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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 8 -  Mayo 2012 (en Castellano)

 
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Fraternidad Universal y sustentabilidad global

 

 

K. V. K. NEHRU

 

El Dr. K.V.K. Nehru es Consejero de la Universidad Tecnológica Jawaharlal Nehru, en Hyderabad. Conferencia dada en la Convención internacional, Adyar, 2011.

 

Introducción

   Los cambios en los Sistemas de Comunicación, la Tecnología de la Información y la Ingeniería del Transporte han acercado a las comunidades humanas de un modo sin precedentes. Entre otras cosas, esto también ha aumentado tremendamente nuestro poder de poner en peligro el medioambiente y todas las formas de Vida, incluyendo la nuestra.

   La Sabiduría Antigua señala que junto con la evolución de las formas de los organismos, único aspecto que estudian los científicos, existe una evolución de la Vida y de la Consciencia, que se expresa por medio de estas formas en evolución. Cuanto más avanzada es la forma, más son las potencialidades de la conciencia que se pueden manifestar por medio de ella. Ciertamente, es el impulso de la Vida evolutiva el que favorece la evolución de las formas de los organismos.

   Enseña que el objetivo de la Creación, desde el momento en que la mente humana puede comprenderlo, es la Evolución de la Conciencia, desde un “estado” de perfección inconsciente, a través de la imperfección conciente, hacia el estado de perfección conciente.

   Se debe informar a las nuevas generaciones de la Unidad orgánica de toda la Vida, que la cooperación y no la competencia debería ser el modo de vida.

 

Objetivos y quien los elabora

   Los mayores desafíos que enfrenta la humanidad actualmente no se deben a la falta de educación. Los crean mentes altamente educadas y profesionales: abogados, administradores comerciales, científicos, economistas, militares jerarquizados, diplomáticos, etc. Estamos produciendo seres humanos incompletos, que son muy inteligentes, muy capaces en su intelecto pero casi primitivos en otros aspectos de la vida, científicos e ingenieros destacados que pueden enviar a seres humanos a la luna pero que son violentos con sus esposas; seres humanos que tienen una gran comprensión del modo en que opera el universo pero poca de ellos mismos y de sus vidas.

   No es difícil observar el origen de toda la miseria humana en el fenómeno del “yo” en el individuo. Aquí es donde comienza el problema. Las guerras, la violencia y la explotación tienen su origen esencial allí. Entonces el problema de la reconstrucción del mundo es el problema de la regeneración del individuo.

   En el nuevo contexto de la globalización segura, las viejas metas, ya sean en el nivel individual o empresarial, se vuelven inaplicables, necesitan ser redefinidas si queremos que la supervivencia sea una realidad. Esto requiere una comprensión de la naturaleza espiritual del Hombre, dado que él es el que elabora las metas: saber por qué no se detiene en las “necesidades” sino que se dirige a la “codicia”.

 

Calendario geológico

   Los investigadores científicos indican que la Tierra se solidificó hace alrededor de 4500 MA (millones de años). Al principio no había oxígeno ni en los océanos ni en la atmósfera, sino sólo nitrógeno, CO2, etc.  No había vida sobre la Tierra hasta hace aproximadamente 2600 MA. A esta era por lo tanto se la llamó Azoica.  

   En esta época aparecieron algas azul verdosas y comenzaron a convertir el H2O en oxígeno, con la ayuda de la luz solar, usando el proceso de la fotosíntesis. Ellas llevaron el nivel de oxígeno atmosférico al valor actual del 21% necesario para las formas de vida subsiguientes. Lo que no es común es darnos cuenta del hecho de que estos organismos unicelulares originales que produjeron oxígeno, se procrearon eficientemente en un nivel de oxígeno casi a la mitad del mencionado. Si “la supervivencia del más apto” fuera el único principio regente en la evolución de la vida biológica, estas algas nunca hubieran producido un nivel del 21%. Parece que ellas estaban creando un medioambiente más adecuado para la vida siguiente. En muchos puntos de la evolución de la vida parece como si se siguiera un Gran Plan que ha sido totalmente un fenómeno de co-evolución, más que evolución competitiva, en la escala planetaria.

   Luego vinieron las eras Arqueozoica y Proterozoica que duraron un total de 1450 MA. Luego siguió la Paleozoica (350 MA) de invertebrados y anfibios. Los grandes reptiles llegaron y se fueron en la era siguiente, la Mesozoica (140 MA). Los mamíferos aparecieron en la era siguiente, la Cenozoica (60 MA). El Homo Sapiens apareció en los últimos pocos millones de años.

 

Jerarquía de niveles

   En toda esta larga historia de evolución biológica podemos ver una construcción gradual de complejidad estructural, y una proliferación funcional análoga. Los niveles sucesivos de organización de la materia forman una jerarquía, en la que cualquier nivel dado contiene todos los niveles inferiores como componentes y es en sí mismo un componente de todos los niveles superiores. Los niveles sucesivos son estructuralmente más complejos que los inferiores, en la medida en que un nivel dado combina las complejidades de todos los niveles inferiores y tiene una complejidad adicional propia. En cualquier nivel de organización, no sólo hay cierta autonomía sino también una necesidad de trascenderla para cumplir con los requisitos del Todo Mayor del que es parte.

   Algo totalmente nuevo ocurre en el nivel de organización siguiente, y este hecho no es explicable en términos de un nivel inferior. Un tejido, por ejemplo, es más que la suma de sus células. Existe entonces un salto entre niveles, brechas o efectos en el proceso evolutivo. No hay una explicación puramente lógica de esta situación; con la comprensión actual, la relación entre los niveles no se podría predecir. El Laureado Premio Nobel Ilya Prigogine, llamó a esto el proceso de auto-organización.

   Existe otra insinuación del modo en que la vida está organizada. Mientras los niveles más elevados coordinan los niveles inferiores, todos los niveles se afectan entre sí. Esto no es una jerarquía de control en pirámide como las organizaciones comerciales. Los flujos de interacciones y de información son multi-lineales y fluyen hacia arriba y también hacia abajo.

 

Evolución de la Consciencia

   En los procesos organizacionales de los sistemas vivos, se mantiene un equilibrio dinámico entre la auto-afirmación o autonomía y la sumisión a los requisitos del próximo todo superior en la jerarquía. En el caso de los individuos humanos, el próximo nivel más alto de jerarquía organizacional, llamado de diferentes modos “Hombre Celestial”, “Humanidad”, o simplemente la “Consciencia Global”, todavía no se ha formado en un grado donde su control total siguiente pueda sentirlo la consciencia individual que la compone. Sin embargo, que esta Consciencia Global ya existe y que más y más individuos se están volviendo sensibles y se adaptan a esta próxima etapa de desarrollo de consciencia ha sido demostrado ampliamente por las investigaciones llevadas a cabo por la Investigación de Anomalías de la Universidad de Ingeniería de Princeton (PEAR).

   La Consciencia está relativamente dormida en el Reino Mineral. Adquiere el poder de responder con sentimientos en el Reino Vegetal. Agrega una nueva dimensión de consciencia en el caso del Reino Animal, particularmente, el de pensar. Sólo en el Reino Humano comienza a florecer en las dimensiones de actividad creativa y en la intuición. Experimentar directamente la unidad de toda la Vida, el Orden (rta) en la Naturaleza y el Amor puro, caracteriza esta nueva dimensión de consciencia cuando se desarrolla. Nos referiremos a esto como la consciencia del “Hombre Ético”.

 

El Hombre ético

   Actualmente, la evolución nos ha llevado al borde de esta próxima etapa de desarrollo en la consciencia humana. Sólo unos pocos individuos están mostrando señales de este desarrollo. Estos son los precursores. La mayoría de la humanidad todavía está en la etapa de emerger del control de la Mente Animal (pasiones e instintos predominantes) y desarrollar el estado de la Mente Concreta, y de ahí desarrollar el estado de la Mente Abstracta. La respuesta emocional instintiva juega un rol dominante en decidir el curso de acción del hombre, opuesta a la acción “correcta”.

    Aunque esta transición a la próxima etapa todavía no está completa, un número de personas cada vez mayor muestra una conciencia de coherencia, belleza y bondad, que evidencia el despertar de la nueva consciencia. No sólo esto: esta próxima etapa de la evolución espera nuestra participación consciente. Una comprensión de los Principios constitutivos del “Yo Humano” (Individual) está por lo tanto en orden, ya que sirve para darnos una visión en perspectiva del Gran Plan, nuestro rol inmediato en él y la dirección en la que tenemos que trabajar.

   La Mónada (Turiyâtmâ), que existe en el Plano Anupâdaka emite un reflejo de sí y adquiere vehículos en los Planos inferiores para obtener experiencia. Los Átomos Permanentes y los Principios se adhieren a la Mónada con la ayuda de las siete Jerarquías Creativas.

   Los cuatro Principios inferiores constituyen la Personalidad perecedera, que se renueva en cada encarnación. El Individuo real, el Yo (Jivâtmâ) que continúa en el Cuerpo Causal, perdura durante la etapa Humana.

   El Yo Humano tiene un programa y un objetivo para sí mismo, que es regresar a la Divinidad de su origen en el estado totalmente despierto de consciencia del Hombre Ético. Uno logra esto ganando experiencia en el mundo del tiempo y del espacio por medio de la ‘Personalidad’. La Personalidad misma está compuesta de cuatro Principios o vehículos de conciencia que trabajan en niveles todavía ‘más bajos’ de existencia, siendo el mundo físico que percibimos el más bajo. Estos cuatro Principios son respectivamente los cuerpos psico-emocionales por medio de los cuales se experimentan los pensamientos y las emociones; el Doble Etérico, que es el vehículo de los cinco tipos de prâna (vitalidad) y de las energías nerviosas; y el cuerpo físico denso con el que se experimentan las sensaciones. Durante largos periodos de evolución, la Personalidad imagina sus propios objetivos en la vida. Éstos puede que no estén en consonancia con los objetivos del Yo Humano (particularmente con el Hombre Ético), que son espirituales. Pero la experiencia constante y la obtención de conocimiento nos hacen darnos cuenta de nuestra verdadera meta espiritual. De allí en adelante la Personalidad coopera y armoniza con el Yo, haciendo del mundo un lugar bello y bueno para vivir, para todos.

 

Registro ecológico

   A mediados del siglo diecinueve, la población del mundo alcanzó un billón, y el uso de los recursos aumentó tremendamente. Tanto la población como el uso de recursos continuaron creciendo durante el siglo veinte. En los últimos cincuenta años, la humanidad ha usado más recursos naturales que en todo el milenio precedente.

   El “registro ecológico” da una estimación cuantitativa de la sobrecarga humana en la naturaleza: define la parte de la productividad biológica del planeta usada por un individuo, una ciudad, una nación, o toda la humanidad. Si el registro de una población es mayor que su área, esa población no es sustentable de modo independiente. Una ciudad no es sustentable intrínsecamente porque muy pocos de los recursos naturales usados por sus habitantes provienen de ella. En 1996, la biosfera de la Tierra tenía 12.6 billones de hectáreas de espacio biológicamente productivo, que era aproximadamente un cuarto de la superficie del planeta. Distribuido equitativamente, en una población de 5.7 billones arrojaba una ‘parte de tierra a compartir’ de 2.18 hectáreas por persona. Actualmente este espacio ha disminuido: hay más personas, 6.3 billones, mientras que la productividad biológica de la biosfera, en el mejor de los casos ha permanecido constante. Por lo tanto la parte de la Tierra a compartir es sólo 2.1 hectáreas por cada persona sobre el planeta. Sin embargo el registro promedio es de 2.8 hectáreas y está aumentando rápidamente.

 

Crisis global inminente

   Nos acercamos al límite externo de la capacidad del planeta para sustentar la vida humana. Las disciplinas de la Teoría de Sistemas Generales y Ecología de Sistemas señalan que vivir en el borde es peligroso porque los ecosistemas no colapsan en forma gradual. Las sociedades modernas han estado operando basados en la idea errónea de que en la naturaleza la causa y el efecto son proporcionales, que una onza más de contaminación produce una onza adicional de daño. Esto sin embargo no es así. Los ecosistemas se los puede contaminar durante muchos años sin ningún cambio en absoluto, y luego de pronto saltan a una condición totalmente diferente. Los cambios graduales acumulan vulnerabilidad, hasta que un simple golpe al sistema, tal como una inundación o una sequía, cambia el sistema a un estado diferente, menos adaptado para sostener la vida humana y la actividad económica. Las observaciones de los científicos, por ejemplo en el caso de los tsunamis, indican que el mundo ahora se dirige a esta crisis. También señalan que una visión de una sociedad pacífica y sostenible y que adopta estilos de vida simples, se dirigirá hacia la provisión de una retroalimentación ecológica que puede evitar el desastre.

 

‘Yo’ y ‘No-yo’ en equilibrio dinámico

   Los sistemas son unidades integradas cuyas propiedades no se pueden reducir a las de las partes más pequeñas. “Cosas” individuales (plantas, personas, escuelas, líneas divisorias de aguas) son sistemas en sí mismos, y no son sostenibles si están separados de los sistemas mayores en los que existen. El Centro para la Educación Ecológica reconoce que aprender a pensar sistemáticamente es fundamental para una educación a favor de la sustentabilidad.

   En la jerarquía organizacional, la miríada de entidades que componen la naturaleza son entidades vivas que son interdependientes y autónomas hasta cierto punto. Son a la vez una totalidad y partes de totalidades mayores. En su rol autónomo enérgico, cada entidad decide su auto-consumación, mientras que en su rol como una parte subsidiaria, cada entidad es capaz de trascenderse a sí misma por el bien del todo mayor. Aparentemente existe un equilibrio dinámico que se debe mantener entre la autonomía y el sometimiento a las necesidades de la totalidad superior siguiente en la jerarquía.

   Todos los seres humanos son partes integradas de un Ser Individual que es toda la especie humana. En otras palabras, todos pertenecemos a un ser individual al igual que las partes diferentes de un organismo pertenecen a ese organismo. La comprensión de pertenecer a un conjunto puede tener profundas consecuencias para nuestra conciencia y comportamiento, promoviendo la cooperación, la armonía y la paz.

   Una sociedad global no necesita eliminar diferencias entre los individuos, las culturas, y las sociedades. Sin embargo, a pesar de marcadas diferencias sociales y culturales, una sociedad global pacífica y sostenible debe tener un alto grado de unidad. Las naciones y culturas del mundo necesitan estar unidas por valores y aspiraciones comunes centradas en crear un medio social y ecológico en el que todas las personas puedan vivir con dignidad y bienestar.

   Estilos de vida más simples deben ser la regla porque la gente tiene un sentido más profundo de responsabilidad por sus comunidades y su medioambiente.

   Un renacimiento de la espiritualidad se necesita también. Con menos estrés y ansiedad en la vida diaria las personas pueden explorar las dimensiones más elevadas y más profundas de sus vidas.

   Finalmente, la alternativa decisiva para un mundo de miseria, conflicto y violencia es un mundo sostenible y equitativo que inspira paz en los corazones de las personas, requisito previo para una paz duradera en el mundo. Para crear una visión de tal mundo, la ciencia holística de sistemas y de evolución tiene un rol importante. Y quienes están desarrollando tal ciencia tienen una responsabilidad mayor.

 

 

Referencias

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Prigogine, I. y I. Stengers, Order out of Chaos (El Orden a partir del Caos), Bantam Books, USA, 1984.

 

 

 

 

 

 

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