión puede ser con ellos mismos, otras personas, la naturaleza, el universo, un dios, o algún otro poder supernatural.

   La definición implica un componente vertical y otro horizontal. El componente vertical representa un deseo de trascender el ego individual o el yo personal. El componente vertical podría ser Dios, el Espíritu, el Universo, la Naturaleza, el Poder Supremo, o alguna otra cosa. Esta dimensión se experimenta como un sentido consciente de profunda conexión con el Espíritu Universal/Dios. Esto podría ser experimentado internamente como momentos de asombro o experiencias pico. Un fuerte componente vertical sostenido refleja un comportamiento externo como el de una persona (o grupo) que es centrada y que es capaz de acceder a la sabiduría y a una profunda fortaleza interna. Generalmente se requieren momentos de quietud con la naturaleza y otras actividades o prácticas reflexivas. Los ejemplos incluyen ambientes para meditar, tiempo para reflexiones compartidas, silencio antes de las reuniones, plegarias y apoyo para que los empleados tomen un tiempo para el desarrollo espiritual.

   El componente horizontal representa un deseo de ser serviciales a otros seres humanos y al planeta. En lo horizontal, buscamos lograr un cambio por medio de nuestras acciones. Un fuerte componente horizontal se demuestra por una visión y valores bien alineados, orientados al servicio y la compasión. Una persona con fuertes componentes verticales y horizontales tiene una clara comprensión de la meta, la ética, los valores y las actividades.

   La espiritualidad en el lugar de trabajo significa que los empleados se nutren en ambas direcciones, la vertical y la horizontal. Es sobre los individuos y las organizaciones, es ver el trabajo como un sendero espiritual, como una oportunidad de crecer y contribuir con la sociedad de modo significativo. Es sobre cuidado, compasión y apoyo a otros, sobre integridad y sobre las personas siendo veraces consigo mismas. Significa que los individuos y las organizaciones intentan vivir sus valores más plenamente en el trabajo que realizan. Ejemplos de la espiritualidad organizativa vertical incluyen tiempo de meditación al iniciar las reuniones, retiros o tiempo de entrenamiento espiritual establecido para los empleados, ambientes apropiados para las prácticas de plegarias de los empleados. Las compañías con un fuerte sentido de espiritualidad horizontal tienen en cuenta lo siguiente: un comportamiento considerado entre los compañeros de trabajo, una orientación de responsabilidad social, un fuerte compromiso de servicio hacia los clientes, sensibilidad medioambiental y actividades de servicio comunitario. Las dimensiones verticales y horizontales deberían estar bien integradas de forma que la motivación (que surge de lo vertical, y las acciones (que surgen de lo horizontal) estén explícitamente unidas.

   La determinación a crear un ambiente de trabajo más espiritual ha comenzado. En líneas generales se incluyen las siguientes actividades:

1.      Programas sobre la pérdida de un ser querido

2.      Exhibición con información sobre un buen estado de salud, y su distribución

3.      Programas de asistencia a empleados

4.      Programas que integran el trabajo y la familia

5.      Sistemas de gerenciamiento que estimulan la transformación personal y espiritual

6.      Liderazgo sobre el servicio, el deseo de servir a los demás

7.      Administración, liderazgo que apoya el crecimiento y el bienestar de los demás

8.      Programas diversos que crean culturas inclusivas

9.      Integración de valores esenciales, y decisiones y prácticas empresariales

   La determinación a lograr un cambio en el mundo toma formas prácticas principalmente en tres niveles: individual, liderazgo y organizaciones. El debate de estrategias específicas en estos tres niveles aporta claridad para una comprensión de componentes prácticos de la espiritualidad en el lugar de trabajo.

 

Esfuerzos individuales

   La espiritualidad en el lugar de trabajo toma una forma tangible sólo cuando los individuos, líderes y organizaciones trabajan armónicamente hacia tales objetivos. Los individuos necesitan desarrollar un carácter espiritual en el lugar de trabajo. El carácter espiritual se muestra con la siguiente ecuación:

 

Carácter espiritual=

Contexto espiritual + objetivo espiritual

+ valores espirituales

deseos del ego

 

   Como se indicó, los individuos necesitan trabajar en el contexto espiritualizado por sistemas de creencia comprensivos. Los individuos deberían creer que el bien colectivo es posible por medios espirituales. Esto es estimulado por objetivos o propósitos espirituales. Más aún, se deben buscar valores espirituales. Por supuesto, los valores espirituales son básicamente valores humanos tales como la verdad (satya), rectitud (dharma), paz (sânti), amor (prema) y no violencia (ahimsâ). Aquí nuevamente, el amor es la fuerza unificadora. Las palabras impregnadas de amor constituyen la verdad. La acción con amor da origen a la rectitud. La emoción colmada de amor genera la paz. La comprensión con amor toma la forma de no violencia. Cuando los individuos integran sus palabras, sus pensamientos, su emoción y acción con el amor, se preservan y promueven los valores humanos. El otro principio guía para el individuo es su respuesta a la consciencia, una indicación interna. Las personas pueden enfrentar algunas situaciones cuando la decisión organizativa está en conflicto con la consideración moral de los individuos. En estas difíciles situaciones, la gente con carácter espiritual escucha los dictados de su propia consciencia. Al llamado de la consciencia muchos individuos se han aventurado a oponerse a las prácticas inmorales y corruptas de la organización.

   La rica tradición de la herencia humana les aconseja a las personas “comenzar pronto, conducir lentamente y llegar seguro”. Los maestros espirituales de India han aconsejado comenzar pronto. Un pequeño desarrollo todos los días puede ser muy útil.

   Al practicar la espiritualidad en el lugar de trabajo uno debe percibir la espiritualidad como la base del éxito. La espiritualidad en el lugar de trabajo no es una calle de sólo un sentido, es de dos sentidos. Uno debe trabajar para crecer espiritualmente y la espiritualidad en aumento es fundamental para trabajar mejor. Finalmente uno debe expresar el pensamiento y hacer lo que dice. Los líderes con una base espiritual ayudan en gran medida los intentos individuales.

 

Líder espiritual

   Cualquiera que exprese su Yo espiritual con confianza, puede ser un líder espiritual, ya sea que influya a uno, a diez o a cientos. Los líderes que se  basan en la espiritualidad, manifiestan cuatro facultades clave.

  1. Tienen una visión de la vida que sostienen con claridad. Tienen una definición clara de la espiritualidad; conocen su propia relación entre la espiritualidad y la religión. Continuamente preguntan: “¿Cómo puedo enfocar esta situación desde mi punto de vista espiritual de la vida?”
  2. Exploran su espiritualidad desde el interior. Carl Jung afirmó: “Quien mira hacia fuera sueña, quien mira hacia adentro despierta.” Tal líder mira su corazón. Toman un tiempo regular para alimentar su crecimiento espiritual, identifican su objetivo y valores espirituales en la vida y constantemente examinan su pureza y unidad de pensamiento, acción y palabras.
  3. Encarnan sus principios espirituales en su liderazgo. Ven la espiritualidad como la base de su éxito. Aprecian el trabajo en términos de oportunidad y crecimiento espiritual. Buscan “expresar y hacer lo que piensan”.
  4. Se comprometen en actividades revolucionarias. Promueven un cambio fundamental basado en su punto de vista espiritual.

   Cuando un ejecutivo dirige su empresa desde un punto de vista espiritual, ¿cambia su definición de “línea de base”? El término “línea de base” originalmente significaba la última línea de una estimación de ganancias, los beneficios que quedaban después que se deducían los costos de los impuestos. Con el transcurrir del tiempo, su significado cambió a algo amplio “el resultado clave”, o los “resultados más importantes” de un emprendimiento.

   Cuando nos enfocamos con una base espiritual en medidas de una “línea de base”, es más posible que permanezcamos elevados en nuestra visión. Es más factible que veamos más allá del objetivo de ganancia, incluso más allá del interés propio de la organización, y más allá del bienestar de la sociedad en términos materiales. Es posible que encarnemos al Espíritu, el que puede ver lo que es eternamente importante, y asegurarnos que el tiempo y la energía que pasamos en el trabajo realmente contribuyan con lo que es esencialmente importante.

   Además del esfuerzo de los líderes con una base espiritual, las organizaciones necesitan adoptar algunas prácticas útiles en esta dirección.

 

Alma organizativa

   Desde la caída de Enron y Worldcom, los escándalos corporativos han marcado la consciencia del mundo empresarial. Actualmente la gente quiere hacer negocios con compañías que tengan firmes valores morales. El desafío para el comercio, sin embargo, es crear una atmósfera cordial basada en valores, sin que afecte negativamente su línea base. El Alma en el trabajo dice que la espiritualidad colectiva no sólo puede lograr empleados más felices, sino que puede aumentar las ganancias en las empresas.

   Benefiel expresa que la espiritualidad y las ganancias se pueden combinar, de modo que esos dos objetivos trabajen en sinergia. Ella escribe: “las organizaciones espiritualmente arraigadas, se desempeñan mejor y enriquecen más a sus inversionistas”. Los exhorta a los demás a seguir un nuevo modelo comercial y cosechar enormes recompensas que son más que económicas. La sinergia se puede lograr adoptando ciertos caminos.

   Articular valores. Es posible ayudarle al alma incluyendo un lenguaje preciso en declaraciones de visión y misión. Por ejemplo, la declaración de visión del Document Management Group (Dublin, Ireland) incluye un compromiso para construir un lugar de trabajo en el que “nuestra gente pueda encontrar significado, sentido y éxito por medio de su trabajo, y donde los valores del personal y del lugar de trabajo se unan para lograr una mayor armonía externa y una vida espiritual”. La armonía entre los intereses financieros y los humanos conducen hacia organizaciones más saludables y felices.

   Combinar las personas con la visión. Un medio solidario debe encontrar a personas con formas de pensar similares. La aerolínea Southwest Airlines (USA), por ejemplo, contrata por actitud y entrena habilidades. Se piensa que la congruencia con su misión elevará la retención de empleados y la satisfacción de los clientes. Esto bajaría costos y elevaría ganancias.

   Actividad especial del departamento de personal. La importancia dada al alma organizativa puede tomar formas manifiestas. El sector de personal de la organización necesita dedicar tiempo y energía en entrenar a los empleados a integrar la espiritualidad con su comportamiento laboral.

   Crear estructura específica y procesos. La estructura y las prácticas se pueden adoptar para incentivar la espiritualidad en el lugar de trabajo. Por ejemplo, en Grayston Foundation en Nueva York, un momento de silencio marca las reuniones de negocios, y el equipo de conducción experimentado realiza trimestralmente retiros en otra parte. Texas Instruments provee “Habitaciones para la serenidad” donde los empleados experimentan momentos de calma. Esto fortalece la armonía entre los objetivos financieros y los intereses humanos.

 

Conclusión

   El debate sobre la espiritualidad en el lugar de trabajo no descarta la posibilidad de comentarios por parte de los críticos. Sin embargo, la mayoría de los críticos señalan los elementos de conflicto y confusión que surgen de prácticas religiosas en las organizaciones. Los críticos dicen que la espiritualidad y las prácticas religiosas son un tema de creencia personal y no deben ser parte de las organizaciones. Consideran que tal clima diluiría y distorsionaría las metas organizativas. Sin embargo, un examen detallado y concienzudo de las crisis e incertidumbres actuales profundizan nuestra impresión de que la necesidad de un clima espiritual es posible que solucione el problema del auto-interés. La preservación y promoción de bienes comunes seguramente se facilitará por medio de una revolución espiritual que se establezca en los lugares de trabajo en la actualidad.

  

Referencias

Benefiel M., Soul at Work. Spiritual Leadership to Organization, Seabury Books, New York, 2005.

Hill P. C. y K. I. Pergament, Avances en la conceptualización y medida de la religión y la espiritualidad, American Psychologist, 2003, 58, 64-74.

Johar D. y I. Marchall, Spiritual Intelligence, Bloomsbury, London.

 

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