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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 02 -  Noviembre 2012 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

RADHA BURNIER

 

 

Mâyâ por todas partes

   La telaraña tiene diseño de construcción pero no una forma determinada. A muchas personas les llama la atención porque no es fijo. Vemos que la belleza no es una cualidad que pertenezca a ningún material en particular, diseño, función, etc. Si se observa cuidadosamente, sin ideas previas que interfieran, la belleza está en todas partes, en todo. El hombre puede interferir y hacer algo bello de acuerdo a su parecer. Pero esto no es realmente el bello milagro del encanto que vemos si la mirada es pura. Cada insecto, mineral, planta, el cielo y las aguas son estos milagros de belleza. Esto es obvio en el ejemplo de la telaraña que se usó para demostrar dicho encanto en toda la naturaleza, incluyendo los seres humanos. Ellos son parte de un gran milagro. La belleza en formas, colores, sonidos y todo lo demás que se ve o se conoce por medio de los sentidos son parte de la Belleza una. La belleza también está presente en las relaciones mutuas. Se hace presente en el nacimiento, crecimiento y muerte. Como siempre, J. Krishnamurti destacaba esto de modo especial:

 

Tú viste una hoja muerta, amarilla y rojo fuerte, una hoja de otoño. Cuán bella era la hoja, tan simple en su profundidad, tan viva, llena de belleza y vitalidad de todo el árbol, y del verano.

 

   Más que cualquier otra cosa la belleza es un significado oculto, algo misterioso en la Naturaleza que la adorna. Thomas à Kempis expresa: “No existe ninguna criatura tan pequeña y abyecta que no represente la  bondad de Dios”, porque la belleza es de la naturaleza de la vida, se encuentra en la fuente de la vida. Esto es así, ya sea que una persona lo niegue o no.

   Los seres humanos son parte de este mundo. Pero la mayoría no cree en esto, para ellos el mundo incluye solamente lo que ellos descubren, lo que ellos crean, la fealdad que podemos ver por todas partes, que el hombre contribuye a crear. La urbanización del mundo no ayuda a acercarnos a conocer la realidad. La naturaleza, por supuesto, está lejos porque nosotros estamos constantemente lejos en la atmósfera de la ciudad. La población del mundo, con su pobreza, ignorancia, condicionamiento y auto-centrismo, también es la “realidad” que mantiene a los ambiciosos y codiciosos en la lucha, con la consecuente crueldad, ansiedad, etc. producidas por un juego que se lleva a cabo con reglas artificiales.

   Cuanto más intensamente juegan, menos ven la fealdad de la sociedad, o la belleza de la creación. El encanto de bosques y lagos, insectos y aves, está lejos de tales personas debido a sus propios objetivos y metas falsos. Sus ocupaciones e ideas engañan su mente al igual que las espesas nubes tapan y bloquean el sol. ¿Cómo penetramos y nos elevamos sobre el mundo de mâyâ?

   La misma palabra mâyâ, que a menudo se traduce como “ilusión”, nos hace pensar en lo que es sensato y verdadero. Esta es tal vez la razón por la que el hombre debe llegar al punto de cuestionarse todo lo que ve. ¿Qué es verdadero? Significa que debemos ver lo que es lógico. La verdad es lo que realmente existe, no lo que mil personas o incluso diez mil personas consideran que no existe. De modo que lo sensato es lo que tenemos que descubrir, aunque todo lo que hagamos pueda parecer como parte de un mundo real. Pero todo es mâyâ, una parte temporal de un mundo transitorio.

 

Nunca dañes

   Generalmente estamos interesados en nuestra propia imagen, que pensamos representa la verdad, las cosas como son. Observamos que las personas están en circunstancias diferentes, y cada una piensa que ve la verdad. Estamos tan acostumbrados a esto que no lo consideramos extraño en modo alguno. Pensamos que es normal.

   Los planes de la naturaleza pueden ser muy diferentes a lo que el hombre piensa. Nosotros, seres humanos, vivimos en un estado de ilusión (mâyâ) que imaginamos que es la realidad misma, pero es muy diferente. Los animales, por ejemplo, hacen lo que la naturaleza les dice que hagan, de lo contrario no actúan. Pero cuando el hombre participa modificando al mundo como un todo, convierte al mundo de la vida animal en algo que no es.

   Un científico de la Universidad de Oxford escribió sobre la evolución, y destaca que la evolución es un proceso, aunque muchas especies estén involucradas. Pero todas producen el crecimiento que tiene lugar a medida que avanzamos en la existencia, del vegetal al animal y luego al humano. No sabemos que los animales que despreciamos y matamos, las criaturas que maltratamos, son todas parte de un proceso que incluye nuestra propia evolución. Si comprendiéramos esto, el mundo sería diferente. Veríamos entonces que las criaturas que consideramos como inferiores o deleznables, no son realmente así. Por cierto, nuestro trato produce un gran cambio en su crecimiento como en el nuestro.

   En nuestra tradición, las mejores personas saben que esto es así y por lo tanto su trato de todo lo que nosotros pensamos que es inferior, tiene un bello rol. Parte de nuestra tradición señala esto. Al visitar India Central, supe de un ermitaño que se sentía muy cómodo en la selva y en lugares solitarios. Algunos conocidos sabían de él porque su comportamiento provocaba gran respeto. Pasaba por la selva sin temor o el sentimiento de que criaturas salvajes pudieran atacarlo. Dormía en cuevas, a veces muy cerca de lo que se conoce como animales peligrosos, y no le sucedía nada. Él sabía, al igual que los animales que se le acercaban, ya fueran peligrosos o no, que él era uno de ellos. No se les ocurría lastimarlo porque era un santo.

   También se dice que Razia, una santa musulmana, se sentaba en lugares solitarios y a los animales les gustaba estar cerca de ella. Tal vez sabían que era una santa y no le hacían daño. Un día, un visitante que no comprendía, fue a verla y todos los animales corrieron temerosos. Él manifestó su sorpresa al verlos allí rodeándola tranquilamente con afecto, pero no comprendía por qué huyeron a su llegada. Ella le dijo que era porque sabían que él tenía miedo y estaba listo a lastimarlos, que despreciaba a algunos de ellos, etc.; él no podía comprender que los animales eran como hermanos y hermanas para la santa; eran animales, pero sabían más que él y no la lastimarían.

   Se dice que algunos animales ayudan a seres más débiles cuando lo necesitan. La revista The Guardian publicó la foto de un mono muy grande con un pequeño gatito al que cuidaba como una madre. Esta era la actitud que tenían los animales hasta que el hombre comenzó a lastimarlos por deporte, destruyéndolos innecesariamente, algo que todavía hacen hoy cuando los llevan a los mataderos como presas y luego se los comen. Este comportamiento arruinó toda nuestra relación con estas criaturas.

   Se pueden dar muchos ejemplos sobre la actitud del hombre en la actualidad. Destruye animales, vegetación, aves, etc., según su conveniencia y placer. De modo que el mundo se ha vuelto diferente.

   ¡Cuán diferente era la actitud del Jefe Seattle! A un grupo de personas occidentales les dijo cosas muy bellas. Una de las cosas a las que se refirió era la relación que él y su gente, tenían con los animales y otras criaturas. Dijo que eran sus hermanos y hermanas. Los mataban sólo cuando necesitaban alimento, de lo contrario los cuidaban. Nunca los lastimaban ni los consideraban como sus enemigos.

   Existía cierto tipo de unidad aunque mataran a algunos, que era inevitable en esos días cuando el mundo era diferente. Actualmente es nuestra obligación cambiar nuestras vidas nuevamente para ser guardianes de la diversidad de vida en el mundo, no matar por motivo alguno, o sin ningún motivo. Actualmente se mata gran cantidad de animales y luego la gente tira lo que no puede usar. No analizaremos las numerosas formas de dañar a otras criaturas que el ser humano practica. Pero esta actitud debe cambiar.

   Existen unas pocas personas, especialmente en América que se abstienen de matar porque piensan que el daño y la matanza que se practica actualmente van a traer incontables miserias. Esto es verdad y cuanto más lo comprendamos, aunque creamos en la indañabilidad (ahimsâ), será mejor. Ahimsâ es una de las características del ser humano que no ocasiona daño, y debemos pertenecer a esa categoría hasta que el mundo cambie su rumbo.

 

Relación con los reinos inferiores

   C. W. Leadbeater escribió sobre nuestro deber respecto a los animales:

 

Nadie está obligado a tener un perro o un gato, pero si lo tiene, asume una responsabilidad mucho mayor hacia ese animal que el granjero tiene respecto a cualquier componente de su rebaño. Sería un egoísmo imperdonable para cualquiera que tenga una mascota pensar solamente en su propio placer en relación con ella y no en el desarrollo del animal.

 

El animal doméstico es por cierto como un niño pequeño, con la diferencia que un niño ya es un ego y se lo debe ayudar a controlar sus nuevos vehículos, y el animal todavía no es un ego separado y debe ser ayudado a que lo obtenga. El proceso de la individualización de un animal se ha descripto a menudo, se puede encontrar información en Un libro de texto de Teosofía, La Vida Interna, El Hombre Visible e Invisible y El Credo Cristiano. Una lectura atenta de lo que allí está escrito mostrará de inmediato dónde se encuentran nuestras obligaciones hacia los animales. Debemos intentar desarrollar su afecto y su intelecto, y el factor principal en ambos desarrollos es el afecto que sentimos por ellos.

 

He escrito extensamente en La Vida Interna, Vol. II sobre los errores que los individuos cometen a menudo en relación con las mascotas. Todos esos errores se deben a una actitud egoísta en relación al animal, un intento de usarlos para gratificar nuestras propias e infames preferencias animales, como por ejemplo cuando a un perro lo entrenan para cazar, y de este modo lo hacen causar más daño que sus ancestros causaron jamás como bestias salvajes en la selva. Porque las bestias salvajes matan sólo por alimento, cuando están impelidas a hacerlo porque tienen hambre; pero al perro lo entrenan para matar por el placer de matar, y por lo tanto lo degradan en la escala evolutiva, en vez de ayudarlo a que se eleve en ella.

 

   Parece que C. W. Leadbeater comprendió algo del “largo” viaje del hombre hacia la perfección y escribió bastante al respecto. Podemos concluir con unas pocas palabras que él expresó:

 

Cuando comprendamos que lo que comúnmente llamamos nuestra vida, es sólo un día en la vida real, y que podemos tener tantos días similares como sean necesarios para nuestro desarrollo, veremos que el mandamiento de Cristo: “Sed perfectos como vuestro Padre en los cielos es perfecto”, no es una exageración, sino una orden simple que esperamos poder obedecer razonablemente a su debido tiempo.

 

 

 

 

Creo que todo el sufrimiento es causado por la ignorancia. La gente les causa dolor a otros en una búsqueda egoísta de felicidad o satisfacción. Sin embargo, la verdadera felicidad procede de un sentido de fraternidad. Necesitamos cultivar una responsabilidad universal recíproca entre los seres humanos y el planeta que compartimos.

Dalai Lama

 

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