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Vol. 128 - Número 12 - Setiembre 2007 (en Castellano) |
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OCULTISMO
N.C. RAMANUJACHARY
El Dr. N. C. Ramanujachary es un conferenciante nacional de la Sección India, y también escritor en el lenguaje telugu.
La palabra “ocultismo” se deriva de “oculto”, que tiene su origen en la palabra latina occulere, que significa “ocultar”. Madame H. P. Blavatsky dio a conocer esta palabra en sus artículos y libros, usándola con idéntico significado que adhyātma-vidyā en India. En su ensayo “Ocultismo Práctico”, incluso sugiere que “es fácil convertirse en Teósofo” pero “es otro asunto ponerse uno mismo en el sendero que lleva al conocimiento de lo que es bueno hacer, en cuanto al recto discernimiento de lo bueno y lo malo, un sendero que también conduce al hombre a ese poder por medio del cual puede hacer el bien que desea, a menudo aparentemente sin siquiera levantar un dedo”. Ella eleva el status de “ocultismo” hasta el de “Sabiduría” (jñāna) en Oriente y hasta el de “Ciencia” en Occidente y comenzó a emplear los términos “Sabiduría Oculta” y “Ciencia Oculta” en forma muy frecuente en sus escritos. Muchas veces se refiere en La Doctrina Secreta a “Filosofía Oculta”, como una descripción de la sabiduría acumulada de las edades. Ella se refiere a la Ciencia Oculta como la ciencia de los secretos de la Naturaleza, física, psíquica, mental y espiritual. Identifica la “Kabbalah” en Occidente con la ciencia oculta, mientras que en Oriente se refiere a “misticismo, magia, filosofía y yoga” que constituye la “séptima darśana, habiendo solamente seis darśana-s en India conocidos por el mundo del profano”. El ocultismo ha venido a significar ātma-vidyā en India, que es un término exhaustivo para todo el conocimiento sobre lo manifestado y lo inmanifestado. Cuando el término fue introducido en Occidente, y se hicieron referencias a Hermes, la Kabbalah, y el moderno neo-Platonismo a modo de explicación, los estudiantes comenzaron a distinguir entre ocultismo antiguo y moderno y se preguntaron cómo podían ambos ser fusionados. Cuando se le solicitó a T. Subba Row que explicara que era “ocultismo moderno”, escribió una breve carta en contestación. Esta carta contiene mucha información valiosa, merecedora de ser recordada en todo momento. T. Subba Row afirma que no hay diferencia entre ocultismo moderno y antiguo. El Ocultismo “se funda en los mismos principios” pero “se expresa de variadas maneras en diferentes épocas”. Las explicaciones que dió sobre el término son como sigue: “Es la Ciencia o Sabiduría que da una verdadera y precisa explicación del funcionamiento de las leyes de la Naturaleza, y su aplicación, a través del Universo.” “Es la ciencia del origen, destino, y poderes del universo, y todas las cosas en él.” El término “Ocultista” también se deriva de “oculto”, que es idéntico en espíritu y letra al término “vidente” (darśi) o “yogui” (místico).” Un ocultista utiliza “las fuerzas invisibles de la Naturaleza” para proveer corrientes de calor, electricidad, etc. “como elementos en su forma superior y más espiritual”. Los científicos, en la tierra, tienen que dividir estos “elementos” en el plano material más bajo y producir “sustancias primarias” de ellos para experimentación. Para un ocultista toda la Naturaleza es una “unidad”. Esta unidad “se compone de la manifestación en diferentes planos; la percepción de estos planos depende del desarrollo del perceptor”. Por lo tanto vemos que esta unidad está formada por componentes de varios niveles o planos, no “de fantasía”, sino una raíz inherente o fuente de todo. Esta comprensión primaria del término “unidad” es necesaria para uno profundizar en temas de trascendencia espiritual o divina, especialmente respecto a las energías en acción. Un ocultista cree que todas las cosas en manifestación se desarrollan a través de la “evolución” y esta es “la ley que todo lo impregna”. El Logos Divino es la fuente original. El humano, una expresión menor, tiene “un desarrollo casi infinito” de acuerdo a su capacidad. Esto está garantizado por una Verdad Eterna. El hombre en el transcurso de su desenvolvimiento obtiene poderes adicionales (facultades) de percepción y acción. Se vuelve capaz de controlar los elementos. Todos los poderes atribuidos a un “dios personal” se convierten gradualmente en herramientas para su uso. Un ocultista cree que la Naturaleza y sus Leyes son Una. Toda acción hecha por los hombres y las mujeres del mundo “contraria a estas leyes” será destruida por la Naturaleza. Un hombre desarrollado o uno que aspira a lograr la divinidad debe por lo tanto “convertirse en un colaborador de la Naturaleza”. La acción en conformidad con la Ley Una sostiene y trae el bien a la humanidad. Los hombres y mujeres del mundo deberían trabajar “inquebrantablemente” por el bien más elevado. El ocultismo da “una autorización racional para la recta conducta”. Ningún otro sistema ofrece esta autorización. Subba Row es terminante cuando dice “la moralidad es una ley cósmica” y “no una superstición” o algo impuesto por hombre. La realización de la “unidad de la Naturaleza” es el conocimiento fundamental necesario para un aspirante. Entonces fácilmente consiente la idea de que “la vida una lo impregna todo”. Esta “vida una” está obrando interior y exteriormente en todos los hombres y mujeres del mundo. En el interior, es la llamada “conciencia” (antarātmā), que discierne lo recto de lo incorrecto, pero también es el germen de “una facultad más elevada de percepción”, “una luz que guía”. Esta se refleja como “Voluntad”, una fuerza capaz de crecimiento y extensión indefinida (icchāśakti). Este germen es el jñāna, y como está impulsado por icchā, se modifica así mismo en kriyā-śakti. Icchā-, jñāna- y kriyā-śakti son energías interrelacionadas y entrecruzadas en todos los seres humanos. Ellas tienen su raíz en la fuente original. Las fuerzas de la Naturaleza han sido personificadas en la mitología. Por lo tanto, ellas se vuelven “expresiones parciales” de la Verdad Universal. Un estudio intuitivo de relatos mitológicos prepara el terreno para la adquisición de conocimiento oculto transmitido de generación en generación desde tiempo inmemorial, de Instructor a discípulo, evitando cuidadosamente cualquier distorsión, “puro” en su esencia y forma. Este conocimiento oculto es transmitido de Instructor a discípulo solamente después de un examen estricto de la habilidad de este último, para que no pueda hacer ningún daño o mal uso del mismo. Existen ciertas facultades elevadas de la mente, llamadas en general poderes extrasensorios, accesibles a algunos, como leer el pensamiento, la psicometría, clarividencia, mesmerismo, etc. Observar o experimentar estas facultades nos hacen pensar que puede haber muchas “facultades y poderes insospechados” latentes en nosotros. Un ocultista puede cultivarlas científicamente y obtener perfecto control sobre ellas. La obtención de tales poderes nos ayudará a volvernos “libres de los cuidados ordinarios de la vida, e inmunes a la ansiedad”. Tienden a elevar la mente sobre el plano en el cual las cosas materiales afectan nuestra ecuanimidad, y solamente con esa ecuanimidad “la búsqueda del ocultismo se hace posible”. El ocultismo es la Sabiduría Secreta y es el único cimiento de todas las filosofías antiguas y religiones en el mundo. Es sabiduría que trasciende a todo espacio, a todos los estados mentales, y a todo tiempo. Los Iniciados y los Adeptos del ocultismo forman una “sucesión ininterrumpida” llamada la “jerarquía oculta”. Su trono se dice que nunca queda vacante, sugiriendo que la guía espiritual esta disponible para todo aquel que llene los requisitos. Por el uso reciente del término “ocultismo” en la literatura Teosófica , especialmente por Madame Blavatsky y T. Subba Row, se supone que es un tema de invención por completo moderno. Una nación o una generación de hombres y mujeres, aquí y allí, pueden cerrar sus ojos a la “divina luz de la sabiduría” o intentar malinterpretarla o tergiversarla, pero “no cesará de brillar” en su total esplendor y gloria en todo tiempo y lugar.
El origen del así llamado “Ocultismo”, o mejor dicho la Ciencia Esotérica, tiene que buscarse en aquellos Seres que, guiados por Karma, han encarnado en nuestra humanidad, y así pulsaron la nota clave de esa Ciencia secreta la cual ha sido expandida por incontables generaciones de posteriores adeptos desde entonces en cada época, mientras ellos comprobaron sus doctrinas por observación personal y experiencia. La mayor parte de este conocimiento, que ningún hombre puede poseer en su totalidad, constituye lo que nosotros ahora llamamos Teosofía o “sabiduría divina”. Seres de otros y superiores mundos pueden tenerla en su totalidad; nosotros podemos tenerla sólo en forma aproximada.
H. P. Blavatsky, “¿Es Teosofía una Religión?
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