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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 128 - Número 7 -
Abril 2007 (en Castellano)

 
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Alocución Presidencial 1963

 

N. Sri Ram

(Reimpreso de The Theosophist, Enero 1964.  N. Sri Ram fue Presidente de la S. T. desde 1953 a 1973. Estos son extractos de su alocución, en la 88º Convención Internacional de la S. T., llevada a cabo en Varanasi el 26 de diciembre de 1963)

 

Me siento feliz de darles a todos ustedes la más cordial bienvenida.  Nos reunimos otra vez en Kâshi, para usar su antiguo nombre, el que posee muchas relaciones sagradas, donde nosotros o nuestros predecesores se reunieron muchas veces en años pasados, un lugar que nuestra reverenciada y extinta Presidenta, la Dra. Annie Besant, amaba especialmente, y que fue su hogar cuando llegó por primera vez a la India.

 

Nos reunimos, estando la mayoría de nosotros alejados de problemas laborales, para renovar nuestros lazos mutuos, para dirigir nuestros pensamientos y atención hacia la Sabiduría Antigua, y para buscar modos de aplicarla a nuestras vidas diarias, y a los problemas de nuestra época, una búsqueda que se logrará más dentro de nosotros mismos que hablando mucho, con sus consecuentes reacciones.

 

Conocer la Sabiduría, cuyo conocimiento se logra por medio de la razón y de la intuición, y vivirla con toda nuestra inteligencia y nuestro ser, es permitirle a la vida florecer donde se encuentra su belleza latente, y dejarla expandirse en actos que manifiestan y difunden esa belleza.

 

Mientras estamos aquí juntos amigablemente y en una atmósfera que debe educir lo mejor de cada uno de nosotros, permitamos que cada uno penetre, tanto como pueda, en las profundidades de la Sabiduría, en su multifacética belleza, y su incluyente paz. De este modo la Convención de 1963 será memorable, dentro de la serie de Convenciones que iluminan el sendero de la Sociedad.

 

Como esta es una Convención de toda la Sociedad, podemos muy bien considerar que toda la Sociedad está enfocada hacia aquí en espíritu. Los mensajes que se han leído, muestran que hay muchos miembros que no pueden estar presentes con nosotros físicamente, pero que lo están con sus pensamientos. Que nuestros pensamientos vayan hacia ellos, y hacia todos los miembros con cariñosos saludos, donde sea que se encuentren.  Pensemos también en Aquéllos que consideramos nuestros Hermanos Mayores, mientras recito las palabras, un poco modificadas, que la Dra. Besant solía usar en las Convenciones que presidió:

 

Que aquéllos que son la encarnación del amor inmortal

bendigan con su ayuda y guía

la sociedad fundada para llevar a cabo sus planes y trabajo.

Que Ellos la inspiren con su Sabiduría, la fortalezcan con su Poder

y la energicen con su Actividad.

 

Cada Convención es una especie de cima a la que ascendemos, y una ocasión para mirar hacia atrás y hacia delante.  Provee una atmósfera en la que cada uno de nosotros puede darse cuenta qué intenta alcanzar este movimiento, y qué podemos hacer para ayudar a lograrlo. La Sociedad inició su existencia no mucho antes del comienzo de la era más revolucionaria que el mundo jamás presenció. Nadie, excepto quizás sus Fundadores, podrían haber previsto en ese momento la naturaleza de los acontecimientos que tendrían lugar, o los cambios tanto en el pensamiento del mundo como en las condiciones de todo el planeta. Los últimos cincuenta años aproximadamente han sido los más funestos, que tengamos conocimiento, en la historia de la humanidad. Ahora hemos llegado a un punto que es en parte su culminación y en parte un punto de retorno, en el que la humanidad debe tomar un curso radicalmente diferente si ha de lograr el feliz destino que se encuentra a su vista, y evitar los desastres que se avecinan en su dirección actual.

 

Aunque la enseñanza que HPB trajo estaba dirigida a su generación, sin embargo podemos ver que tenía un valor que no se limitaba a su época. Presentada como un bosquejo de la filosofía esotérica, encarna una Sabiduría aplicable a todos los tiempos y lugares, y nos permite colocar en perspectiva los hechos que han ocurrido y los que están ocurriendo.  Ésta sólo gana en significado por los avances en el pensamiento científico, que son más revolucionarios que lo que jamás podríamos haber esperado. La filosofía es esotérica en el sentido que lo que se ve profundamente dentro de un instrumento, tal como un microscopio o un telescopio, debe parecer esotérico para quienes no lo ven y no sospechan de la existencia de tal instrumento. En este caso es realmente el instrumento o el espejo de nuestra propia consciencia purificada que puede reflejar la verdad subyacente que no puede ser percibida de otro modo.  La filosofía es esotérica en tanto que comprenda todo un rango de verdad subjetiva que se revela a sí misma en la consciencia que está abierta a recibirla, que ha alcanzado la claridad necesaria para percibir lo que yace en sus propias profundidades, tanto como lo que aparece sobre su superficie.  Esta filosofía, como se propone, ha influido ampliamente los pensamientos de las personas de modos diferentes, pero siempre de un modo que ha tendido a ampliar y hacer cosmopolita sus mentes, no sólo en temas de religión y filosofía, sino también en asuntos de la vida individual y de relaciones humanas, anticipando la gran necesidad del mundo como es hoy.

 

Después de HPB le sucedió la Dra. Annie Besant, quien, con sus colegas, asumió la tarea de expresar esa filosofía en una forma que iluminaba su verdad a mucha gente que había encontrado su metafísica difícil de comprender, y ella ejemplificaba con su propia vida y acciones cómo la Teosofía puede vivirse y aplicarse en cada departamento de la actividad humana.  Ella bajó la verdad que estaba en los cielos a niveles donde su calidez e iluminación se hizo accesible para aquellos que estaban ocupados con problemas de reconstrucción en varios campos. Hemos tenido otros líderes que han llevado adelante el trabajo y lo han desarrollado, cada uno de ellos a su manera y de acuerdo a las oportunidades y necesidades de su época en particular.

 

Ahora estamos en un punto, en el vasto drama que acontece de los sucesos mundiales, en el que todo lo que ha ocurrido parece sólo una preparación para una reorganización integral de las condiciones, como así también de un modo de vida diferente, basado también en una comprensión más incluyente, para cada pueblo y para cada individuo. Esto significa que ha de ocurrir un nuevo orden, con una característica diferente a la del anterior. Este orden no puede suceder a menos que nosotros que pertenecemos a la transición de lo viejo a lo nuevo, traigamos una nueva mente a su formación, o por lo menos a la tarea de darle la necesaria inspiración y dirección, con un enfoque diferente a todos los problemas, ya sea que pertenezcan a la vida de la humanidad o de los individuos.

 

Es de esta nueva mente que habla el Sr. Krishnamurti (Krishnaji, como muchos de nosotros respetuosamente lo llamamos). Es una mente limpia de miedos y sospechas, de su aislamiento y avaricia, de su tendencia a refugiarse en ilusiones placenteras, y de buscar los modos en los que se ha establecido firmemente a sí misma. Es sólo una mente que es abierta, libre de llegar a su propia verdad, y que tiene una medida de auto-comprensión, la que puede elevarse sobre las diferencias y crear un mundo de unidad, paz y feliz cooperación.  De igual modo, es sólo tal mente la que puede comprender la verdad en sus aspectos más profundos y sutiles, y percibir el significado interno de las cosas.

 

De vez en cuando debatimos cómo hacer que la Sociedad, que ahora tiene 88 años, sea más vital de lo que es. ¿Existe un modo de rejuvenecerla, como un árbol que ha pasado su otoño e invierno y se ha quedado desnudo y aparentemente sin vida, se rejuvenece en la primavera? La vitalidad es ese resurgimiento de vida, y para que este árbol de la Sabiduría Antigua se renueve a sí mismo lo que se necesita no es el tipo de energía que circula una y otra vez y se contenta con estereotipos y clichés; debe ser la vida que surge como aguas frescas de la fuente más profunda que se encuentra allí, dentro de nosotros mismos, cargada con la verdad, el poder renovador y en desarrollo.  La vida fluye en cualquier nivel.  Lo que controla su flujo es la inmovilidad en una forma, aunque necesita una forma en cada punto de su expresión. En la exploración de la verdad, la forma que limita a menudo es un concepto, una palabra, o una actividad que se ha convertido en un hábito fijo y mecánico. Por lo tanto debe haber una mente que es libre de toda forma, aunque pueda percibir la verdad en esa forma;  y acercarse a la verdad que, aunque esté basada en lo que uno aprende de quienes han explorado e investigado, sin embargo tiene el espíritu de explorar y comprender por sí misma. Lo importante son siempre esas verdades que caen dentro del área de nuestra comprensión directa y determinan la forma de nuestra vida, el modo de nuestro pensamiento en relación con otros y con todas las cosas a nuestro alrededor, no la verdad que es una abstracción o una idea discutida, sino la verdad que es la vida y el vivir.

 

He leído con cuidado todos los informes recibidos de las Secciones.  De todas las Secciones, India tiene el mayor número de miembros, lo que es comprensible; actualmente tiene unos 7.400, con un pequeño aumento en relación al año pasado. La Secretaria General de India, la Sra. Radha Burnier, menciona en su Informe que hubo 758 miembros dados de baja durante el año, y dice que las razones tanto de aumento como de disminución en los miembros, serían dignas de ser analizadas por las autoridades y trabajadores de la Federación, porque tienen relación con el tipo de trabajo en sus áreas respectivas.  En India, donde existe una tradición religiosa y filosófica, cuyas ideas principales también se encuentran en la Teosofía, la gente llega a la Sociedad, o se los persuade de ingresar a ella, sin que sepan claramente cuáles son sus Objetivos.  Los comprenden sólo vagamente, como la Fraternidad.  Ella hace las siguientes observaciones generales que se relacionan con el tema del número de miembros, y con lo que se necesita para hacerlos más efectivos en su trabajo:

 

Sería relativamente fácil para nosotros aumentar el número de miembros con más programas entretenidos, y satisfaciendo a la gente de diferentes formas. Pero entonces, no estaríamos realmente llevando a cabo nuestro trabajo….  Es necesario que los miembros comprendan que la mayor y más duradera inspiración sólo puede llegar de nuestra propia profundización y comprensión de las verdades de la Teosofía. El estudio de la Teosofía debe ser diferente a otro estudio, en el sentido que no debería conducir a una mera adquisición intelectual de ciertos conceptos, sino que debería estar estrechamente relacionado con una comprensión interna de las verdades de la vida, encontrando expresión en cada acto. Tal intento de saber Teosofía puede ser una aventura diaria plena de interés e inspiración. Los miembros deberían ser incentivados a embarcarse en esta aventura y no meramente depender de conferencias y visitantes para inspiración y estímulo…. Si la mayoría de los miembros decidieran dedicarse a estudiar teosofía, y a saberla por sí mismos, cada Rama tendría su propia fuente de energía, y el problema de un interés en disminución, miembros dados de baja en gran escala, etc., se podrían solucionar.

 

Hay quienes ingresan a la Sociedad, indudablemente atraídos por su característica general, pero también con ciertas expectativas, y se van cuando se sienten desilusionados.  No es imprescindible que lo lamentemos cuando éste sea el caso, pero tenemos razones para culparnos a nosotros mismos cuando no hacemos todo lo que podemos para ayudar a la Sociedad para que sea dinámica y activa por sus propios fines, y para ayudar a los demás miembros, especialmente a quienes han ingresado recientemente, para que comprendan qué es la Teosofía, y cuál es nuestro trabajo como teósofos.  La Secretaria General resalta la necesidad que tiene cada miembro de comprender su responsabilidad, y el valor de lo que puede hacer:

 

El trabajo de cada miembro serio y sincero, ya sea que de conferencias públicas o mantenga la antorcha ardiendo en algún rincón solitario, es igualmente valioso… Depende de cada miembro reflexionar sobre las formas en que puede ayudar y cumplir con el trabajo de la Sociedad Teosófica.

 

Las observaciones precedentes no sólo se relacionan con el trabajo de la Sección India, que continúa con el ritmo de siempre, sino también con cualquier otro lugar.  Los problemas en diferentes Secciones esencialmente no son diferentes, aunque las condiciones en ellas varían muchísimo. Porque todos ellos están conectados con nuestra comprensión de la Teosofía, la forma en que se presenta, y el modo en que llevamos a cabo las actividades de la Sociedad. Existe un buen trabajo que se hace en prácticamente todas las Secciones, y también hay defectos y faltas en todas partes.

 

El Dr. Henry Smith, Presidente Nacional de la Sección de EEUU, afirma que ´Todavía existen debilidades estructurales en muchas Ramas, con problemas de liderazgo inadecuado, ineficiencia en la presentación, y en algunos casos incluso una apatía general.´ Pero también, ´hay muchas Ramas que son vitales, bien organizadas, tienen programas excelentes, y muestran métodos innovadores de presentación´.  Se hacen esfuerzos desde las Sedes Nacionales para remediar los defectos y también para elevar el nivel y la calidad del trabajo en Ramas y Federaciones.  Con este fin, se han incrementado los talleres de trabajo (Un taller es una especie de seminario, con alguien que coordina e instruye). En estos talleres lo que se estudia o se aprende es la presentación de la Teosofía, de programas de Ramas, y de métodos de conducir el trabajo de la Rama, incluyendo las relaciones públicas. El Dr. Smith dice que se está dando mayor énfasis al estudio y exploración de las raíces de la Teosofía.  Todas las actividades mencionadas por mí en años anteriores, como por ejemplo el trabajo del Departamento de Educación, el Programa de Expansión Regional, la publicación de El Teósofo Americano, conferencias, etc., continúan como siempre…

 

Este análisis del movimiento de un lado al otro del mundo, debería ser concluido con algunas preguntas de reflexión individual: ¿Qué estamos logrando? Esta pregunta es expresada casi con las mismas palabras por el Hno. Argente, Secretario General de Filipinas. Al tratar de contestarla, dice: ´Mentes iluminadas y corazones ennoblecidos por el contacto con la Teosofía y la Sociedad Teosófica´.  La Teosofía, aún como la tenemos, ha sido para gran número de personas como una luz que se trae a un lugar oscuro, y que ha ennoblecido sus vidas en grados diferentes. Tenemos un testimonio abundante al respecto.  Pero volviendo a lo que estamos haciendo actualmente, ¿no podemos hacer mucho más y mejor, tanto en nuestras Ramas como en relación con el público? Nadie que sea honesto consigo mismo puede responder esta pregunta de otro modo que admitir la posibilidad.  Tal vez, primero tenemos que darnos cuenta de las obstrucciones que hay dentro nuestro, nuestro auto-centrismo y obsesiones, que se reflejan en nuestra comprensión de la Teosofía y en el modo en que la presentamos y que llevamos a cabo nuestras actividades.  Felizmente, hay en varios grupos un espíritu de cuestionamiento y crítica dirigida hacia estos mismos puntos.

 

Considero que de este cuestionamiento debe aparecer el cambio al que se refiere el Dr. Smith, como una necesidad de la actualidad. Pero, un cambio ¿en qué dirección?  Diría en términos muy generales, una mayor profundidad, universalidad y entusiasmo en nuestra comprensión y trabajo.  El Hno. Argente pregunta: ¿Estamos muy preocupados con el fruto de la acción, los resultados que podemos percibir y disfrutar? ´Lo que debería preocuparnos es brindar lo mejor de nosotros en el momento de sembrar, dejando el fruto y el tiempo de la cosecha al amparo de la Buena Ley´. Pero lo que sembramos debe ser la Verdad, la semilla que se desprende de la madurez de nuestras mentes y corazones.  Sólo estamos interesados con el llamado del aquí y el ahora, y con dar todo lo que está esperando dentro nuestro para ser dado, sin ningún pensamiento en el fruto.

 

 

Cuando tratamos de conocer la naturaleza del alma humana, podemos hacerlo desde lo superior o desde lo inferior, a partir del principio divino  o de la naturaleza  elemental. El hombre es un ser contradictorio con un aspecto doble, libre y esclavo.  Él es como Dios, y tiene en él los signos de su caída, es decir, el descenso dentro de la naturaleza.  Como un ser caído, el hombre está determinado por las fuerzas de prakriti (actividad inconsciente).  Parece estar manejado sólo por fuerzas elementales, impulsos sensuales, miedo, y ansiedad.  Pero el hombre desea obtener lo mejor de su naturaleza caída.  El hombre estudiado por las ciencias objetivas tales como la biología, la psicología y la sociología es un ser natural, es el producto de los procesos que tienen lugar en el mundo.

 

Pero el hombre, como sujeto, tiene otro origen.  Él no es un niño del mundo… Sólo puede ser reconocido como sujeto, en el que está escondido el secreto de la existencia, un universo completo en una forma individual.  No es por lo tanto una parte del mundo o de cualquier otra unidad.  Como un ser empírico puede ser como una  mónada  Leibnitzniana cerrada, sin puertas ni ventanas.  Como un sujeto entra en el infinito y el infinito entra en él…  El ser humano es la unión del infinito universal y del particular universal.  En sus aspectos subjetivos, no es parte de un todo pero es el todo potencial.  Llevarlo de potencia a acto, lograr la universalidad, es el ideal del hombre.  El sujeto se completa a sí mismo con un contenido universal, logra la unidad en la totalidad al final de su viaje.  La peculiaridad del hombre no es la posesión del modelo común de dos ojos y dos manos, sino la posesión de un principio interno que impele a la adquisición creativa de un contenido de vida cualitativo. Tiene una cualidad única, que no es común.  La personalidad ideal es única e irrepetible.  Cada persona, al final del camino se transforma en un ser distintivo, irrepetible, irreemplazable, con una forma única.

S. Radhakrishnan,  Bhagavadgitâ


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