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Vol. 128 - Número 11 - Agosto 2007 (en Castellano) |
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Creencias Buddhistas Fundamentales del Coronel Olcott
Michael Gomes Aparte de su trabajo de fundar y sostener a la Sociedad Teosófica como Presidente por más de un cuarto de siglo, el Coronel Olcott había sido un respetado abogado de Nueva York, un investigador para el Departamento de Guerra de los Estados Unidos, un escritor, conferenciante, investigador psíquico, y un Buddhista.
Una semana después de su llegada a Ceilán (Sri Lanka), el 17 de mayo de 1880, el Coronel Olcott y Mme. H. P. Blavatsky se convirtieron oficialmente en Buddhistas, tomando el pansil en Vijayananda Vihara, cerca de Galle1. El Coronel Olcott señala: “Hacía mucho tiempo que en Estados Unidos nos habíamos declarado Buddistas privada y públicamente, de modo que ésta no fue más que una ratificación formal de nuestras declaraciones anteriores”2. El Buddhismo que Olcott y HPB asumieron era ante todo un principio ético. Un año antes de esta visita a Ceilán, la representación poética de la vida del Buddha de Sir Edwin Arnold, La Luz de Asia, había sido publicada3. El libro, que se convirtió en un medio importante para transmitir el Buddhismo al público, reforzó esta idea con su caracterización de la enseñanza del Buddha como una filosofía racional.
Casi una vez por año, luego de su visita a Ceilán, Olcott regresaría a la isla. En 1881 realizó un extenso recorrido por el país para recaudar dinero para el establecimiento de escuelas buddhistas para niños, especialmente en zonas rurales4. Como resultado de esta visita compiló un libro de texto, Un Catecismo Buddhista, para ser utilizado en estas escuelas. Se hizo tremendamente popular, especialmente en los intentos de conciliar los conceptos buddhistas con la ciencia contemporánea, y proporcionó a generaciones una respuesta eficaz a las críticas de superstición e idolatría, que los buddhistas estarían recibiendo. En 1884, fue designado por los Buddhistas de Ceilán para presentar sus quejas a la Colonial Home Office en Londres. Ya en 1889 su buena reputación como defensor de las causas Buddhistas, se había difundido a través de Asia. Ese año fue invitado a dar conferencias en Japón y a conocer a los principales grupos Buddhistas5.
En enero de 1891, luego de la Convención Anual de diciembre de la Sociedad Teosófica, Olcott convocó una asamblea de delegados representantes del Buddhismo de Ceilán (Sri Lanka), Burma (Myanmar), y Japón. En el lapso de unos días, pudo mostrarles un programa en común en el que todos los buddhistas pudieran estar de acuerdo. El informe del acontecimiento, en el suplemento de The Theosophist, de febrero de 1891, apuntó que
comprendió 14 cláusulas, formuladas con expresiones simples, de modo que fuesen fácilmente entendidas tanto por Buddhistas como por no Buddhistas… Es sin lugar a dudas un documento de inmensa importancia, ya que otorgará ese terreno común de acuerdo y cooperación en el cual los poderosos cuerpos del mundo Buddhista convergerán para la propagación de sus conceptos religiosos a través de todo Occidente6.
Un año más tarde, bajo el encabezado de “Un Mundo Budhista Unido”, Olcott pudo contar a los lectores de The Theosophist que, luego de visitar Ceilán, Burma y Japón, sus catorce principios básicos habían sido reconocidos oficialmente por los principales monjes de estos diversos linajes:
He sido capaz, por primera vez en la historia, hasta donde se conoce, de asegurar la adhesión de la Escuela Buddhista del Norte y la del Sur, a una declaración común de acuerdo religioso, así como a algunos principios básicos7.
Aunque sencillo en contenido y lenguaje, los catorce principios básicos del Buddhismo de Olcott, continúan siendo un documento fascinante después de un siglo de haber sido escritos. Su anhelo de un movimiento Buddhista mundial, promovido en la conferencia de Adyar de enero de 1891, se hizo realidad. Para los Teósofos, el documento mantiene un especial interés, ya que otorga una comprensión de cómo el Buddhismo era percibido por muchos de los primeros miembros. Era una filosofía, tal como está indicado aquí. Esto es lo que ilustra la declaración de Olcott:
Nuestro Budismo era aquel del Maestro Adepto Gautama Buddha, que era idéntico a la Religión de Sabiduría de los Upanishads arios, y el alma de todas las antiguas religiones del mundo. Nuestro Buddhismo era, en una palabra, una filosofía, y no una creencia8.
Su formación Teosófica desde luego traspasó sus catorce principios, y con leves cambios podría ser considerada como una declaración de principios Teosófica. A este respecto afirma:Lo que hice fue en beneficio de la Fraternidad Universal y para ayudar a llevar a cabo el primero de los tres objetivos de la Sociedad Teosófica9.Como aporte a esta comprensión, el texto de sus principios básicos del Buddhismo, The Theosophist, enero de 1892, pp. 240-4210, está reimpreso a continuación.
I. Es principio general a los Buddhistas demostrar la misma tolerancia, indulgencia y amor fraternal a todos los hombres, sin distinción; y mostrar una constante bondad al reino animal.
II. El universo fue desarrollado, no creado; y funciona con arreglo a la ley, no según el capricho de ningún Dios.
III. Las verdades sobre las que está fundado el Buddhismo, son naturales. Creemos que han sido enseñadas en sucesivos kalpas, o períodos mundiales, por algunos seres iluminados llamados Buddhas, significando el nombre de Buddha "Iluminado".
IV. El cuarto Instructor del presente kalpa fue Sâkyamuni, o Gautama Buddha, que nació en una familia real de la India, hace unos 2,500 años. Es un personaje histórico y su nombre era Siddhartha Gautama.
V. Sâkyamuni enseñó que la ignorancia produce el deseo, el deseo insatisfecho es la causa del renacimiento, y el renacimiento, la causa del sufrimiento. Por lo tanto, para desembarazarse del sufrimiento, es necesario librarse del renacimiento; para librarse del renacimiento, hay que extinguir el deseo; y para extinguir el deseo, es necesario destruir la ignorancia.
VI. La ignorancia promueve la creencia de que el renacimiento es una cosa necesaria. Cuando la ignorancia se destruye, se descubre la inutilidad de tales renacimientos, considerados como un fin en sí mismos; así como se descubre la suprema necesidad de adoptar un género de vida por el cual pueda abolirse la necesidad de esa repetición de renacimientos. La ignorancia engendra también la aparente e ilógica idea de que sólo hay una existencia para el hombre, y la otra ilusión de que esta única vida va seguida por estados inalterables de placer o tormento.
VII. La disipación de toda esta ignorancia puede alcanzarse por la práctica perseverante del altruismo en la conducta, por el desarrollo de la inteligencia, por la sabiduría en el pensamiento, y por la destrucción del deseo de los placeres personales inferiores.
VIII. Siendo el deseo de vivir la causa del renacimiento, cuando ese deseo se extingue, los renacimientos cesan, y el individuo perfecto alcanza por la meditación ese estado superior de paz llamado Nirvâna.
IX. Sâkyamuni enseñó que la ignorancia puede desvanecerse y el sufrimiento erradicarse por el conocimiento de las cuatro Nobles Verdades, a saber:
1. Los sufrimientos de la existencia.
2. La causa productora del sufrimiento, que es el deseo siempre renovado de satisfacerse sin ser nunca capaz de alcanzar ese fin.
3. La destrucción de ese deseo, o apartarse de él.
4. Los medios para obtener la destrucción del deseo. Los medios que él indicó constituyen el Noble Óctuple Sendero, a saber: Recta Creencia; Recto Pensamiento; Recta Palabra; Recta Acción; Rectos Medios de Vida; Recto Esfuerzo; Recto Recuerdo; Recta Meditación.
X. La Recta Meditación conduce a la iluminación espiritual, o al desarrollo de esa facultad de semejanza al Buddha que está latente en cada hombre.
XI. La esencia del Buddhismo, tal como la resumió el mismo Tathâgatha (Buddha), consiste en:
Cesar de hacer el mal, Conseguir la virtud, Purificar el corazón11.
XII. El universo está sujeto a un proceso causativo natural conocido por el nombre de "Karma". Los méritos y deméritos de un ser en pasadas existencias determinan su condición en la presente. Cada hombre, por consiguiente, ha preparado las causas de los efectos que ahora experimenta.
XIII. Los obstáculos para la adquisición de buen karma pueden eliminarse por la observancia de los siguientes preceptos, que están comprendidos en el código moral del Buddhismo, a saber: (1) No matar; (2) No robar; (3) No abandonarse a placeres sexuales ilícitos; (4) No mentir; (5) No tomar drogas o licores embriagadores ni estupefacientes. Hay otros cinco preceptos que no es preciso enumerar aquí deberían ser observados por aquellos que quieran alcanzar, más rápidamente que el hombre ordinario laico, la liberación del dolor y del renacimiento.
XIV. El Buddhismo repudia la credulidad supersticiosa. Gautama Buddha enseñó que era deber del padre educar a sus hijos en ciencia y en literatura. También enseñó que nadie debe creer lo que diga ningún sabio, lo que está escrito en algún libro, o lo afirmado por la tradición, a menos que esto concuerde con la razón.
Redactado como programa común que todos los Buddhistas pueden aceptar
H. S. Olcott Presidente de la Sociedad Teosófica Referencias:
1. Parece existir alguna discrepancia sobre la fecha real de la toma del pansil: los cinco preceptos que imponen a los Buddhistas la abstención de matar, del robo, de la promiscuidad, de mentir y de embriagarse. Olcott lo da como el 25 de mayo en Old Diary Leaves, basado en el asiento en su diario, pero una escritura con su letra en el vihâra, nos dice 19 de mayo. Arya Asanga en The Theosophist de marzo de 1942, pp. 500-7, intenta resolver este problema.
2. Olcott, Old Diary Leaves, 2 (Adyar, TPH, 1974), 167-8.
3. La Luz de Asia de Arnold fue analizada en el primer número de The Theosophist.
4. Olcott había descubierto que “ocho de cada once de las escuelas de la isla estaban en manos de misioneros, el resto pertenecían al gobierno: en las primeras se enseñaba a los niños que el Buddhismo era una oscura superstición, en las otras no se impartía ninguna enseñanza religiosa”. Old Diary Leaves, 2: 299.
5. El trabajo de Olcott en Asia durante este período aparece en el estudio de Stephen Prothero de 1996 El Buddhista Blanco: La Odisea asiática de Henry Steel Olcott (Bloomington: Indiana University Press).
6. “Un Consejo Buddhista”, Suplemento para The Theosophist, febrero de 1891, XXI-XXII.
7. Olcott, “Un mundo Buddhista Unido”, The Theosophist, enero de 1892, 239. Señala Donald López en su antología de Buddhistas contemporáneos, comenzando por Blavatsky y Olcott y finalizando con el Dalai Lama, “En descripciones del Buddhismo desde el día de Olcott (y mucho después), uno a veces tropieza con el término “Buddhismo del Sur” para describir el Buddhismo de Ceilán, Tailandia, Camboya, Burma, Laos, y partes de Vietnam, y con el término “Buddhismo del Norte”, utilizado en referencia a China, Japón, Corea, Tíbet y Mongolia. Se ha dicho con frecuencia que el Buddhismo del Sur es Theravada y el Buddhismo del Norte es Mahâyâna”, aunque estas divisiones no están tan marcadamente trazadas como uno imaginó. (Una Biblia Buddhista Moderna, Boston, Beacon Press, 2002, XV).
8. Olcott, Old Diary Leaves, 2: 168-9.
9. Olcott, An United Buddhist World (Un Mundo Buddhista Unido), The Theosophist, enero de 1892, 240.
10. Fue posteriormente agregado a las ediciones de su Catecismo Buddhista como apéndice. Recibió más amplia circulación cuando fue incluido en la popular introducción de Christmas Humpreys (Buddhismo, Pelícano [ahora pingüino], 1951).
11. Olcott ya había alegado en su Catecismo Buddhista que este gâthâ encontrado en el Dhammapada (verso 183) y en otro lugar, “condensaba completamente la esencia de las escrituras Buddhistas”. Asimismo fue considerado en ese momento por F. Max Müller en su interpretación; ver El Dhammapada, una reimpresión de la traducción de F. Max Müller (Londres: Watkins, 2006).
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