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Vol. 129 - Número 8 - Mayo 2008 (en Castellano) |
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Ética y compasión
Martin Hausenberg
El Sr. Martin Hausenberg, un miembro joven de la Sociedad Teosófica de Estonia, está muy interesado en estos temas.
Ética y compasión son temas tan apreciados que sería mejor si un lama, quien realmente encarna esas cualidades, hablara al respecto. Sin embargo, la ética y la compasión nos tocan a todos, porque la felicidad de la vida humana depende de ellos. Quienes están interesados en el crecimiento espiritual aspiran a desarrollar estas cualidades en ellos mismos. Pero aunque una persona no esté interesada en el crecimiento espiritual, la ética y la compasión también le atañen, porque son cualidades que producen felicidad en la vida de cualquiera, sin tener en cuenta las aspiraciones espirituales. Una persona compasiva le da felicidad a cualquiera que se contacta con él, y de modo similar, si una persona no es compasiva, constantemente ocasionará sufrimiento a la gente a su alrededor. Como teósofos, estamos a menudo interesados en fenómenos metafísicos complicados, los secretos de la Naturaleza, el origen del universo, etc. Esas son indudablemente áreas de estudio importantes, que aumentan nuestro conocimiento y amplían nuestra visión del mundo. Sin embargo, si sólo enfatizamos el conocimiento, no habrá un cambio interno en nosotros. Ese es el motivo de por qué los maestros sabios siempre han enfatizado que el crecimiento espiritual se puede producir con una condición solamente, y esa es que, complementemos el conocimiento en aumento con los modelos de nuestro propio comportamiento ético. Cuanta más exigencia ética establecemos para nosotros mismos, más compasivos nos volvemos. La compasión y la ética están vinculadas mutuamente: una persona sin ética no puede actuar compasivamente, en un amplio sentido y, por otro lado, una persona que respeta las leyes de la compasión, es a su vez ética. Nosotros teósofos, usualmente tenemos una comprensión teórica bastante buena sobre un modo de vida compasivo, pero es mejor que demos conferencias sobre otros temas. Si la compasión se vuelve el tema de nuestra charla, puede que sintamos cierto vacío interior. Es importante prestarle atención a esto, honestamente. La compasión no es meramente una palabra, es un centro de poder espiritual. Cuando pronunciamos la palabra ´compasión´ es como un espejo vibrante que expone nuestra verdadera naturaleza; revela si algo está vibrando dentro nuestro en el mismo nivel, o si la compasión es meramente como cualquier otra palabra para nosotros. Esto muestra que la idea de compasión no elimina el vacío interior. Desafortunadamente, yo estoy exactamente en esta misma situación. Mi idea de compasión también es teórica. Yo se cuán importante es una actitud y un trabajo altruistas, pero en la práctica la búsqueda de mi propia felicidad y beneficio personal, a menudo ganan. No es fácil liberarse de ellos, pero estoy seguro que todos aquellos que continúan su batalla interior en la vida contra el egoísmo, superarán eventualmente todos los obstáculos, llevando los valores teóricos a un modo de vida práctico. Cuando contactamos maestros sabios, es como una especie de golpe inspirador, pero luego los vientos del mundo pronto alejan nuestra atención a otro lado. Esa es la razón por la que los grandes y sabios maestros siempre enseñaron que cada día debemos recordarnos lo que es verdaderamente valioso y permanente. Existen muchas cosas que absorben nuestro tiempo, nuestra atención e interés, pero en el momento de la muerte estas cosas no tienen un valor real o significativo. Es bueno intentar por ejemplo, el siguiente ejercicio: “Cierre sus ojos e imagine que usted está muerto. Luego mire su vida como un observador. Puede verla como una cadena de hechos, decisiones y emociones. Ahora, desde el otro lado de la muerte podemos ver cómo hemos moldeado nuestro carácter. Nuestra vida tuvo amor y compasión, pero también odio, envidia, e indiferencia/negligencia. Ahora, estando muerto, tenemos que ser honestos y confesarnos a nosotros mismos qué tipo de emociones y actividades fueron dominantes durante nuestra vida, si fue la compasión o la búsqueda de nuestros propios intereses, tareas inútiles, o prácticas espirituales. Este es el modo de ver cuál es la fuerza motriz en nuestra acción.” También existe otro modo de ver esto: “honestamente podemos mirar nuestro carácter y preguntarnos si realmente nos gustaría tener a esta persona como mi amigo.” Estas son preguntas muy dolorosas, ¿no? Existe la posibilidad de cambio en cada instante, si es que tenemos la voluntad y el poder de usar esos momentos. Imaginemos que me han dado veinte minutos para una charla y a ustedes les han dado veinte minutos para escuchar. Debo pensar cómo y qué diría si estos fueran los últimos veinte minutos de mi vida. ¿Tendría un tono de voz algo diferente, y poder en mis palabras, si pensara que no habría oportunidad de corregirlas después, y que esas serían mis últimas palabras? De modo similar, los oyentes tendrían la misma posibilidad de realmente concentrarse, si pensaran que esta sería la última oportunidad para ellos de escuchar sobre el dharma. Lo mismo sucede con nuestra conversación en la vida diaria. La habilidad de hablar es muy auto-evidente en nosotros y la usamos para decir cosas buenas y malas. Sin embargo, no todos tienen esta habilidad, y también podemos perderla rápidamente. De modo que cada vez que dijéramos algo sería valioso preguntarnos: “¿Diría estas palabras, si fueran las últimas a pronunciar?, ya que la vida puede terminar en cualquier momento, ¡tan fácilmente como se rompe la rama de un árbol!” A menudo pensamos que compasión significa hacer algún tipo de gran hazaña de Bodhisattva, que no puedo hacerlas, ya que éstas están tan lejos de mí todavía. Pero esto no es verdad de modo alguno. Incluso superar nuestra pereza puede ser un acto sumamente compasivo, ya que la pereza a menudo nos impide hacer muchas tareas y actividades espirituales pequeñas, pero valiosas. Por ejemplo, las reuniones de Rama y las conferencias públicas siempre son una posibilidad de practicar la compasión. Si participamos en las reuniones con el propósito de obtener conocimiento para nosotros mismos, puede ser bueno, pero no es un motivo compasivo. Si el propósito de nuestra participación es desarrollar un nivel común de pensamiento y apoyar el trabajo de la Rama, esto ya es la compasión en la práctica. En el buddhismo tibetano, la idea de compasión a menudo está vinculada con la palabra bodhichitta, que generalmente se traduce como la “mente de la iluminación”. Pienso que la compasión es necesariamente una parte de la mente iluminada. Cuando despierta en nosotros una decisión fuerte e inquebrantable de alcanzar la iluminación, ya hay gran compasión en ello, porque significa que no causaremos más sufrimiento a los seres vivos. Si esta decisión es real, significa que nosotros estamos dispuestos a sufrir en vez de causar sufrimiento a otros. Todos los grandes sabios han considerado la compasión y la ética como signos de verdadera espiritualidad. Esto lo expresó de modo simple y profundo un gran maestro tibetano, Patrol Rinpoche. Me gustaría concluir con sus palabras:
Incluso alguien que puede volar como un pájaro, moverse bajo tierra como un ratón, atravesar rocas sin impedimentos, dejar huellas de sus manos y sus pies en las rocas, alguien que tiene clarividencia ilimitada, y puede realizar todo tipo de milagros, si tal persona no tiene bodhichitta, sólo puede ser un tirthika, o estar poseído por algún demonio poderoso. Al principio puede atraer algunos inocentes ingenuos que estarán impresionados y le traerán ofrendas. Pero a la larga sólo traerá la ruina sobre sí mismo y sobre otros. Por el contrario, una persona que posee verdadero bodhichitta, aunque carezca de cualquier otra cualidad, beneficiará a quien se ponga en contacto con él o con ella. (Palabras de Mi Maestro Perfecto, p. 257)
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