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Vol. 132 - Número 1 - Octubre 2010 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
El muy querido. El Dalai Lama acaba de cumplir setenta y cinco años, y confiamos sinceramente en que pueda vivir lo suficiente para ver nuevamente al Tíbet como un país independiente, por supuesto en términos de amistad con todos sus vecinos, incluyendo a China. Esta actitud de amistad y respeto hacia todos los seres humanos, tanto si están de acuerdo como si no con lo que uno cree, es un aspecto importante del espíritu tibetano trasmitido por su líder el Dalai Lama. Si se aceptara esto en todo el mundo, todos los problemas, políticos o económicos, se resolverían mediante debates y no con guerras y conflictos, que tienen tan graves repercusiones y malos sentimientos entre las naciones y los pueblos. Según algunos funcionarios de alto nivel del grupo de consejeros del Dalai Lama, su deseo indica las condiciones futuras que volverán a dejar una vez más a los tibetanos en su nivel anterior, cuando se les reconocía como independientes y con una cultura propia. Ya sea que esto ocurra o no, muchos reconocen al Tíbet como una tierra sagrada que ha promovido algunos de los mejores ideales para las relaciones humanas. El hombre tiene que avanzar mucho más aún a fin de llegar a un nivel espiritual estable, hay seres avanzados que se han esforzado mucho para ayudar al mundo a llegar a ese estado. Tal vez, lo que ha ocurrido en el Tíbet, el hecho de que el Dalai Lama haya establecido contacto con gente de todo el mundo tiene algo que ver con este objetivo. Dondequiera que va, habla no solamente del ideal tibetano, sino de un futuro estado de felicidad y bondad que será el adecuado para los seres humanos. Es algo extraordinario para un líder religioso. Tiene la oportunidad de contactar un público mundial y hablar sobre lo que necesitan los seres humanos para elevarse a un nivel distinto del que están ahora. Existen, naturalmente, otros maestros que han dado a la gente valiosos mensajes e instrucciones, si queremos usar ese término, pero ninguna otra persona ha tenido una oportunidad igual para elevar la conciencia de todos los seres humanos, como lo ha hecho hasta ahora. Por esto es importante que siga con nosotros el máximo tiempo posible y eso es lo que sus consejeros inmediatos, y tal vez sabios asistentes, han intentado señalar. El impacto del Dalai Lama sobre diferentes pueblos no se puede cuestionar. Tal vez no escuchen lo que dice con la atención que nos gustaría ver, pero causa impresión en todos. Algunos lo apoyan y hacen lo que él dice. Debe producirse un gran cambio en la conciencia humana, es difícil imaginarnos esa conciencia tal como realmente es, no sólo resplandeciente e inteligente, sino capaz de ocuparse de cosas corrientes con extraordinaria compasión, amor y con las cualidades espirituales que consideramos ajenas a nosotros. Pero realmente la compasión, la sabiduría y otras virtudes trascendentes van a relucir un día en la mente humana, aunque habrá que esperar bastante, si hablamos en términos de tiempo. Los que han reflexionado sobre el tema saben que el tiempo, que parece tan real e importante que no puede olvidarse, es una de las grandes ilusiones que afectan a la mente materialista. Pero habrá una época en la que no tendrá la importancia que se le da actualmente. Cuando llegue ese momento, será la verdadera nueva era y será gracias a quienes nos señalan el camino. El Dalai Lama probablemente ha sido elegido para ser uno de los que muestran el camino hacia el futuro con certeza. La actitud de mostrar afectuosa generosidad incluso con quienes se equivocan o se nos enfrentan es un signo del futuro, y el Dalai Lama es un símbolo de este gran cambio, cuando a los menos avanzados no se les desprecia sino que se les ayuda. El camino del amor y de la benevolencia hacia todos nos lo han mostrado de vez en cuando. Dicen que Jesús era un ser que mostraba un amor extraordinario y que, con su conducta, hacía desaparecer el egoísmo de la mente humana. Así parece que estos grandes seres han existido y que el camino se muestra periódicamente: también se experimentará un desarrollo y muchas personas tratarán de conseguirlo. Solamente entonces avanzará la humanidad, dejando atrás todas las tendencias inferiores y haciéndose verdaderamente humana.
La teosofía es un conocimiento sin fin. Lo bueno y lo malo de la vida parecen estar siempre en conflicto. A veces lo bueno parece prevalecer y otras lo hace lo malo. Pero lo que sabemos por la historia es que sigue existiendo este conflicto entre los dos y no vemos que vaya a terminar. Pero el conocimiento teosófico puede conducirnos a un nivel distinto de conocimiento. Mientras estudiamos Teosofía, la evolución parece tener un papel importante porque nos da algunas ideas de cómo tratar con el presente y cómo comportarnos en el futuro. El presente puede considerar al futuro como una era de mayor comprensión y, por lo tanto de mejores relaciones, no sólo entre los seres humanos sino entre el ser humano y la maravillosa creación de la que estamos rodeados. No seguiremos estando en un estado de confusión y caos como ahora, sino que tendremos una mejor visión respecto a todas las cosas. Investigaciones recientes demuestran que las cosas, en los últimos millones de años, se han dado de forma ordenada para conseguir cualidades más duraderas e importantes. Es una opinión y una comprensión bastante nuevas que nos da la ciencia de la vida. Las formas antiguas que ya no sirven se descartan, y se promocionan nuevas ideas que responden a las necesidades de las innumerables criaturas que ocupan este globo. El proceso evolutivo no es solamente interesante, sino que hay que reconsiderar creencias e ideas esenciales que pertenecen al pasado, para poder aclarar el futuro. Cuando todas y cada una de las creencias e ideas pertenecientes al pasado queden obsoletas, lo nuevo aparecerá en la mente como la única forma verdadera y válida. Para los estudiantes de la reencarnación, esta idea debería ser más clara que antes. Con cada nuevo nacimiento, el alma es más consciente de sí misma; va descartando todo lo obsoleto y se encamina hacia la verdad. Pero no debemos depender de ideas tales como la reencarnación. El hecho de creer en ella con tanta fuerza ha hecho que algunos grandes maestros espirituales la ignoren en sus enseñanzas, porque la reencarnación está distorsionada y se convierte en otro problema más. Por consiguiente, es una doctrina para ayudarnos a actuar y a aprender más a través de la acción. No podemos depender de lo que llamamos acción, pero es útil para comprender la acción. Tal vez podemos decir que el conocimiento no está relacionado con actos determinados. El aprendizaje que procede del conocimiento nos relaciona más con los procesos que con los actos individuales que dependen del proceso. Todo el proceso está incluido en lo que llamamos verdad. La verdad incluye no sólo el conocimiento, sino la comprensión que llamamos deleite. Hemos de trabajar con ideas que han pasado de ser actualmente útiles a ser, después de un tiempo, anticuadas. El tiempo es un ejemplo. Es ilusorio desde un punto de vista superior, y es solamente una de las numerosas ilusiones. Pero durante muchas vidas, el tiempo parece ser una realidad. Hemos de descubrir lo que es ilusorio y lo que es verdaderamente real. Este proceso puede comprenderse solamente en la etapa humana. Es en la etapa humana cuando descubrimos la Verdad, la Belleza y la Bondad. Estas palabras no tienen ningún significado para la mayoría de la gente, aunque las usen. La belleza, por ejemplo, es una palabra que puede atribuirse a cosas triviales y a cosas que no son bellas y lo mismo pasa con la bondad. Creemos que siendo agradables con unas cuantas personas de nuestro entorno ya sabemos qué es la bondad. Como máximo, estas personas son conscientes de saber qué significa la palabra. La bondad viene del conocimiento de que el corazón de toda la existencia es el mismo, la unicidad de la cual nos limitamos a hablar, pero de la cual conocemos muy poco. Es con la experiencia y con la voluntad de poner en práctica algunas verdades que poco a poco empezamos a ver que esas palabras tienen un significado que no se puede limitar a lo que es conocido. Es el conocimiento de lo realmente trascendente. Pero la belleza de la vida es que lo trascendente puede convertirse en uno con el acto de vivir, de ser, de relacionarse. Así pues, hemos de intentar vivir de una forma que no se limite a ser agradable con los vecinos, sino que se ajuste a las grandes y eternas verdades que parecen impregnar toda la vida. Si esto se hiciera, en vez de seguir con nuestra triste forma de vivir actualmente, pasaríamos a otras alturas en las que hay algo nuevo que tiene que formar parte de una realización viva. Pero aprenderemos eso entonces, no ahora. Tal vez hay profundidades en el mundo trascendente que no podemos ni siquiera imaginar, que son igualmente reales, de hecho más reales que lo que podamos imaginar.
El Consejo General. Algunos miembros del Consejo General me han escrito diciendo que la elección del Vicepresidente del año 2008, y posteriormente de cuatro miembros para el Consejo de la ST internacional, fueron ilegales. Desean que se vuelvan a celebrar las elecciones del 2008, exceptuando a los miembros fallecidos y los que han dejado de formar parte del Consejo General y por lo tanto no pertenecen a él actualmente. La estructura del Consejo General, que tiene representantes de todas las Secciones, así como otros importantes de la ST, incluyendo los cuatro cargos internacionales, no es impugnable en términos de los Estatutos de la Sociedad. A menos que los Estatutos se cambien según el proceso establecido, la gestión de las elecciones dentro del Consejo General, que ha existido desde hace más de cien años, no puede cambiarse simplemente porque unos cuantos miembros quieran ese cambio. La Sociedad Teosófica ha sido organizada de una forma que ha superado la prueba del tiempo. Las disposiciones que formuló extensamente el primer Presidente, el Coronel H. S. Olcott, tienen como fin específico preservar el carácter de la Sociedad y el trabajo que ésta tiene que hacer. Ese trabajo tiene como objetivo la elevación de la conciencia de la humanidad. En el mundo actual tienen lugar todo tipo de actividades bajo falsos motivos, aunque finjan beneficiar a la sociedad humana; pero casi todos podemos ver qué hay detrás de ellas. Los Objetivos de la Sociedad tienen como fin alejar, a todos aquellos que respondan, de las pretensiones, defendiendo la verdad, la bondad y la compasión. Si este no es un objetivo compartido por los miembros responsables, entonces la Sociedad se desintegrará de una u otra forma. Ha pasado por algunos problemas; algunos miembros, prominentes incluso, quedaron fuera. Afortunadamente se marcharon, porque sus opiniones no eran impersonales, respecto a la verdad como algo muy crucial. Ello hizo que la Sociedad pudiera hacer un buen trabajo durante el largo período de más de ciento veinticinco años. Una vez más tenemos esta cuestión de saber quiénes son adecuados y dignos de ser una parte útil de la Sociedad y de cumplir el verdadero objetivo de elevar la conciencia de las personas, después de purificarla de todos los objetivos e ideas egocéntricos. Los que son verdaderos miembros deberían, pues, escoger entre lo que contribuye a que la Sociedad siga siendo una organización compacta de miembros útiles que muestren el camino hacia el futuro y un grupo de personas que tienen sus propias agendas y objetivos personales. Ha llegado el momento de tener que escoger y si la Sociedad tiene que sobrevivir y hacer el trabajo para el cual fue creada por sus Fundadores, visibles e invisibles, y otros grandes Teósofos, tendrá que estar formada por miembros altruistas y capaces de conducir a otros hacia un futuro donde prevalezcan el amor, la sabiduría y la fortaleza. Es por lo que estamos trabajando. Las personas dignas de hacer más trabajo útil deben tener aspiraciones realmente grandes y objetivos altruistas.
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