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Vol. 132 - Número 11 - Agosto 2011 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
Los dos mundos: Mâyâ y Luz Una de las afirmaciones en Las Cartas de los Mahatmas se refiere a que su mundo es diferente al mundo humano, nuestro mundo. Este, de por sí, es un tema muy importante. Es más fácil para nosotros comprender, por ejemplo, si pensamos en una persona que ha sido ciega de nacimiento. No puede ver todas las cosas que nosotros vemos, la belleza de la tierra, los colores del cielo, nada de eso. Pero aún así, él o ella percibe sonidos, olores, sabores, etc., y experimenta el mundo de un modo completamente diferente a nosotros. Y no hay modo de trasmitirle las experiencias que tenemos, que vivimos, por ser nosotros videntes. De modo similar podemos tomar el ejemplo de varias criaturas, animales, aves etc., que viven en su propio mundo. En su mundo hay poco razonamiento y todas las experiencias que se relacionan con el razonamiento en la vida humana, no tiene ningún sentido para ellos. El ser humano recibe afecto de ellos, pero ellos no pueden comprender la mayor parte de la experiencia humana. Y el ser humano, de igual modo, no puede comprenderlos totalmente porque ellos viven por instinto, que es un tipo de conciencia diferente al razonamiento. Por analogía podemos tratar de comprender que puede haber personas que viven una vida muy diferente a la nuestra. Su mundo no es lo mismo al nuestro, porque lo que es esencial y vital en Su mundo no es importante en el nuestro. Lo que parece importante para nosotros, no tiene ninguna importancia en el mundo en el que Ellos viven. Consideremos algunos puntos que tal vez indicarán la enorme diferencia entre el mundo de la ilusión o mâyâ en el que vivimos, y el mundo de los Mahatmas. En el mundo humano, el tiempo es muy importante, en la actualidad, mucho más que en el pasado. Todas nuestras organizaciones e instituciones dependen del tiempo para funcionar, y si los seres humanos no fueran conscientes del tiempo, estas organizaciones colapsarían. Pero esto es sólo en el nivel externo. Esta ilusión del tiempo, en cierta forma, nos hace enfrentar al mundo psicológicamente. La primera regla en Luz en el Sendero es: “Mata la ambición”. La ambición existe sólo porque estamos bajo el control del tiempo. La ambición es el deseo de logro, de tener algo hecho dentro de un tiempo limitado. Todo en la Naturaleza crece, existe y muere según los dictados de la Naturaleza. Nace un niño, y no tenemos que hacer nada respecto a su crecimiento. Plantamos una semilla, y si las condiciones son las adecuadas, germina, se convierte en una pequeña planta, y luego tal vez en un gran árbol, florece y da frutos, y todo esto sucede por sí. Podemos dar numerosos ejemplos de cómo todo se expande, no sólo del crecimiento físico, sino de las facultades. Cada ser humano tiene facultades extraordinarias, no sólo la facultad de razonar, sino las facultades que despiertan en él el sentido de la belleza, lo hacen conciente de la paz, etc. Estas facultades existen en el ser humano, han crecido en la consciencia humana por sí mismas. Pero nosotros no aceptamos ese crecimiento, esa expansión y todo lo que está conectado con eso, se puede dar por sí mismo. Debido al sentido del tiempo, sentimos que dentro de nuestro periodo de vida particular, tenemos que llegar a algún lado, obtener algo, etc. Y el tiempo es una ilusión. El tiempo pasa de modo diferente si somos felices, y de otro modo si estamos angustiados. Si permanecemos en una cola, el tiempo pasa muy lentamente. Si ya somos los primeros de la fila, entonces, el tiempo no pasa tan lentamente. Por lo tanto, vemos que esto tiene cierta relación con nuestro deseo. Si estamos al final de la cola, y deseamos ansiosamente estar adelante, el tiempo trascurre con lentitud. Pero si estamos delante de la cola, entonces no somos conscientes de que el tiempo pasa lentamente. Tal vez esta fue la razón por la que Krishnamurti afirmó que “el deseo es tiempo”. Y la ambición es un tipo de deseo, es deseo intenso. Y la ambición produce todo tipo de dificultades en las relaciones. Las guerras que han ocurrido en el mundo y han causado miseria a millones de personas, son el producto de la ambición en la mente humana. La ambición hace que la gente quiera más y más cosas para satisfacerla. Podemos ser ambiciosos respecto a pequeñas cosas o a cosas aparentemente grandes. Podemos ser ambiciosos para obtener satisfacción espiritual, o satisfacción intelectual, no sólo satisfacción sensorial. Pero todo es lo mismo. Se produce por el sentimiento del deseo de logro en esta vida, o incluso dentro de una parte de esta vida. Los animales no tienen ambición porque no tienen sentido del tiempo. A diferencia de los seres humanos, viven libre y espontáneamente, y no quieren que otros animales reconozcan que han logrado más que sus amigos. Pero el ser humano ambicioso quiere que todo el mundo sepa que él hizo las cosas mejor que los demás. Parte de la satisfacción que da la ambición es compararse con todos los demás. He corrido más rápido que los otros, y obtuve la medalla de oro Olímpica. Pero el animal corre muy rápido, inconscientemente, sin tratar de impresionar a nadie. Y la competencia en este mundo es fuente de enorme crueldad. En uno de los ensayos de Madame Blavatsky, impreso en el librito Ocultismo Práctico, ella señala cómo la competencia en el mundo moderno es la fuente del mal. Todo esto es parte del mundo en el que la ilusión del tiempo es fuerte. La ambición, el deseo, el logro, todos ellos expresan que la mente humana está bajo la ilusión del tiempo. Pero en el mundo de los Maestros, este sentido del tiempo no agobia a ninguno de Ellos. Los Maestros saben cómo esperar que las cosas crezcan según el flujo de la Naturaleza. A veces la gente pregunta: “¿Por qué no intervienen y corrigen las cosas? ¿No pueden eliminar rápidamente algunas de las malas características en el ser humano?” Esto es como decir ¿por qué la pequeña planta no es un árbol grande? Si no pensamos en términos de tiempo, sólo observaremos cómo la planta se convierte en un árbol. Nos daremos cuenta que lo que llamamos un hombre malo, lentamente se convertirá en un hombre bueno, y no tenemos que forzarlo, modelarlo, cambiarlo, todas esas cosas que los seres humanos quieren hacer. De modo que lo que llamamos paciencia es una de las grandes características que prevalecen en ese mundo de luz, que es el mundo de los Maestros. Ellos saben lo que ha ocurrido y lo que ocurrirá, porque todo ya existe en la eternidad. Somos prisioneros del tiempo, psicológicamente. Ellos viven en lo eterno. En Luz en el Sendero no se explica este contraste entre el mundo de la luz y el mundo de la ilusión. Se nos dice cuatro veces: “Vive en lo eterno”. Y desde ese punto de vista eterno, todas las actividades, particularmente los cambios y actitudes psicológicos que existen en el ser humano, basados en el tiempo, son falsos. Por ese motivo es mâyâ.
El futuro depende del presente La publicación Amigo Compasivo de la organización Belleza sin Crueldad, informa que el único Supermercado totalmente Vegano en Europa está en Dortmund, Alemania. Ocupa más de cien metros cuadrados en el centro de la ciudad, la que es importante porque se ha convertido en un gran centro comercial. El negocio, se nos dice, ofrece una variedad de alimentos a numerosos clientes. El uso de especias y otros suplementos han posibilitado llenar las estanterías con aproximadamente quinientos tipos de productos. El flujo de clientes llega a ciento cincuenta por día. Y esto sigue en aumento, lo que es muy alentador. El mundo está dividido desproporcionadamente, porque la gente pertenece al gran número que busca cada vez más, o a los pocos que son conscientes del problema que indudablemente surgirá en el futuro debido a esta tendencia. El mundo en general es codicioso. Pero las ganancias van hacia los ricos y los demás sólo observan. La minoría hace lo mejor que puede para mejorar la situación. En Norteamérica el número de vegetarianos y veganos aumenta, no porque todos ellos estén interesados en las condiciones de las pobres víctimas, los animales y las aves, sino principalmente por miedo al futuro. Se apropian de la tierra, como en Brasil, donde enormes áreas de selva brasilera están siendo destruidas para crear granjas. Las ganancias irán indudablemente a los muy ricos. Existe la necesidad de que la gente despierte a los hechos, porque sólo los hechos convencerán de que enfrentaremos problemas tremendos a menos que se logre un cambio. La existencia de un gran número de animales en cautiverio es en sí misma un gran peligro, porque contamina el medioambiente, crea enfermedades, etc. Gran Bretaña es el único país que es conciente hasta cierto grado del modo en que los seres humanos usan a los animales por placer gastronómico. En unos cinco años la mayoría de los animales que ahora están en cautiverio, estarán sueltos para que puedan caminar. Esto será un gran cambio para ellos. En el continente europeo tienen reglas estrictas sobre los animales en cautiverio, pero este esfuerzo no parece tener mucho éxito porque las grandes compañías que producen productos animales, los transfieren meramente a países como India, donde casi no existen disposiciones legales para protegerlos. Se requiere una comprensión global de los problemas que esto implica y una rápida acción en la dirección correcta. Cualquier movimiento que trabaje protegiendo a las criaturas vivas, y que sea conciente del mérito de no usar animales como alimento, se necesita con urgencia.
¿Qué es la Teosofía? Se ha vuelto común en la actualidad usar la palabra “Teosofía”, sea lo que sea que uno comprenda por esta palabra. De modo que se está volviendo como el término “religión”, una palabra que denota casi cualquier cosa que el que la usa quiera significar. C. Jinarâjadâsa escribió en 1941:
Ahora todos usan la palabra, por supuesto, incluyendo el público, como una etiqueta para describir un conjunto de ideas sostenidas por un grupo de personas que profesan (así piensa el público) una nueva fe.
Él también señala que en los primeros días de la Sociedad, la palabra “Teosofía” aparece escasamente, designando las enseñanzas que ofrecieron los Mahatmas, “sólo unas pocas veces en sus cartas”. Ciertamente, en las largas cartas de dos de los Maestros de Sabiduría, compiladas por el Sr. Barker, la palabra aparece siete veces.
Pero está claro, cuando leemos las cartas de los Adeptos, que el nombre no es lo importante, sino las verdades y principios que son eternos e inmutables, sea cual sea la etiqueta dada a ellos en civilizaciones sucesivas.
Se nos pide tomar en consideración el hecho que la Sociedad Teosófica misma es un concepto que ha tenido muchos cambios en su accidentada trayectoria. En la Constitución de la Sociedad no se menciona la palabra “Teosofía”, y no existe una definición oficial de qué es la Teosofía. Entonces cada miembro puede decir qué es, o qué no es Teosofía. Es muy importante que nos demos cuenta de que el trabajo de la Sociedad es establecer una Fraternidad Universal, no pregonar qué es la Teosofía.
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