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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 130 - Número 2 - Noviembre 2008 (en Castellano)

 
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Las cualidades sobresalientes

de nuestro Presidente-Fundador

 

DUSAN ZAGAR

 

El Dr. Dusan Zagar es Secretario Organizador de la Sociedad Teosófica en Eslovenia.

 

   HENRY STEEL OLCOTT fue un gran servidor de la humanidad con muchas y buenas cualidades. Sólo me referiré a su devoción y carencia de egoísmo, y a sus cualidades como pionero.

 

 

   Devoción

 

   Estaba absolutamente dedicado a su trabajo por la Sociedad.  Annie Besant escribió:

 

Un día le dije:

“Henry, creo que cortarías tu mano derecha por la Sociedad”.

“¿Cortarme la mano derecha?”, gritó. “Me cortaría completamente en pequeños trozos si beneficiara a la Sociedad”.

Y ciertamente, lo hubiera hecho.

 

   Tal devoción es rara y por lo tanto los Mahatmas confiaban en él completamente.

   KH dijo: “En él confiamos bajo toda circunstancia, y su fiel servicio está comprometido con nosotros, en las buenas y en las malas”.

   A menudo era malinterpretado y difamado, pero estaba listo a sacrificar todo, incluso su vida, por la difusión de la Teosofía.

 

 

 

   Carencia de egoísmo

 

   El Mahatma M. dijo:

 

Un hombre que no coloca el bien de la humanidad sobre su propio bien, no es digno de convertirse en nuestro chela.

 

   Aquí el Mahatma se refiere a la total carencia de egoísmo que es necesaria para el discipulado.  El Prof. Agarwal en su libro Los Movimientos Buddhista y Teosófico, nos dice que generosamente dio todo lo que tenía: su tiempo, servicio y dinero, sin mencionar su trabajo altruista por el resurgimiento del Buddhismo en Ceilán. Él escribió El Catecismo Buddhista y fundó muchas escuelas. Los celos, la intriga y la ingratitud no detuvieron sus nobles esfuerzos, indicando cuán tenaz e intrépido fue en su trabajo por los demás.  Fue capaz de olvidarse completamente de sí mismo. En su mensaje, el Presidente del Senado en Ceilán, el Hon. A. Ratnayaka dijo:

 

Es una bendición para la humanidad que de vez en cuando aparezcan hombres que se dedican completa y altruistamente al servicio de la humanidad, trascendiendo toda consideración de raza, religión y color.  Uno de tales hombres fue el Cnel. H. S. Olcott.  Fue el destino de Ceilán lo que lo trajo desde los Estados Unidos de Norteamérica en 1880.  Su llegada a Ceilán dio como resultado el resurgimiento de una nación que había sido reprimida por el dominio extranjero. El resurgimiento budista recibió un ímpetu sin precedentes en los anales de Ceilán. Él inspiró a hombres como Anagarika Dharmapala, y a gran cantidad de líderes que condujeron el movimiento de la libertad, y de este modo adornaron las páginas de la historia de Ceilán. La ambición del Cnel. Olcott fue difundir el mensaje de Buddha a todos los hombres por todo el mundo, el mensaje de amor y pasión universal, y así elevar a todos los hombres al nivel de la Divinidad.

 

   Cuántos Olcotts necesitaríamos actualmente en un mundo que está lleno de avaricia, competencia y un gran egoísmo!

   Tenía  también todas las cualidades de un pionero, como Walt Whitman las describe:

  1. Movimiento constante: no estaba apegado al placer y la seguridad, sino que se desplazaba a lugares desconocidos y lejanos, listo para lo que se presentara. Intuitivamente siguió la dirección delineada por los Maestros.
  2. Era diligente y devoto, y estaba listo para cualquier cosa.
  3. Era adaptable, cambió todo lo que podía cambiarse y aceptó lo que no era posible de cambiar.
  4. No estaba apegado al pasado. Miraba hacia delante, y no se lamentaba por pérdidas o por lo viejos tiempos. Dejó su hogar y su familia. Estaba preparado para sacrificar incluso su vida.
  5. Era valiente, se arriesgó y superó obstáculos. Puso todo su impulso y esfuerzo al intentar objetivos y tareas correctas.
  6. Su vida fue simple y humilde. No le daba mucha importancia a lo que comía, y dormía donde fuera. No buscaba riqueza, se conformaba con poco, y tenía un modo de vida sencillo.
  7. Aceptó con responsabilidad toda tarea y sus consecuencias.
  8. Estaba listo para el auto-sacrificio, renunciando a sus propios intereses a favor de los intereses de los demás.
  9. Siempre actuó de modo fraternal, y se esforzó incansablemente por la formación de un núcleo de la Fraternidad universal, por la unidad y la fraternidad de las religiones.

   Todas estas son cualidades propias de un pionero.

   Ser un pionero significa ser un hombre de gran coraje. No podemos ser valientes si no existe amor para la humanidad en nuestro corazón. Coraje sin amor no es coraje verdadero, es sólo auto-confirmación. Deberíamos mantener nuestro primer Presidente como un gran ideal. Deberíamos preguntarnos si tenemos mucha compasión para aquellos hermanos que viven en la ignorancia, enceguecidos con las grandes ilusiones de la separación, por quienes una competencia y avaricia mayor gobiernan el mundo. Actualmente tenemos mucho más acceso a la literatura teosófica que en el período de nuestros dos fundadores, debido a que se ha desarrollado la tecnología, y que hablar de Teosofía es mucho más fácil que lo fue en ese momento. Sin embargo, sabemos que ni los libros, ni la Internet, ni otras tecnologías pueden producir la fraternidad y mejores relaciones humanas. Debemos vivir la Teosofía realmente en la vida diaria. Hemos escuchado esta afirmación tantas veces que se ha vuelto banal, y por lo tanto no hacemos caso de ella. Sin embargo, este es el único medio de elevar a la humanidad. La Fraternidad no es algo inerte, que se puede imprimir en diarios o publicar en la Web, sino que es una relación dinámica de buena voluntad hacia los seres humanos y todas las demás criaturas. Olvidarnos de nosotros mismos y vivir para los demás, es el verdadero lema de un verdadero teósofo, un verdadero servidor de la humanidad.

   Nuestro Presidente fue ese tipo de servidor fidedigno, que puso el trabajo de la Sociedad -y por lo tanto de la humanidad- sobre todo lo demás en su vida. Estoy convencido que haría esto nuevamente, si viniera otra vez al mundo físico. Fue, y permanece siendo una de las estrellas más brillantes en el firmamento teosófico.

   Como lo afirman las palabras en su monumento conmemorativo en Adyar: Que vuelva pronto.

 

 

 

¿Qué es entonces lo que me hace expresar, que en la seriedad más profunda y en total conocimiento de su verdad lo he dicho? ¿Qué es lo que me pone no sólo contento sino orgulloso de estar por un breve momento como portavoz y representante de este movimiento, arriesgando abuso, distorsiones, y todo tipo de ataque vil? Es el hecho de que en mi alma siento que detrás de nosotros, detrás de nuestro pequeño grupo, detrás de nuestra débil, naciente organización, se reúne un PODER INMENSO al que nada puede resistirse, el poder de la VERDAD! Porque siento que nosotros somos solamente la vanguardia, que sostiene el pase hasta que el cuerpo principal asuma la tarea. Porque siento que estamos enrolados en una causa sagrada, y esa verdad, ahora como siempre, es poderosa y prevalecerá…

 

Porque, si comprendo el espíritu de esta Sociedad, se consagra a sí misma al estudio de la verdad de modo intrépido y conciente, y se obliga individual o colectivamente, a no sufrir nada que se interponga en el camino. Con respecto a mí, pobre, débil hombre, honrado más allá de mis merecimientos por haber sido elegido para ocupar este lugar de honor y peligro, sólo puedo decir que, para bien o para mal, mi corazón, mi alma, mi mente, y mi fuerza están comprometidos con esta causa, y no cederé mientras tenga un hálito de vida, aunque todos los demás se retiren o me dejen solo.

 

Henry Steel Olcott

Discurso Inaugural del Presidente.

17 de Noviembre de 1875.

 

 

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