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Vol. 131 - Número 7 - Abril 2010 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
El río de la vida Más de un maestro ha hecho la comparación de la vida dirigiéndose hacia lo sagrado, lo amplio, lo bello, etc. y ha hablado de un río para mostrarnos el camino que hemos de seguir. Las metáforas tienen sus defectos, pero al mismo tiempo, éstas nos dan una idea de lo que ocurre realmente. Toda la vida procede en una cierta dirección, que podemos llamar lo sagrado y, como el río, se dirige a su destino. El río busca su camino y llega, indefectiblemente, al mar. Este tipo de metáfora nos resulta útil para reflexionar. En la actualidad, Thich Nhat Hanh, Krishnamurti y otros, han utilizado la misma metáfora. Krishnamurti habla de cómo, mientras el gran río va fluyendo, hay una parte del agua que se estanca. Esa agua queda estancada y a nosotros nos gusta ese remanso, porque tenemos miedo del río. Puede que éste nos lleve a muchos lugares, porque va serpenteando, mientras que el estanque está protegido. Una persona que se encuentra rodeada por cosas que conoce directamente, o a través de los demás, piensa que se halla en terreno seguro. De modo que el estanque es una realidad para él y le gusta. Deduce que todas las cosas que ocurren dentro de esa pequeña zona son reales. Puede que haya millones de personas, pero forman tan sólo un pequeño círculo si las comparamos con el inmenso universo o con los universos, en los cuales tal vez hay muchos tipos de seres de los cuales no sabemos nada. A veces al estanque se le llama isla, separada del resto de la vida. Desafortunadamente, los seres humanos se aferran a un estanque o isla, y en la medida de lo posible se mantienen apartados del río que fluye. El hombre no sabe qué dirección lleva el río. Mira al universo, los vastos cielos, las estrellas, y cada vez sabe más cosas de ellos, como los científicos, pero su vida personal no cambia. Los científicos creen conocer la posibilidad del cambio, pero no saben que las posibilidades son infinitas y que no son las únicas cosas sobre las que hemos de pensar. Hay seres vivos, mamíferos de distintos tipos, peces, pájaros y nuevas variedades que van naciendo a cada instante; pero la mayor parte de esto el ser humano corriente no lo percibe, es como si no existieran, o si tiene algún tipo de interés en ellos, está relacionado con su propia personalidad y bienestar. Nuestros pensamientos están concentrados en el yo. La metáfora del río nos transmite algo: tenemos esa amplitud que es el agua que fluye, que avanza, que forma meandros y rincones, testigo de muchas cosas, aunque nosotros no nos demos cuenta y nuestros pensamientos se concentren en ese pequeño punto, que somos nosotros mismos. Parece algo absurdo, pero es un hecho. Si examináramos nuestros pensamientos, veríamos que sólo nos preocupa una pequeña parte de ese espacio inmenso que es el universo que tenemos frente a nosotros. No vemos la vida que hay en las estrellas. Tal vez existan muchos tipos de vida que desconocemos; todos esos millones de estrellas no están ahí solamente para nuestro entretenimiento. Hoy podemos tener una familia y después volvemos a encarnar y la familia constará de personas totalmente distintas. Tal vez todo eso tenga un objetivo. Tal vez nos haga sentir una especie de relación con personas de cuya existencia nunca habríamos sido conscientes. Somos conscientes de ellos tanto por el apego como por lo opuesto, por un deseo de apartarnos de ellos. Tenemos, pues, relaciones de cierto tipo en cada vida y, a medida que vamos pasando de una vida a otra, podemos estar en contacto con más gente. Pero nuestros pensamientos se centran también en lo que podemos llamar nuestro trabajo, que nos pone en contacto con cierto número de personas. Así es que tenemos nuestro interés centrado en la familia, en el trabajo y en el dinero. Hay gente que desea que su familia herede no solamente el dinero que tienen, sino también sus intereses. Si el negocio que tiene un empresario no les interesara a sus sucesores sería un desastre y por eso quiere asegurarse de tener sucesores que continúen con su negocio. Y esto es lo que llamamos vida. Esta vida, como nos señala la metáfora, es solamente como un pequeño estanque dentro del ancho río. Todos tenemos el mismo tipo de intereses y los mismos objetivos, pero son pocas las personas que se dan cuenta que su propia vida tiene muy poco significado. Aunque alguien sea importante durante su vida, pronto deja de serlo. Perdemos ese sentido de importancia cuando vemos que hay cosas más grandes, cosas que son universales. Este sentimiento se adquiere solamente cuando, vida tras vida, la sensación de la yoidad va perdiendo su significado. Ese es el propósito total de nuestras vidas, perder el sentido de la limitación. En los Jakata Tales nos damos cuenta de lo contrario. El Buddha deja de considerar la vida, en un cuerpo determinado y en un lugar determinado, como algo importante. Nosotros hacemos lo opuesto, nos pasamos vida tras vida imaginando que tenemos un valor particular en este vasto universo. ¿Lo tenemos? ¿Tiene algún valor este cuerpo físico al cual se aferra la persona? Entonces uno llega a un estado en el que se niega todo aquello que se encuentra en el nivel donde la divisibilidad es posible. En el nivel físico, astral, mental y en otros, podéis dividir a la gente. Por consiguiente, la negación es muy difícil. En la filosofía hindú se da importancia a declarar que no es esto, no es aquello (neti, neti) y hablan de ello varias veces. Así pues, es un modo que niega las cosas a las que estamos apegados. Está también el tema de la abstinencia, pero no está a nivel físico. Es el tema de valorar la importancia que tiene lo que ocurre en la mente. Y esto es lo que significa samnyâsa realmente. No se trata de ponernos una túnica. Alguien puede ser un verdadero samnyâsi sin llevar esa túnica, porque internamente, mentalmente, no está apegado a nada. Entonces es cuestión de vivir sin apego a esas cosas de las que disfruta la gente, como la familia, por ejemplo. Es muy difícil para una persona común, porque donde hay afecto parece que tiene que haber apego. De hecho, no podéis sentir afecto por alguien a quien estéis apegados, sino haciéndole sentir libre, esto es tener el máximo afecto. Además de la negación, es importante la contemplación. Se puede negar todo, pero si al mismo tiempo no se ha contemplado, entonces eso no nos lleva a ninguna parte. Podéis dedicar la mente a pensar en cosas físicas y mentales, pero tal vez no sirva de nada. Para la inmensidad del universo, su profundidad y sacralidad, es necesaria la contemplación. No es el pensamiento el que nos lleva a entender que hay algo por encima de nosotros y más allá de nosotros, algo por lo que podemos renunciar a nuestra vida y a todas las cosas de las que disfrutamos. Si nuestra negación nos ha demostrado que estas cosas ya no valen la pena, entonces sí que significa algo. La contemplación puede ser de la belleza, la bondad, la imposibilidad de que lo real termine. Así pues, la contemplación puede continuar aunque haya negación, cuando la mente es libre. En Luz en el Sendero, se hace referencia a otro camino, que es el verdadero camino, un sendero que conduce a las mismas profundidades de la vida de la cual no conocemos muchas cosas. Pero es posible, a través de la negación y la contemplación, llegar a algo que se encuentra más allá de este mundo tal como lo conocemos. De hecho, nadie puede decir qué es, porque hay que pasar a través de este estado de negación de todas las cosas que nos vienen a la cabeza, otra forma de decir que vaciamos la mente. Cuando todo este tipo de pensamientos termina y existe la contemplación, que es un entendimiento puro de lo que se halla más allá, entonces hay una nueva vida. La liberación no es sólo liberación de las dificultades y problemas de la vida actual, sino que es un estado de inocencia, de pureza, del principio del bien.
¿Qué es la acción correcta? Los budistas, desde un punto de vista puramente técnico, no pueden pertenecer a ningún ejército. El ejército es conducido por todo tipo de personas que pueden tener sus propios motivos para hacer estallar una guerra o producir tensión. Los oficiales o los soldados, y todo aquél que quede atrapado en esto de forma mecánica, hará lo que le digan sin pensar que puede haber algo erróneo en los objetivos. Por ello, todo aquél que se interese por vivir la vida espiritual, o el tipo de vida correcto, no debería ingresar en el ejército. Muchas personas dirán que esto no es así. El Bhagavadgita, por ejemplo, dice: “Sigue luchando, Arjuna”. ¿Acaso las palabras “sigue luchando” se refieren a una lucha a nivel físico o todo el Gita tiene un significado diferente? Hay millones de personas que se dedican a negocios relacionados con la guerra. Invertir y fabricar armas de guerra es tan sólo uno de ellos. Hay más científicos dedicados a este comercio que los que se dedican a fines pacíficos. Es algo digno de considerar por parte de todo aquel que transita el sendero o que quiera seguirlo. ¿Acaso quiere dedicarse a un tipo de actividad que daña a los demás? Es algo muy común que la gente beba alcohol y esto significa que hay muchas otras personas que se dedican a este negocio, preparando las bebidas y vendiéndolas. Comerciar con este tipo de producto es algo complementario a muchas otras actividades. Muchas cosas que utilizamos se fabrican sin pensar si afectan la vida de los demás. La gente tiende a usar animales para hacer experimentos, para fabricar productos más bellos y con otros fines. Los pobres animales son torturados y muertos en gran número sin ninguna razón. Nosotros, como miembros de la Sociedad Teosófica, ¿tenemos cuidado con lo que compramos? Hasta donde podamos saberlo, ¿compramos cosas que no afectan la vida inocente de otras criaturas? Millones de criaturas se ven afectadas, muertas, torturadas y maltratadas de muchas maneras, porque el hombre quiere utilizar esos productos. En los Estados Unidos de Norteamérica procuran no perjudicar a los seres humanos; por eso cometen actos horribles contra otras criaturas para demostrar que no se les hace daño a los seres humanos. Afortunadamente, en Inglaterra y Europa, ya se han dejado de hacer muchos experimentos, sustituyéndolos por otros métodos más humanitarios. Ahora pueden saber si una droga u otro producto es útil o no, por otros medios que no sean dañar a los animales. Antes, se lastimaba a miles de criaturas por el bien del así llamado progreso. Si somos verdaderos ocultistas, deberíamos darnos cuenta qué es útil y qué no lo es, sin experimentar con otras criaturas, utilizando nuestro desarrollo interno. Obviamente, matar o hacer cosas peores no es la manera correcta de vivir. Como tampoco lo es engañar. Pero mucha gente no dirá la verdad porque es importante para ellos no informar a los demás de que su propia supervivencia depende de la obediencia. Así pues, una conducta correcta no es fácil, pero uno de los primeros pasos en el sendero es el de no hacer daño nunca. La conducta está conectada con ideas de lo que es correcto y lo que no lo es. Muchas de las personas que cometen actos de crueldad no son malas personas, pero se han visto involucradas en situaciones donde tienen la sensación de que la vida les pide que sacrifiquen los escrúpulos. Si el hombre es superior a otras criaturas, es una pregunta importante que cada uno tiene que tener claro. Todas las cosas se están desarrollando y, antes o después, alcanzarán la etapa humana. Antes de eso, si su conciencia se fortalece, pueden cambiar y dejar de hacer algunas cosas que antes parecían correctas. Vivir de manera correcta es algo relacionado de alguna manera con el miedo que una persona tiene ya desde que nace. Hay niños que tienen miedo de todo y se apegan a su madre, mientras que otros, en las mismas circunstancias, corretearán libremente. ¿Es acaso porque ellos tienen que experimentar algo y los demás no? ‘Nuestra’ vida afecta a la de los demás y podemos ayudarles con nuestra forma de actuar. Si somos más considerados, amables, compasivos y menos egocéntricos, podemos producir un cambio y la sociedad podría ser menos cruel. Cuando compramos algo en una tienda, el producto nos puede parecer bueno, pero la historia que hay detrás de algunos productos puede que no sea tan buena. ¿Cuál es la recta acción y la recta manera de vivir? Esto forma parte de lo que enseñó el Buddha. Cuanto menos daño se haga es mejor, y es necesario practicarlo antes de poder hacer cosas más difíciles.
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