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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 131 - Número 12 - Septiembre 2010 (en Castellano)

 
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Teosofía es todo,

pero no todo es Teosofía

 

 

MARY  ANDERSON

 

La Sa. Mary Anderson fue Vice-Presidenta internacional de la Sociedad Teosófica, y ha viajado ampliamente dando conferencias en varios idiomas.

 

   Si decimos que Teosofía es todo, ¿no es un tanto presuntuoso? ¿No estamos afirmando demasiado? Pero, ¿qué queremos significar con el término ‘Teosofía’?

   La Sra. Blavatsky explica que la Teosofía (Theos-sophia) es la Sabiduría de los dioses (La Clave de la Teosofía, p. 2), es decir, la Sabiduría poseída por Seres divinos. Pero, ¿qué es Sabiduría? Por un lado, a la Sabiduría se la puede comprender como que es algo teórico, un cuerpo de enseñanzas sabias, un conjunto de leyes para ser estudiadas.

   La Teosofía es eso, pero es mucho más, porque ¿qué utilidad tiene la teoría si no se usa, si no se pone en práctica? ¿Cuál es la utilidad de las leyes si no nos atenemos a ellas?

   Pero miremos la Teosofía como teoría, como un cuerpo de enseñanzas. ¿Qué campos abarcan las enseñanzas teosóficas? El subtítulo de la gran obra de la Sra. Blavatsky, La Doctrina Secreta, es “Una síntesis de la Ciencia, la Filosofía y la Religión”. Consideremos estos tres aspectos en relación con la Teosofía.

1.      Desde el punto de vista científico, la Teosofía revela ciertas leyes de la Naturaleza, no sólo Leyes de la Naturaleza visible, sino principalmente leyes de la Naturaleza invisible y leyes del Espíritu.

2.      Desde el punto de vista filosófico, la Teosofía ofrece un conjunto de principios que satisfacen la mente y estimulan el intelecto.

3.      Desde el punto de vista religioso, podemos considerar la ética, el ocultismo y el misticismo.

a)      Respecto a la ética, la Teosofía afirma que la justicia perfecta gobierna al mundo. Haz el bien, y recibirás lo bueno. Haz el mal, y sufrirás en consecuencia y acorde con ello. La enseñanza es “Haz lo que te gustaría que te hicieran a ti”.

b)      Para el ocultista que investiga cosas secretas, leyes ocultas, la Teosofía ofrece explicaciones de los misterios, y del funcionamiento de estas leyes ocultas.

c)      En el místico, la Teosofía despierta dicha infinita, devoción y aspiración.

   Este es el lado teórico de la Teosofía. Su misma base es la Ley, la justicia absoluta, la causa y el efecto son iguales y opuestos. Se restablece el equilibrio que se altera. Esta ley de justicia, esta Ley de Leyes se conoce como la Ley de Karma.

   Sólo se puede comprender el Karma si admitimos la Reencarnación como un hecho, porque obviamente no siempre se ve que se practique la justicia a diario, por lo menos no siempre se ve en una vida terrena, y en la misma vida, su práctica.

   ¿Cuánta injusticia aparente vemos a nuestro alrededor, o escuchamos de ella?, pobreza, hambre, guerra, asesinatos, torturas, abusos de todo tipo que afectan no sólo a adultos, sino también a niños, incluso a bebés recién nacidos, y esto sin mencionar a los animales. Pero, ¿no es posible y también justo que los opresores en una vida, puedan ser las víctimas en la próxima?, incluso en términos bíblicos: “hasta la séptima generación” (o, interpretado simbólicamente …hasta el séptimo renacimiento). La justicia puede seguir un crimen en algunos casos, sólo cuando el culpable es lo suficientemente fuerte y sabio como para sobrellevar y beneficiarse de los resultados justos de su crimen, aunque sea difícil de comprender.

   El funcionamiento del Karma fue bellamente ilustrado con estas palabras:

 

Quien gobernó como rey

Puede vagar por la tierra en harapos

Por acciones realizadas, o por su omisión

 

Y

 

Quien trabajó como esclavo

Puede volver nuevamente como un príncipe

Por merecimiento noble

Y mérito ganado.

                     (La Luz de Asia, Edwin Arnold)

 

   De este modo Karma es el juez justo. Pero a su vez, Karma es el maestro. Podemos pedir a gritos que la dolorosa copa de sufrimiento sea retirada de nuestros labios, pero en el centro de nuestro corazón sabemos que nos beneficiamos por ella, nos purificamos con ella, y podemos regocijarnos en el reino de la justicia.

   Para resumir: La ley de Karma produce la justicia perfecta y restablece el equilibrio perfecto, el campo en el que Karma opera lo provee la Reencarnación, y los actores en este drama ¡somos nosotros!

   También somos el dramaturgo. En lo profundo de nosotros, en nuestro verdadero ser, el Espíritu, sabe, comprende, acepta, le da la bienvenida e incluso tal vez, elije nuestro destino kármico.

   Esto nos trae a otro aspecto de las enseñanzas teosóficas: la Naturaleza y la Constitución del Ser Humano.

   Nuestra verdadera naturaleza, conocida como ‘la Mónada’, es divina. Es una chispa de la Llama divina, lo Absoluto. Pero esa naturaleza está dormida en nosotros. Es la Bella Durmiente de los relatos infantiles. La Mónada, esa chispa de lo Divino emite una porción de sí misma, conocida como ‘la Individualidad’ o ‘el Ego Espiritual’. Éste es el hijo pródigo, el hijo inmaduro de la Mónada padre. Este hijo pródigo sale no sólo una vez, sino varias, es decir, encarna. En otras palabras, asume un cuerpo físico, una y otra vez, junto con las facultades de los sentimientos y del pensamiento de cada día. Estas encarnaciones se denominan ‘Personalidades’. El yo que conocemos en nuestra encarnación presente es uno, de una larga serie de tales personalidades. La relación de cada personalidad, con la que le precedió, se ha comparado con la del hijo a su padre.

   Podemos comprender más sobre nosotros mismos con la ayuda de esta visión de nuestra naturaleza. Nuestros buenos impulsos, la voz de nuestra consciencia, vienen de lo profundo de nuestro interior. Si le prestamos atención a esa voz interna, y actuamos en consecuencia, se volverá más fuerte en nosotros.

   Pero el hombre es sólo una parte del panorama de la evolución de la vida. La chispa divina que arde en nosotros, aunque tenuemente, ha pasado, se ha unido a otras chispas, a través de los diferentes reinos de la naturaleza: el mineral, el vegetal y el animal, y se ha vuelto una chispa individual, por derecho propio, en el reino humano, en cada uno de nosotros. Es nuestro verdadero ser. Regresará finalmente al fuego divino y se reconocerá como uno con el fuego y con las demás innumerables chispas. De este modo nos volveremos conscientes, de lo que ahora somos inconscientes. Y así, la gota de rocío se desliza dentro del mar brillante, o se vuelve el resplandeciente mar.

   Esta visión del ser humano puede ayudarnos a comprendernos a nosotros mismos y a otros, incluso como partes de una gran oleada de vida, como peregrinos junto a otros peregrinos, habiendo surgido innumerables edades atrás de la Unidad divina, y lentamente regresado a través de incontables edades a esa Unidad divina.

   Pero primero debemos seguir un empinado y espinoso sendero, colmado de muchos peligros.

   Cuando nos preparemos para ser ayudados por seres que están más avanzados que nosotros en el empinado y espinoso sendero de la evolución, esa ayuda estará disponible. En el grado que hayamos ayudado y aún ayudemos a nuestros semejantes, humanos y pre-humanos, también nos ayudarán. La Teosofía no es sólo enseñanzas. También es una vida o vidas vividas a la luz de esas enseñanzas.

   Resumamos la idea citando un texto que aparece en nuestra revista El Teósofo:

 

La Teosofía es el cuerpo de verdades que constituye la base de todas las religiones y que no puede pretenderse que sea posesión exclusiva de una de ellas.  Ofrece una filosofía que hace la vida inteligible y demuestra que la justicia y el amor guían su evolución.  Coloca a la muerte en su legítimo lugar, como un incidente que se repite en la vida sin fin, abriéndole paso a una existencia más plena y radiante.  La Teosofía restituye al mundo la Ciencia del Espíritu, enseñándole al hombre que él mismo es un Espíritu y que la mente y el cuerpo son sus servidores.  Ella ilumina las Escrituras y las doctrinas de las religiones, revelando su significación oculta, justificándolas ante la razón, como siempre se han justificado ante los ojos de la intuición.

 

   De modo que hemos considerado brevemente “qué es la Teosofía”, es decir, las enseñanzas teosóficas. Pero la Teosofía no es sólo enseñanzas. Es, primero y principalmente una vida vivida a la luz de estas enseñanzas, particularmente las enseñanzas de la unidad, de la fraternidad de la humanidad y ciertamente de toda la vida.

   Consideremos ahora lo que la Teosofía no es. ¿Podemos decir que lo que no es Teosofía, es todo lo que no conduce, ni de modo leve, hacia la evolución espiritual, es decir, que no ayuda a la evolución en la dirección de la unidad de toda la vida?

   Los miembros de la Sociedad Teosófica son libres de seguir otras enseñanzas que pueden no estar de acuerdo con las de la Teosofía, e incluso rechazar las enseñanzas teosóficas, pero no deberían difundir dentro de la Sociedad Teosófica enseñanzas contrarias a las de la Teosofía, especialmente enseñanzas contrarias a la fraternidad de la humanidad y la unidad de toda la vida.

   El ser humano existe en diferentes niveles, que se pueden describir como físico, psíquico y espiritual.

   El primer nivel, el nivel físico, es en el que actuamos conscientemente en nuestros cuerpos físicos en el mundo de la materia física, como el nivel de nuestro estado de vigilia, conocido en la filosofía india como jâgrat. El segundo nivel o estado de consciencia, el nivel psíquico, corresponde al estado de sueño y es conocido en la filosofía india como svapna. Son estados de ilusión y transitorios. El tercer nivel o estado de consciencia es el sueño profundo sin ensueños, llamado en la filosofía india como sushupti. El cuarto nivel o estado de conciencia es trascendental. Es el estado ‘más allá’, llamado en la filosofía india como turiya. Este es el único estado verdaderamente espiritual.

   Los dos primeros estados de consciencia, el físico y el psíquico o de vigilia y de sueño, son objetos de estudio en Teosofía pero se debería comprender que son de naturaleza transitoria, y que no se deberían desarrollar más en nuestra etapa evolutiva. Corresponden a nuestra naturaleza física y psíquica (emocional y mental), respectivamente, es decir, kâma-manas. El tercer estado, sueño profundo, forma una especie de umbral o barrera, una tierra de nadie, entre nuestros estados psíquico y espiritual, tal vez corresponde a antahkarana.

   El cuarto estado, el trascendental, es el único estado espiritual, Buddhi-Manas, la mente iluminada.

   El primero, segundo y cuarto estados se mencionan en La Voz del Silencio, una antigua escritura budista, traducida por la Sra. Blavatsky. Allí se los describe como los tres vestíbulos por los que pasamos, y se nos dice cuál debería ser nuestra actitud en ellos, y cómo deberíamos actuar.

   El estado de vigilia, en el mundo físico, es descripto como ‘el Vestíbulo del Sufrimiento’ (v.17), y ‘el Vestíbulo de la Ignorancia’ (v.24). Este vestíbulo es para nuestra probación y contiene ‘trampas para atrapar ‘tu (es decir, nuestro) ego’, por la ilusión de lo que se llama ‘la gran herejía de la separatividad’ (v.17), la separatividad es lo opuesto a la unidad, la Unidad de todas las cosas. No debemos detenernos en los jardines de recreo de los sentidos’ (v.30).

   El estado de sueño se lo describe como ‘el Vestíbulo de la Instrucción’, donde encontraremos ‘las flores de la vida’, pero ‘debajo de cada flor una serpiente enroscada’ (v.26). Esta región es kâma-loka, la morada de kâma-manas. Aquí no debemos prestarle atención a ‘las halagadoras voces de la ilusión’, sino que debemos huir del Vestíbulo de la Instrucción ‘peligroso en su pérfida belleza’ y ‘necesario sólo para (nuestra) prueba’ (v.33).

   De modo que las enseñanzas que enfatizan o incluso conducen al desarrollo de los poderes psíquicos por ejemplo, por el cultivo de los chakras o aún el estímulo de kundalini, la serpiente de fuego, no se deberían seguir si vamos a vivir una vida espiritual. Sin embargo, si los poderes psíquicos se desarrollan en nosotros por sí mismos, si kundalini surge por sí mismo, está bien, ¡si es bueno! (¡o no tan malo!), pero forzarlos nos meterán en problemas. Ciertamente, La Voz del Silencio contiene en su primer verso una advertencia: “Estas instrucciones son para aquellos que ignoran los peligros de los iddhi inferiores”, es decir los siddhi-s o facultades psíquicas. Krishnaji dijo que los poderes psíquicos se desarrollan naturalmente cuando ya no los deseamos más.

   Si pasamos seguros por estos dos vestíbulos, el Vestíbulo de la Ignorancia y el Vestíbulo de la Instrucción, entramos al tercero, el Vestíbulo de la Sabiduría, “donde todas las sombras son desconocidas y donde la luz de la verdad brilla con gloria inmarcesible” (v.32). Este es el estado trascendental, Buddhi-Manas.

   Volvamos a considerar qué es la Teosofía, y qué no es, qué enseña y qué no enseña. No puedo hacer nada mejor que citar a Ianthe Hoskins, una maestra maravillosa y apreciada:

 

Esta enseñanza de la Unidad fundamental es el sello distintivo del sistema teosófico. Se deduce de ella que ninguna doctrina basada en una dualidad fundamental (mi énfasis), de espíritu y materia separados para siempre, de Dios y el hombre como esencialmente diferentes, de bien y mal como realidades eternas, pueden tener un lugar en la Teosofía. (Fundamentos de la Filosofía Esotérica, p.12).

 

   Entonces, ¡no existe el demonio!

   Y respecto a la oración, ¿qué? Cito a la Sra. Blavatsky

 

El siempre incognoscible ‘Kârana’ sólo, la causa sin causa de todas las causas, debería tener su santuario y altar en un terreno sagrado y jamás pisado de nuestro corazón… Quienes adoran ante él deberían hacerlo en el silencio y la soledad santificada de sus almas, haciendo de su Espíritu el único mediador entre ellos y el espíritu universal, sus buenas acciones los únicos sacerdotes y sus intenciones pecaminosas las únicas víctimas visibles y objetivas de su Presencia.

 

   La Sra. Blavatsky cita a Jesús: “El reino de Dios y de los Cielos está dentro nuestro, no afuera.”

   Se condena el espiritismo, por ejemplo en Las Cartas de los Maestros, escritas por los Adeptos. Entidades engañosas se disfrazan como ‘el ser querido que murió’. Los médiums son las víctimas, pierden su energía de vida. Si los muertos se tientan a usar los médiums para contactar a sus seres queridos, tienden a limitarse a la tierra y no pueden elevarse a esferas superiores del Devachán, la dicha absoluta celestial.

   Habiendo considerado qué no es la Teosofía, podemos preguntarnos a nosotros mismos qué no es la Sociedad Teosófica o qué no debería ser.

   La Sociedad Teosófica tiene su propio dharma y está destinada a difundir sus propias enseñanzas y no a promover otras organizaciones, incluso aquéllas fundadas y apoyadas por los miembros de la ST, tales como la Iglesia Católica Liberal, la Co-Masonería, y la Orden Teosófica de Servicio. Esta última se fundó para darle a los miembros de la ST y a otros también, la oportunidad de servir activamente, en el espíritu de la Teosofía, de modos diferentes, por ejemplo, curación, asistencia a animales, ecología, educación, etc., y realiza un trabajo maravilloso que está dentro del espíritu de la Teosofía, pero que no es la tarea específica de la Sociedad Teosófica.

   A fin de evitar confusión, el Consejo General de la Sociedad Teosófica aprobó la siguiente Resolución de Libertad de la Sociedad:

 

La Sociedad Teosófica, aunque coopere con todos aquéllos organismos cuyos objetivos y actividades hagan tal cooperación posible, es y debe permanecer como una organización completamente independiente de ellos, sin comprometerse a ningún objetivo, excepto los propios, e intentar desarrollar su propio trabajo dentro de las líneas más amplias e inclusivas, como para dirigirse a su propio objetivo como lo indica su lucha por alcanzar sus objetivos y esa Divina Sabiduría que de modo abstracto está implícita en el nombre ‘Sociedad Teosófica’.

 

Dado que la Fraternidad Universal y la Sabiduría no están definidas y son ilimitadas, y dado que existe completa libertad para cada uno y todos los miembros de la Sociedad tanto en pensamiento como en acción, la Sociedad siempre busca mantener su propio carácter, distintivo y único, permaneciendo libre de afiliación o identificación con ninguna otra organización.

 

   ¿Se puede invitar a hablar en las Ramas de la ST a aquéllos que promocionan otras organizaciones, ya sean miembros de la ST o no? Si es así, se debería aclarar, por ejemplo en el programa de la Rama, que cualquier orador presenta sus propias opiniones, y no necesariamente las de la Sociedad Teosófica. La Sociedad no tiene creencias, pero sustenta la unidad interna de toda la vida y la fraternidad de la humanidad, y cada miembro es libre de vivir, pensar y actuar a la luz de su comprensión de esa unidad y esa fraternidad, pero no de imponerle sus opiniones a otros.

   Fue con esta idea en mente que el Consejo General aprobó su Resolución de Libertad de Pensamiento:

 

En razón de que la Sociedad Teosófica se ha esparcido ampliamente por todo el mundo, y cuenta en su seno con miembros de todas las religiones que no renuncian a los dogmas peculiares, enseñanzas y creencias de sus respectivos credos, se ha considerado conveniente recalcar que no hay ninguna doctrina u opinión, enseñada o sostenida por quienquiera, que sea obligatoria en modo alguno para cualquier miembro de la Sociedad, ninguna que cualquier miembro no esté en libertad de aceptar o rechazar.  La aceptación de sus tres Objetos es la única condición para hacerse miembro. Ningún instructor o escritor, desde H.P. Blavatsky en adelante, tiene autoridad alguna para imponer sus enseñanzas u opiniones a los miembros. Todo miembro tiene el mismo derecho a seguir cualquier escuela de pensamiento, pero no tiene ningún derecho a forzar en nadie tal elección. Tampoco un candidato para cualquier cargo, ni ningún elector, puede ser declarado inelegible para ejercerlo o para votar, debido a cualquier opinión que sostenga, o porque sea miembro de cualquier escuela de pensamiento.  Las opiniones o creencias ni confieren privilegios ni imponen castigos. Los miembros del Consejo General piden encarecidamente a todo miembro de la Sociedad Teosófica, que sustente, defienda y actúe sobre la base de estos principios fundamentales de la Sociedad, y también ejerza con energía su derecho de libertad de pensamiento y de expresión, dentro de los límites de cortesía y consideración hacia los demás.

 

 

 

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