|
Vol. 133 - Número 3 - Diciembre 2011 (en Castellano) |
|
|
|
Página
11 |
|
Transita el Sendero, el camino teosófico
R. REVATHY
La Dra. R. Rebathy es miembro de la Sección India, y reside en Adyar. Charla dada en la Convención de la Sección India, Adyar, 2010
Muchos de nosotros puede que hayamos leído volúmenes de literatura teosófica, pero muy pocos pueden haber encontrado tiempo para reflexionar y pensar en términos de su esfuerzo para determinar la meta, para hallar el sendero, para alcanzar el objetivo, y para decidir la metodología a adoptar mientras transitamos el sendero. Una consideración cuidadosa del tema revela que nosotros, los miembros de la Sociedad Teosófica, hemos comenzado a transitar el sendero, y ahora estamos considerando ¡si lo hacemos como debería hacerlo un teósofo! Al examinar el tema, encontramos que el destino final al que conduce este camino o sendero, tal vez no se mencionó expresamente. Esto embellece el tema porque estamos hechos para pensar, analizar y establecer la meta por nosotros mismos. Puede parecer que la enorme literatura de la Sociedad nos ayuda a lograr este propósito. Podríamos llegar a la conclusión de que este camino nos conduce al ‘Templo de la Sabiduría Divina’, que definitivamente es verdad, pero ¿cómo comprendemos o apreciamos el significado de esta Sabiduría Divina? Con seguridad no vamos a ver la apariencia física de un templo de rocas en el que se encuentra una caja llena de sabiduría. Los Veda-s dicen: ‘prajnânam Brahma’, que se puede traducir como la Sabiduría Divina es lo fundamental. El mismo Veda también dice que las palabras y la mente regresan de allí sin respuesta. Por lo tanto, está claramente grabado en nosotros que esa Sabiduría Divina sólo puede ser experimentada y no se puede explicar en ningún lenguaje. De igual modo, también está más allá de la imaginación de cualquier persona. La incapacidad de las palabras para explicar esta Sabiduría y la imposibilidad de la mente para comprenderla, no implica que no exista. Por el contrario, está siempre presente, en el pasado, en el presente y en el futuro. Por ello se la denomina la thri-sathyam o sathyasya sathyam, la Verdad de todos los tiempos, y la Verdad de verdades. Un teósofo tiene que comprender la naturaleza de esta Verdad. Para él, esta Verdad es la religión más elevada. Él no se preocupa si esta Verdad es interpretada de modos diferentes por parte de las diferentes religiones del mundo. Por el contrario, trata de comprender cómo es enfocada, experimentada y explicada por cada una de todas las religiones del planeta. Tal estudio comparativo es el que hace el teósofo, no para encontrar la mejor entre las religiones, sino para encontrar lo mejor en cada una de ellas. Por lo tanto, un teósofo no sigue una religión ciegamente, sino que sigue toda religión con el propósito de descubrir cómo explica la verdad. Este es el motivo por el que la Sociedad declara públicamente que la Verdad es la religión más elevada, y su lema es: “No hay religión más elevada que la Verdad”. Por lo tanto, cualquier sendero que elegimos hollar debe conducirnos a la religión más elevada, es decir a la búsqueda de la Verdad y a la realización de la Sabiduría Divina. Nuevamente enfrentamos una dificultad similar al encontrar el sendero. Este sendero no es algo como una autopista, que indica que Calcuta está a tantos kilómetros de distancia. Bombay a tal distancia y Bangalore está a tantos kilómetros de nosotros. Ni siquiera sabemos qué sendero nos llevará más fácilmente a la Verdad más elevada. Es algo similar a Vasco da Gama cuando por primera vez y en el inmenso océano viajó hacia India por el Cabo de Buena Esperanza; finalmente tuvo éxito en encontrar la ruta a India. Su sinceridad de propósito le permitió alcanzar la meta. Estamos en la misma situación. Deberíamos cruzar el inmenso océano de samsâra. También enfrentamos los problemas del viento y el clima, que nos amenazan con forma de karma. Un teósofo sin embargo no pierde la esperanza porque tiene fe en las leyes de la Naturaleza. La fe definitivamente aparece en el camino, y nosotros también podemos encontrar un Cabo de Buena Esperanza. Si podemos ver estas cosas con una visión teosófica, sabremos que la Naturaleza espera nuestra llegada, arroja luz en nuestro sendero y fortalece nuestra determinación de buscar la verdad. Ahora hemos llegado a la etapa de comenzar el viaje ya, aunque no hayamos experimentado lo fundamental, que es nuestro destino, sabiendo que los senderos son muchos y variados. Me pueden preguntar cómo estos senderos innumerables pueden llevarnos al mismo destino. Normalmente diferentes caminos conducen a distintos destinos, que ya se explicó con el ejemplo de las autopistas. Pero en el viaje espiritual, la verdad es que “Todos los caminos conducen a Roma”. Hay ejemplos que muestran este fenómeno: 1. Todos los ríos que nacen en los Himalayas, el Vindhyas o el Ghats Occidental, pueden viajar en diferentes direcciones pero finalmente desembocan en el océano. 2. Una gota de agua cae del cielo sobre cualquier lugar de la Tierra, pero finalmente llega al océano. Esta es la ley respecto a la búsqueda de la verdad. Si quieren verlo más claramente, pueden tomar el ejemplo del sol y del cielo. Sea donde sea que estén en este amplio mundo, pueden mirar hacia el cielo y ver dónde brilla el sol. De modo similar, la verdad última es tan deslumbrante que se extiende por todos los senderos que elijan viajar. Lo que ahora está claro es que los senderos pueden ser innumerables, pero sin embargo llegan al mismo destino. Esto es definitivamente posible en el viaje espiritual. Lo importante es que no deberían perder de vista la meta. Existe un antiguo relato del Rey y la Reina de Nishadha, de nombre Nala y Damayanti. Vivieron un mal momento y finalmente lucharon por sobrevivir en medio de una densa selva. Él le mostró a su esposa un sendero en particular y le dijo que iba a Vidarbha, luego le mostró otro sendero y le dijo que iba a Kalinga, y luego le mostró uno más y le dijo que ese la llevaba a Magadha. De este modo, le mostró varios senderos y luego desapareció de la selva, dejándola sola. Un filósofo se lamentaba que Dios también nos muestra muchos senderos para recorrer y luego desaparece de nuestra vista. El Señor Krshna nos dio una canción celestial que contiene dieciocho capítulos, cada uno trata de un yoga o sendero en particular para la unión con Dios. La Dra. Annie Besant los explicó ampliamente en “Tres senderos de unión con Dios”. La mayor dificultad es poder elegir el sendero más apropiado para nosotros. Como no estamos aún familiarizados con los senderos, no podremos transitarlos fácilmente. Por lo tanto, necesitamos algo de luz que pueda guiarnos para avanzar cada vez más en un sendero en particular. En una situación como esta, los Maestros guían a un teósofo según su propia estatura y valor. Es esta guía de los Maestros la que se explica en la literatura teosófica, exclusivamente en beneficio de personas como nosotros que somos buscadores sinceros. La atención de un teósofo debe ser totalmente dirigida hacia este aspecto y debería también ser capaz de obtener apoyo de la Fuente Superior. No carece de esperanza en este esfuerzo, el Cabo de Buena Esperanza siempre lo espera. Ahora podemos apreciar más fácilmente la belleza del tema que nos fue dado. El modo teosófico de hollar el Sendero se debe explicar en detalle, porque ese ha sido el trabajo de la Sociedad Teosófica por muchos años, y nuestros Fundadores y muchos de nuestros grandes líderes ya han dado su opinión al respecto. La Señora Blavatsky definió con excelentes palabras el camino teosófico, como ascendiendo los Escalones de Oro. Sólo se requiere que observen por ustedes mismos y se aseguren que se ajustan a ellos a cada paso. El primer requisito y el más importante es respecto a una vida limpia. Una vida limpia significa no sólo limpieza física, sino también limpieza de la naturaleza interna. Algunos buscadores, metafóricamente dicen que deberíamos bucear profundamente en las aguas de la experiencia divina, que será la única que limpiará totalmente el cuerpo, la mente y las acciones. Por una mente abierta queremos decir que nuestra mente no debería estar condicionada por ningún dogma y no debería estar abierta para recibir la ‘basura’ que le echen. Debe poder discernir entre lo recto y lo incorrecto, lo importante y lo intrascendente, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo altruista. Este conocimiento de discernimiento o viveka es un requisito muy importante. Más que una mente abierta, lo importante es un corazón puro. Esta mente se mueve por fórmulas establecidas conocidas como sâstra-s, y dharma-s fácilmente comprensibles. Por otra parte, el corazón llega mucho más profundamente en la materia y mira las cosas desde un plano puro, y viene con sugerencias instintivas. Por lo tanto es muy importante mantenerlo puro. Las tres cualidades pueden parecer elementales pero realmente forman la base para construir una vida teosófica fuerte. Como ya hemos mencionado sobre viveka, deberíamos tener un intelecto despierto, de modo que pueda haber una búsqueda genuina de la verdad. Como en el ejemplo del sol brillando en el cielo, una percepción espiritual se puede tomar superficialmente. Pero no siempre es así. Una pequeña nube puede impedir que el brillo del sol nos alcance. La nube es metafóricamente descripta como mâyâ. Por lo tanto, deberíamos ser cuidadosos para mantener una percepción espiritual sin velos. Cuando este velo se aparte, encontraremos no sólo los rayos dorados del sol brillando sobre nosotros sino también sobre otros seres. Entonces nos daremos cuenta que la misma dicha que nosotros disfrutamos, la disfrutan otros seres también. La misma sabiduría que nos guía también los guía a ellos. Cuando nos demos cuenta de esto, encontraremos una actitud fraternal para todos. Es la columna vertebral de nuestra Sociedad. Ahora nos damos cuenta que no una, sino miles y miles de personas han sido bendecidas por el Señor, junto con nosotros, sin ninguna distinción. Cuando la lluvia trae agua, cae sobre la tierra sin hacer diferencias. Pero los lugares más elevados le permiten al agua deslizarse fácilmente. Además, un lugar en un nivel más bajo almacena agua permitiéndole a otros usarla. De igual modo, los así llamados seres superiores de la creación no pueden retener la bienaventuranza, en tanto que los niveles más bajos de personas, que son humildes, la guardan en su interior; por lo que será beneficioso para nosotros interactuar con otros y recibir consejo e instrucciones si es necesario. Âdi Sankara manifiesta que satsang es absolutamente necesario para el perfeccionamiento humano. Esto se enuncia como el principio de presteza para dar y recibir consejo e instrucción. Hasta ahora parece que hemos tratado con las personas que están más o menos en la misma etapa de desarrollo espiritual. Es importante tener algunas personas a nuestro alrededor mientras transitamos el sendero, pero es más importante tener una persona que nos guíe en el sendero. Ese rol lo desempeña un maestro, por ello las escrituras dicen que es necesario que tengamos un maestro en el ámbito espiritual. Ya hemos enfatizado la importancia de un Maestro porque nos guía para percibir la Verdad. Tanto el individuo como las enseñanzas son igual de importantes. Una palabra particular, sraddhâ, significa absoluta fe en las palabras del maestro y en las de las escrituras. Aquí se elimina la diferencia entre el maestro y la Verdad, y se nos solicita obedecer de buen agrado el llamado de la verdad, es decir el mandato de la Verdad. Cuando una persona es bendecida por tal maestro, el discípulo debería dedicarse a sí mismo y sus pertenencias al maestro, y no queda nada más que considere de su propiedad. Luego adquiere el sentimiento de fortaleza hacia todo tipo de problemas y sufrimientos, mencionados como injusticia personal. Completando esta transmisión de conocimiento por parte del maestro, y la experiencia de la verdad por parte del discípulo o el buscador, está preparado para declarar el principio de su tesoro recientemente descubierto. Él debe exhibir el sentido de valor al hacerlo. Ahora cae otra responsabilidad en tal persona. Debe mantener su atención en el progreso de la humanidad como un todo y esto se vuelve su ideal. Todos nuestros grandes maestros tienen este ideal en su naturaleza, y trabajan por el progreso de la sociedad como un todo. Al tratar la Escala de Oro, también encontramos que algo que mantiene estos escalones juntos es la búsqueda de la Verdad. El progreso de la sociedad puede requerir todos nuestros servicios. Con este propósito, está la necesidad de trabajar dentro de la sociedad, sin diferencias de casta, color, credo y sexo de los demás. Nuestra única idea es llevar a todos por los escalones, para la percepción de la Verdad. Este tipo de responsabilidad mayor nos lleva a hacer honor a los Objetivos de la Sociedad y contribuir un poco para fortalecerla. En este proceso no sólo estamos buscando luz para nosotros mismos sino también conduciendo a otros hacia la misma luz.
|
|
|
Página
11 |