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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 9 -  Junio 2011 (en Castellano)

 
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Ver el Yo en todas partes

es Sabiduría

 

 

G. RAMANATHAN

 

El Sr. G. Ramanathan, miembro de la Sección India, se jubiló como oficial de policía. Charla dada en el Congreso del Sur de India, Adyar, 2011.

 

   Este es el estado de consciencia donde uno es totalmente consciente de ese magnetismo misterioso que une a todo en el universo. La Fraternidad Universal de la Humanidad al ser el primer objetivo de la Sociedad Teosófica es la manifestación de su percepción. No tenemos conocimiento experimental o percepción de este estado del ser. La vida diaria de las personas comunes como nosotros está gobernada por el pensamiento y las acciones orientados por la personalidad, que son obviamente de una naturaleza divisiva. Todos los esfuerzos por unir a las personas de un modo u otro, por parte de políticos e intelectuales, han terminado en fracaso. La organización de las Naciones Unidas no ha podido eliminar del mundo, hasta ahora, la violencia, la crueldad y las guerras, aunque su objetivo es establecer la paz. Los comunistas no pudieron establecer una fraternidad de la humanidad, ni siquiera la unidad del proletariado del mundo, y se dividió en Maoísmo, Leninismo, Estalinismo, etc. Existen serias divisiones entre ellos y luchan entre sí. Los capitalistas tampoco pudieron establecer una sociedad sin violencia o corrupción aunque presumen de libertad de pensamiento y expresión. Ejemplos de esto son la violencia, la explotación y la crueldad en los países desarrollados. Es muy claro, de estas circunstancias desagradables, que cualquier intento de forjar la Unidad en el nivel físico o de la personalidad, ignorando la unidad fundamental de la existencia en un nivel más profundo, es ignorancia o avidyâ. En la personalidad o nivel de la forma, existen diferencias, y es un hecho en la Naturaleza. Incluso las huellas digitales de dos personas no son iguales. La violencia, corrupción, crueldad y guerra que experimentamos en el mundo actualmente, es el resultado de este pensamiento divisivo. Es un deber imperativo de todo hombre, especialmente el miembro de la ST, hacer esfuerzos conscientes para traer paz y armonía al mundo. Pero ¿cómo podemos enfrentar esta situación de modo inteligente? Este es el desafío que se presenta ante nosotros. En la primera proposición fundamental en La Doctrina Secreta, se afirma que hay “un Principio Omnipresente, Eterno, Ilimitado e Inmutable, sobre el que toda especulación es imposible, ya que trasciende el poder de la concepción humana y sólo podría ser empequeñecido por cualquier expresión o comparación humana. Está fuera del alcance del pensamiento y según las palabras del Mândukya Upanishad es ‘inconcebible  e inefable’.”

   Se enfatiza que es ‘inconcebible  e inefable’. La unidad de la existencia que prepara el camino para la manifestación de la Fraternidad Universal está en un nivel muy profundo y más allá del alcance del pensamiento humano. No es algo para aprender de libros. Sería una pérdida de tiempo hablar mucho sobre esto. Es mejor observar lo que somos ahora y lo que podemos hacer. Tenemos que investigar en esta dirección y descubrirlo por nosotros mismos. El conocimiento sobre la teoría de la evolución e involución explicado en las enseñanzas teosóficas es muy útil al realizar esfuerzos conscientes para hacer de la Fraternidad una realidad dinámica en la vida. Según las enseñanzas teosóficas, existen siete planos en la naturaleza en los que la evolución de un ser humano tiene lugar. Para recapitular, los planos se pueden agrupar en términos generales, en la triada superior que constituye la parte espiritual del hombre, y en el cuaternario inferior que constituye la Personalidad. La personalidad está formada por cuerpo físico, doble etérico, cuerpo astral y cuerpo mental (inferior). Aquí no deberíamos olvidar que no somos moldeados en un día o dos, sino que somos el producto de millones de años de evolución. Globo tras Globo, Ronda tras Ronda, plano tras plano, hemos experimentado la evolución a través de millones de años. Durante el curso de la evolución, el cuerpo mental, el cuerpo astral y el cuerpo físico se han entrelazado y unido de tal modo que el cuerpo mental reacciona a cualquier situación en la vida en su propia antigua forma, y se ha vuelto no receptivo a las impresiones del Yo Superior que es nuevo para él. La personalidad no está sintonizada con los impulsos de la triada superior. Como se explicó, cualquier pensamiento o acciones que emanan del nivel de la personalidad son inherentemente divisivos y no pueden producir la fraternidad o la unidad. La vida común de cada día está controlada por el cuerpo mental que se ha vuelto un prisionero de deseos sensuales, y pasiones animales inferiores durante el largo curso de su evolución. La personalidad puede ver cosas, sólo en el nivel de la forma que obviamente es divisivo. En el libro de la Dra. Annie Besant, El Hombre y sus cuerpos, se afirma en el capítulo sobre los Cuerpos Mentales que “la mente habla con colores, sonidos y forma, de modo que todo el pensamiento se trasmite como una imagen musical y de colores, en vez de solamente mostrar un fragmento de éste, como sucede aquí con los símbolos que llamamos palabras”.

   Una recta comunicación en el nivel mental, sólo ocurre cuando la mente está abierta y no está condicionada. Esto es esencial para elevarse sobre el nivel de las divisiones en nuestra vida diaria, de modo que la fraternidad se vuelva una realidad dinámica. Por lo tanto, expandir la receptividad de la mente es el único recurso para la percepción correcta, para que conduzca al recto pensar y a la recta acción. El gran desafío que enfrentamos es eliminar todas las limitaciones de la mente de modo que se eleve desde un nivel personal estrecho a una visión universal. Pero simplemente no tiene sentido expresar todas estas cosas en el nivel verbal. Tenemos que ver el desafío en profundidad, directamente. En Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett (Carta nº 11, p.92 Edición Española), el Maestro KH escribió:

 

La comprensión de las fases más elevadas de la existencia del hombre en este planeta no se va a lograr con la simple adquisición de conocimientos. Se tiene que alcanzar el conocimiento de las realidades espirituales a través de la experiencia personal y de la verdadera observación.

 

   Nuevamente el Maestro escribe en la misma carta:

 

Es en la plácida y tranquila superficie de una mente serena que las visiones recogidas en el mundo invisible encuentran manifestación en el mundo visible… Hemos de proteger con celoso cuidado nuestro plano mental de todas las influencias adversas que surgen diariamente, durante nuestro caminar a través de la vida terrestre.

 

   Se necesita una observación de la propia vida diaria con una actitud examinadora: ¿Quién es el pensador o la fuente de los pensamientos que gobierna mi vida diaria? ¿Son los deseos de mi personalidad o esa consciencia que me permite ver el Yo en todas partes, que está gobernando mi vida? La observación del proceso del pensamiento propio, viendo las limitaciones del pensamiento, es la única forma de liberar nuestra consciencia de las muletas de pasadas experiencias de modo que estemos listos para enfrentar el presente como es, sin distorsiones. La observación de uno mismo nos ayuda a obtener conocimiento experimental. Cuando identificamos nuestro enemigo, sucede la acción sin pensarlo. Pero si alguien dice, “¿por qué debería ocuparme de estas cosas cuando todo es cómodo en este momento?”, la respuesta es que estas cosas sólo son para buscadores, y no para quienes quieren seguridad en la vida.

   Lo más importante es cómo crear una necesidad dentro de uno mismo para darle una nueva dirección a nuestra vida. Crear esa necesidad es lo que se requiere ahora. Es nuestro dharma. No se puede crear por medio del análisis o del pensamiento o adoptando ciertas técnicas porque todas ellas son el producto de los deseos de nuestra personalidad. Una mente examinadora, la observación imparcial de nuestro propio proceso del pensamiento generará una comprensión correcta del proceso de nuestra propia vida, y desarrollará una consciencia de nuestro vínculo con los sucesos en el mundo que conducen a la recta comprensión de la naturaleza del desafío que está ante nosotros. El mundo está progresando científica y tecnológicamente, brindándole comodidad material a las personas, pero la crueldad también está en aumento, tal vez en proporciones alarmantes. La Fraternidad Universal es la única solución para un mundo pacífico porque es la Ley de la vida. Seamos serios al respecto, compasivos, y sintamos interés por los temas fundamentales de la vida, como el nacimiento, la muerte, la violencia, y las Leyes de la Naturaleza, y si somos serios y sinceros en la búsqueda de la Verdad, sólo eso nos permitirá ver el Yo en todas partes.

   Todas las acciones son el producto de los pensamientos. Se debe producir un cambio en el nivel de los pensamientos. Entonces, una vez más hago un llamado serio a todos los aquí presentes para observar el proceso de nuestro pensamiento, de modo que la consciencia generada por esta acción nos ayude definitivamente a identificar nuestro verdadero enemigo y a descubrir soluciones duraderas a los problemas que afectan al individuo y al mundo.

   Es útil contemplar algunos de las famosas afirmaciones de J. Krishnamurti:

 

En el presente está todo el movimiento del tiempo.

 

El pensador es el pensamiento.

 

Tú eres el mundo.

 

   En A los Pies del Maestro, se dan sugerencias muy buenas. El capítulo sobre Discernimiento dice:

 

Pero pueden ayudarse mucho deteniéndose a pensar a menudo: “¿Qué pensaría el Maestro en estas circunstancias?” “¿Qué haría o qué diría el Maestro acerca de esto?”  Porque no debéis nunca hacer, decir o pensar lo que no podáis imaginar al Maestro haciéndolo, diciéndolo o pensándolo.

 

   Sin embargo, en Las Leyes de la Vida Superior, de la Dra. Annie Besant, ella escribe:

 

¿Cómo vamos entonces a diferenciar cuándo es la personalidad la que nos está controlando, y cuándo es el deber el que dirige?

 

En tales pruebas, no conozco un modo mejor que retirarnos serenamente a la cámara del corazón, intentar dejar los deseos personales de lado, esforzarnos para separar nuestro yo de la personalidad durante un momento, y mirar la cuestión bajo una luz más amplia y clara, orando a nuestro Gurudeva para que nos guíe; entonces, en la luz que podemos obtener al orar, por el auto-análisis, y la meditación, elegir el sendero que nos parezca que es el sendero del deber. Podemos equivocarnos, pero si sucede, al habernos esforzado para ver claramente, entonces, recordemos que el error es necesario para que nos enseñe una lección, que es vital para que aprendamos en nuestro progreso.

 

   Lo que se sugiere en A los Pies del Maestro es más útil para una persona común, porque mantenemos una mente abierta, preparando el camino para que aparezca la intuición.

   En conclusión, en la carta Nº 4 de Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, el Maestro KH expresó:

 

El término ‘Fraternidad Universal’ no es una frase hueca. La humanidad, en conjunto, tiene el máximo derecho a recurrir a nosotros… Es la única base fundamental segura para la moralidad universal. Si se tratara de un sueño, al menos éste sería un sueño noble para la humanidad: y ésta es la aspiración del verdadero adepto.

 

 

 

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