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Vol. 132 - Número 2 - Noviembre 2010 (en Castellano) |
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Cortar una flor afecta una lejana estrella
BHUPENDRA R. VORA
El Sr. Bhupendra R. Vora es miembro de la Rama Nairobi de la ST en África Central y del Este, y ahora vive en Inglaterra. Charla dada en el Congreso Mundial, Roma, 2010.
Un gran sabio afirmó una vez que cortar una flor en la tierra afecta una lejana estrella. Esta afirmación podría parecer poco posible pero es verdad y se refiere a la unidad innata de toda la existencia y su inter-conectividad en todos los niveles. En la naturaleza se extiende una infinita armonía, desde las formas más pequeñas de vida o micro-organismos, hasta los sistemas estelares y galaxias más grandes en el Universo. Este orden natural asegura que cada forma de manifestación de vida tiene su lugar y rol apropiado en la evolución de la vida en su totalidad. Con un estilo similar, a principios del siglo veinte, el biólogo vienés Raoul France afirmó que todo el mundo vegetal vive respondiendo al movimiento de la tierra y su satélite la luna, y al movimiento de los otros planetas de nuestro sistema solar. Además afirma que también se comprobará que las estrellas y otros cuerpos cósmicos en el Universo afectan el reino vegetal. Toda la vida está conectada por sutiles hilos de afinidad y por lo tanto cualquier movimiento que se produce en un extremo del espectro, afecta al otro extremo. Los campos morfo-genéticos de Rupert Sheldrake se hacen eco de este antiguo tema de la inter-conectividad que sugiere que las experiencias arquetípicas están en el inconsciente de toda la humanidad. Existe la inter-conectividad e interdependencia entre varias especies de vida, en todas partes en el proceso de evolución. Por ejemplo, la acacia consigue los servicios protectores de ciertas hormigas, a las que recompensa con néctar a cambio de la defensa de las hormigas contra otros insectos y animales herbívoros. En esta relación entre la acacia y las hormigas, ambas se ayudan mutuamente y mantienen la armonía de la naturaleza. Las plantas, según Raoul France, pueden tener una intención: se dirigen hacia algo, o buscan lo que quieren de modos misteriosos. Es posible ver este movimiento en el bosque donde las plantas crecen inclinándose a través de la espesa vegetación, para obtener luz solar. Para conseguir un apoyo adecuado, crecen alrededor de los árboles y crecen juntos. Las variadas especies de vida que se desarrollan en esta tierra actúan de acuerdo con las limitaciones de sus formas y de sus naturalezas instintivas. Respecto a la Gran Inteligencia que guía esta evolución, La Luz de Asia afirma:
…es un Poder que crea, destruye y vuelve a crear gobernando todas las cosas según la regla de la virtud, que resume en sí lo hermoso, lo verdadero, lo bello y lo útil, de modo que todas las cosas que sirven al Poder hacen el bien -y las que lo obstruyen hacen el mal- en el que obra el gusano conforme a su naturaleza y también el halcón llevando presas sangrientas a sus polluelos.
Cada especie se comporta instintivamente según sus necesidades. Cuando un león mata a su presa, lo hace por comida y no por malicia, y cuando su estómago está lleno, no tiene razón para matar hasta su próxima comida. Sin embargo, existen casos excepcionales en el reino animal que actúan en contra de su naturaleza instintiva. En el parque de juegos de Kenya había una leona a la que llamaron “Kamunyak”, que significa “la bendita” en lengua Masai, porque en reiteradas ocasiones adoptaba pequeños ciervos y los protegía. La leona no los lastimaba, y ellos se desplazaban libremente con ella, sin mostrar temor alguno. Este es un ejemplo de consciencia animal que ha progresado mucho más que los de su especie, y muestra amor y compasión. Existe una armonía natural entre muchas especies y por lo tanto se apoyan mutuamente. Por ejemplo algunas variedades de aves permanecen sobre grandes animales, como los rinocerontes, y les brindan ayuda comiéndose las garrapatas de su cuerpo. En su libro Afinidad con toda la Vida, el autor J. Allen Boone escribe sobre experiencias humanas con animales, y afirma que es posible establecer una relación correcta con ellos. En un experimento particular, el autor registra su extraordinaria experiencia con una mosca doméstica con la que pudo establecer comunicación. Él afirma: “Si has de aprender el secreto de las relaciones correctas, observa sólo lo bueno, que es lo divino, en la gente y en las cosas, y déjale todo lo demás a Dios”. El Profesor J. C. Bose, el gran científico del siglo diecinueve, al citar a los antiguos sabios de India dijo en relación con esto: “A quienes sólo ven el Uno, en toda la gran multiplicidad cambiante de este Universo, les pertenece la Verdad Eterna, a nadie más, a nadie más”. Como los antiguos sabios de la época Upanishádica expresaron en sus escritos, la Naturaleza nos susurra de modos diferentes y por muchos medios. El cultivo de la sensibilidad para experimentar la vibración y armonía de la vida es el camino hacia la consciencia. La consciencia humana perdió gran parte de esta sensibilidad bajo la influencia del materialismo. Hay un interesante relato sobre la respuesta dada por el Jefe Indio Seattle al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, cuando le hicieron un ofrecimiento para comprar la tierra de la tribu. Él respondió así:
Somos parte de esta tierra, y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, el agua de la pradera, el calor corporal del pony y el hombre, todo pertenece a la misma familia.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas, y alimentan a nuestros niños. Si le vendemos nuestra tierra, usted debe recordar y enseñarle a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y los de ustedes y, por lo tanto, les deben brindar a los ríos la bondad que le darían a cualquier hermano.
En este mensaje del gran Jefe, se sugiere un modo de vida en el que existe armonía con toda la existencia y una percepción de la belleza de la naturaleza. Una reflexión sobre nuestros valores actuales indica que estamos alejados de la armonía de la naturaleza y por lo tanto existe mucho sufrimiento en el mundo. El uso excesivo actual de los recursos de la naturaleza alcanzó niveles tan peligrosos que su frágil equilibrio está amenazado. La perversión comienza con la raza humana que por medio de la ambición y el auto-centrismo, es responsable del estado de la tierra y su vegetación y de las otras especies diferentes de vida apoyadas en ella. Debemos comprender el principio de la Fraternidad Universal sin distinción, no meramente como un ideal por el cual aspirar, sino como una realidad en la naturaleza. La afirmación que dice “cortar una flor afecta una estrella lejana” aclara la responsabilidad que tenemos por todas nuestras acciones. ¿Llevan nuestras acciones a crear armonía o desarmonía en el mundo? Un estado de percepción trae a primer plano los motivos sutiles de la mente. La mente humana divide y diferencia entre lo que identifica como el yo, por una parte, y los demás, por la otra. Acentúa y perpetúa diferencias en vez de ver la unidad inherente de la existencia. La percepción nos permite observar sus verdaderos mecanismos. Los condicionamientos de la mente hacen que el proceso del pensamiento funcione por surcos establecidos. Establece categorías y diferencias en muchas formas. Al tratar a otras personas produce divisiones basándose en la casta, el credo, etc. También funciona con la auto-importancia y menosprecia a los demás como menos importantes. El movimiento de la mente es tan sutil que a menos que uno esté alerta y consciente, estos movimientos no se notan. Tiene la astucia para convencernos que está libre de todo tipo de distinciones, tales como la raza, la religión, el sexo, etc., pero una observación aguda nos muestra las motivaciones existentes detrás de sus acciones. El yo se manifiesta de muchos modos al tratar al mundo a su alrededor. Con la consciencia viene la aceptación de que las diferencias sí existen en la mente y se deben enfrentar. Krishnamurti afirma que somos responsables del estado del mundo porque pensamos en términos de raza, religión, casta, etc. El individuo es responsable de los problemas que enfrenta el mundo. Por nuestras acciones enviamos ondas a todo el Universo y perturbamos la armonía cuando no son acciones de ayuda. Por lo tanto, es obvio que cortar una flor afecta una estrella lejana. Cuando observamos los numerosos temas que la humanidad enfrenta, generalmente surge la pregunta en nuestra mente respecto a nuestra responsabilidad al contribuir con estos problemas. En India, una vez le hicieron a Krishnaji una pregunta sobre la causa real de la muerte intempestiva de Mahatma Gandhi. Su respuesta fue:
Los hechos del mundo no son incidentes sin relación, están vinculados. La causa real de la muerte de Gandhiji está en ti. La causa real eres tú. Porque estás apegado a una comunidad, estimulas el espíritu de división por medio de castas, de ideologías, al tener diferentes religiones, sectas, líderes.
Aquí están resumidos algunos de los problemas que se yerguen contra el espíritu de Fraternidad Universal. Una profunda reflexión nos hará darnos cuenta de muchas de estas condiciones de las que todos sufrimos. El camino hacia la percepción es reconocer estas tendencias dentro nuestro y negarlas, desasociándonos de ellas. Los Objetivos de la Sociedad claramente nos guían. El otro gran tema al que se enfrenta la humanidad es su total distanciamiento de la Naturaleza. Claramente la fraternidad a la que nos referimos no está limitada a los seres humanos solamente. Si los animales y los árboles y otras formas de vida no se valoran compasivamente, entonces la verdadera fraternidad no existe. La Madre Naturaleza no ha recibido un trato debido por parte de la raza humana. La tala de grandes áreas forestadas, la minería excesiva, la contaminación de ríos y mares, ha conducido a la extinción de muchas formas de vida. La armonía de la Naturaleza está alterada con las consecuencias obvias de cambio climático, tsunamis y terremotos. ¿Están los valores de la sociedad moderna basados solamente en el progreso material? Cada vez más, los seres humanos han sido condicionados a creer que los bienes materiales son deseables y que esto les dará felicidad. Sin embargo, esto no es así, como mucha gente lo ha descubierto después de mucho sufrimiento. La competitividad excesiva que influencia a muchas personas y los hace aspirar a más y más riqueza no trae consigo felicidad o dicha. Existe la necesidad de reconsiderar los valores de la sociedad materialista actual y dirigirse hacia un modo de vida más natural que le permitiría al hombre reconectarse con la Naturaleza. El Jefe Indio Seattle, expresó la realidad de la vida urbana moderna, al decir que no había lugar en las ciudades para escuchar el sonido de las hojas que en la primavera se despliegan, o el sonido del susurro de las alas de un insecto. El ruido de la vida moderna aleja al hombre de la Naturaleza. Apreciar la belleza innata de la flor, del río, la montaña, etc., restablece los vínculos con la Naturaleza. Existe un bello relato de un escultor en una villa, que cincelaba, martillaba y tallaba, y la villa estaba acostumbrada a sus ruidos. Pero un día fue diferente. En lugar de un enorme bloque de piedra, se erguía una diosa viva, bella y resplandeciente, bañada por la suave luz del sol matinal. Los habitantes del lugar estaban maravillados y preguntaron: “Pero ¿cómo sabía usted que ella se escondía en el interior?” El escultor sonrió con una mirada lejana y dijo: “Porque la vi en el interior”. Percibir la energía vibrante y oculta, la consciencia que se despliega en los animales, las plantas, e incluso en las piedras aparentemente inertes e inconcientes, es el camino hacia la percepción. Comprender los infinitos modos y expresiones de la Naturaleza y ver la consciencia manifestándose en todo, es armonizarse con la vida toda.
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