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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 5 -  Febrero 2011 (en Castellano)

 
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El origen y desarrollo

del Lenguaje

 

 

SHARMILA  S.  PARULKAR

La Sra. Sharmila S. Parulkar es miembro de la Rama Blavatsky de Mumbai, de la Sección India de la S.T.

 

   La pregunta es: “¿Ayudaría un lenguaje universal a la Fraternidad Universal?”

   Johann M. Schleyer, sacerdote de Constance, Baden, inventó el Volapük en 1879 (deformación del inglés que significa ‘Habla mundial’). Este idioma es en parte original y en parte formado por palabras de origen europeo, principalmente inglés. Estuvo muy de moda, y en su décimo año de vida aproximadamente un millón de personas lo estaba usando. Y en su tercer congreso en 1889, realizado en París, todos lo hablaban, incluso los camareros. Después de este triunfo, comenzó a declinar rápidamente, en particular por desacuerdos internos. Agradecemos al Volapük.

   La historia de los idiomas internacionales es interesante. La Enciclopedia Británica da cuenta de lo difícil que es construir uno. El primer intento fue realizado por Dalgarno en 1661, y se llamó ‘Ars Signorum’. El siguiente fue hecho por Wilkins en 1668 y se llamó ‘Carácter Real’. Ninguno de los dos tuvo éxito porque el terreno para tales idiomas no se había preparado, pero es interesante notar que el croquis de fonética de Wilkins todavía se considera valioso. Después de éste vino el Esperanto, ampliamente conocido en 1907, un idioma artificial diseñado como un medio para personas de todas las naciones, su vocabulario se enriquece con palabras nuevas a medida que se necesitan.

   Puede que haya habido otros intentos para crear un lenguaje universal, pero consideremos qué tiene para decir la Teosofía sobre este tema en general.

   En primer lugar tenemos que comprender la importancia del sonido; y el lenguaje es, por supuesto, una agrupación de sonidos. HPB nos dice que, en sánscrito, así como también en hebreo, y en el alfabeto de todos los idiomas, “cada letra tiene su significado oculto y su fundamento; es una causa y un efecto de una causa anterior y una combinación de éstas produce muy a menudo un efecto mágico. Especialmente las vocales, contienen las potencialidades más ocultas y formidables” (La Doctrina Secreta, I.94). Más aún, leemos que el “SONIDO, para empezar, es un poder oculto tremendo, es una fuerza sorprendente, respecto a la cual, la electricidad generada por un millón de grandes cataratas nunca podría contrarrestar la potencialidad más pequeña dirigida por el conocimiento oculto. El sonido se puede producir de modo tal que la pirámide de Keops podría elevarse en el aire, o un moribundo, no, una persona en su último aliento, podría ser revivida y henchida con energía y vigor nuevos.”

 

Porque el Sonido genera, o reúne por atracción, los elementos que producen una molécula de ozono, cuya fabricación está más allá de la química, pero dentro de los límites de la Alquimia. (DS, I.555)

 

   La última afirmación nos conduce a aguas profundas, y tal estudio y reflexión sobre el Sonido y el Lenguaje serán necesarios si queremos comprender la relación entre los dos.

   Los Mantra-s son un ejemplo de la potencia del sonido y mantrika sakti se define como el “poder, o la potencia oculta de las palabras místicas, sonidos, número o letras” en los mantra-s védicos. HPB dice que “la influencia de la melodía es una de sus manifestaciones ordinarias” (DS, I.293). Y agrega, “la palabra hablada tiene una potencia desconocida, insospechada y descreída por los ‘Sabios’ modernos” ¿Por qué? “Porque el sonido y el ritmo están estrechamente relacionados a cuatro Elementos de los Antiguos”, y porque “tal vibración en el aire, u otra, es seguro que despierta los poderes correspondientes, cuya unión produce buenos o malos resultados, como sea el caso” (DS, I.307).

   Y ¿qué hay respecto al lenguaje mismo? Los idiomas “tienen su fase de crecimiento, etc., como todo lo demás en la naturaleza” (DS, II.662). “Tienen su evolución cíclica, su niñez, pureza, crecimiento, caída en la materia, mezcla con otros idiomas, madurez, decadencia y finalmente muerte” (DS, II.199). HPB dice que “El lenguaje es ciertamente coetáneo con la razón, y nunca se podrían haber desarrollado antes que el hombre se volviera uno con los principios constituyentes en él, los que fructificaron, despertaron y vivificaron el elemento manásico dormido en el  hombre primitivo”. Y en otra parte ella afirma que toda la raza humana tuvo en algún momento un solo idioma, enseñado por Instructores Divinos.

   HPB nos dice que “es casi seguro que las grandes familias lingüísticas pasan por tres etapas” (DS, II.662). Y ella enumera estas etapas.

   En la primera etapa, todas las palabras son raíces colocadas meramente en yuxtaposición, creando lo que se llama lenguas radicales.

   Luego, alcanzamos la etapa en la que una raíz define a otra y se vuelve lo que se llama un ‘elemento determinativo’. Esta es la etapa de los lenguajes aglutinantes.

   Finalmente, este elemento determinativo se une en un todo, con el elemento formativo, y tenemos la lengua con declinaciones.

   Hasta ahora esto concuerda con lo que la ciencia enseña sobre el origen del lenguaje, pero aquí se detiene, porque no tiene idea de dónde proceden las raíces originales. Por lo tanto, tenemos que ver qué tiene para decir la Teosofía sobre la potencialidad de formar raíces.

   “Los primeros seres humanos casi completos, a finales de la Tercera Raza Raíz,  se nos dice que usaron el lenguaje monosilábico… después de su separación en sexos, y del total despertar de sus mentes. Antes de esto, se comunicaban por medio de lo que ahora se llamaría ‘transmisión de pensamiento’, aunque, con la excepción de la Raza llamada los ‘Hijos de la Voluntad y del Yoga’… el pensamientos estaba muy poco desarrollado en el hombre físico incipiente, y nunca se elevó sobre un nivel terrenal bajo… El lenguaje no se pudo desarrollar bien antes de la total adquisición y desarrollo de sus facultades de razonamiento. Este idioma monosilábico fue la matriz vocal, por así decirlo, de los idiomas monosilábicos mezclados con consonantes duras, todavía en uso entre las razas amarillas, conocidos por los antropólogos” (DS, II.198-99).

   Es necesario saber un poco más sobre las primeras razas, porque un estudio del lenguaje no se puede emprender adecuadamente sin tomar en consideración la evolución del hombre y de las razas.

   Las lenguas aglutinantes se hablaron en la Cuarta Raza (la Atlante). A su debido tiempo también decayeron y ahora sólo las usan unas pocas tribus aborígenes.

   La próxima etapa es la de las lenguas conjugadas, altamente desarrolladas por nuestra Quinta raza. La raíz del sánscrito, la lengua de los misterios de los Iniciados de la Quinta Raza, fue la primera lengua con declinaciones. Las lenguas semitas son “las descendientes bastardas de la primera deformación fonética del hijo mayor del sánscrito original” (DS, II.200). Esto nos trae al presente, y si nos tomamos el trabajo, podemos descubrir la fuente de nuestros idiomas europeos modernos, por medio del latín y el griego, hasta el sánscrito.

   Podemos resumir las etapas del desarrollo de la lengua del modo siguiente:

  1. La Primera Raza era muda.
  2. La Segunda Raza Raíz se comunicaba por medio de sonidos semejantes al canto, compuesto sólo de vocales.
  3. Durante la segunda mitad de la Tercera Raza, después que los sexos se separaron y despertó la mente, se desarrolló el idioma. Esta lengua fue, al principio, monosilábica.
  4. La Cuarta Raza desarrolló lo que se conoce como ‘Râkshasi Bhâshâ’, la lengua de los demonios.
  5. En la Quinta Raza Raíz se desarrollaron nuestros idiomas modernos.

   Y entonces, ¿qué hay de los idiomas futuros? Se dice que “otra vez, el sánscrito será el lenguaje usado por el hombre sobre esta tierra, primero en la ciencia y en la metafísica, y luego en la vida diaria.” Las palabras sánscritas han aparecido durante algún tiempo en la literatura y en la prensa actual, como podemos verlo por nosotros mismos. El sánscrito, dice HPB es, “el idioma de los dioses porque puede transmitir ideas metafísicas e ideas cosmológicas arcaicas”.

   ¿Deberíamos entonces salir de prisa a aprender sánscrito? No haría ningún daño, pero hasta que llegue el momento en que haya más conocimiento de la Filosofía Antigua, y más estudiantes de Teosofía que se familiaricen con tales términos sánscritos, como los que encontrarán en sus libros, sería mejor ser más cuidadosos en el uso de las palabras en nuestros idiomas, usarlas adecuadamente, estar seguros de su significado, y cuidar que las que usemos sean de ayuda, no hirientes, llenas de bondad y buena voluntad.

 

 

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