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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 128 - Número 3 - Diciembre
2006 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

Mary Anderson

 

Responsabilidad 

 

         Responsabilidad significa estar sujeto a que nos pidan cuentas, a ser confiables. Está conectado con dar una respuesta. Una respuesta es una clase de réplica, pero no necesariamente una contestación verbal (aunque puede ser), porque la palabra ‘respuesta’ tiene un significado más amplio que una respuesta verbal y puede implicar una reacción externa en la forma de un gesto, una mueca, etc., o una reacción interna, quizás de gusto o disgusto, que puede ser lo opuesto de la réplica verbal que se da al mismo tiempo! Hay un proverbio a menudo expresado cuando alguien hace un comentario: ‘Lo que tú eres habla tan fuerte, que no puedo escuchar lo que dices’. Así, de cierta manera, una respuesta revela más y es más natural y honesta de lo que puede ser una réplica verbal.

         El término ‘respuesta’ también se usa respecto de otros hechos que no son verbales. Un doctor puede decir que un paciente responde al tratamiento, significando que cierto tratamiento le ayuda. Existen las llamadas respuestas  que se dan en el ritual de la Iglesia Cristiana, por ejemplo, ‘El Señor esté con vosotros’, y la respuesta: ‘Y con tu espíritu’.

         El origen de la palabra ‘responder’ o ‘respuesta’ también es  sugerente. Proviene del prefijo latino ´re´, que significa ‘de nuevo’ o ‘de vuelta’ y ´spondere´, que significa ‘prometer’. Por lo tanto, podría sugerir mantener una promesa, que es un aspecto de la responsabilidad. En la antigüedad en India y en muchas otras civilizaciones, mantener la palabra dada se consideraba  muy importante.

         Detrás del concepto de una respuesta hay quizás más de lo que se ve a primera vista. Si vamos a responder, verbalmente o por medio de otra clase de reacción, ya sea a una pregunta, a un desafío, a una solicitud, debemos primero saber cuál es la pregunta, el desafío o la solicitud. Debemos por lo tanto aprender a escuchar, y para escuchar y comprender debemos ser capaces de callar y dejar de lado nuestras propias opiniones por el momento, desechar nuestros prejuicios, nuestras preferencias y aún nuestros propios pensamientos. Debemos tener una mente abierta – no una mente abierta que trague todo lo que escuche, sino una mente que comprenda sin acumular, que se convierta en el espejo de la otra sólo por el momento, aunque no aceptemos lo que se dijo. Aprendemos de los demás, también de sus opiniones, de sus problemas, de sus preguntas, siempre que seamos capaces de escuchar.

         La responsabilidad, como el karma, puede surgir del pasado y encontrarse también en el al presente y en el futuro. Somos responsables de nuestra situación actual por nuestras acciones del pasado, y  del futuro somos responsables ahora. Debemos estar despiertos a las circunstancias para ver dónde se halla y dónde no se halla  nuestra responsabilidad. 

         ¿De qué somos responsables? En primer lugar, de nosotros mismos, de lo que somos ahora. Nos hemos formado en el pasado por medio de nuestros pensamientos y acciones pasadas y continuamos formándonos por nuestros pensamientos y acciones presentes. Por lo tanto, somos responsables de nuestro cuerpo y su salud, de nuestros hábitos, de nuestro carácter, inclusive de nuestro destino. Recordemos la máxima: ‘Siembra un pensamiento y cosecha una acción; siembra una acción y cosecha un hábito, siembra un hábito y cosecha un carácter, siembra un carácter y cosecha un destino’. El poeta William Ernest Henley estaba en lo cierto al expresar: ‘Soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma’.

         Además de nuestro carácter y nuestro destino, tenemos otras responsabilidades, responsabilidades hacia los demás, dependiendo de nuestras posesiones, nuestra situación familiar, nuestra profesión, nuestra clase social, nuestra nacionalidad. Somos responsables de mantener nuestra casa y nuestro jardín, en buenas condiciones, si los tenemos. Somos responsables de las plantas y animales a nuestro cuidado y de nuestros hijos cuando aún son pequeños y desvalidos. Podemos tener responsabilidades que surgen de nuestra profesión: hacer bien nuestro trabajo y tener buenas relaciones con nuestros colegas, nuestro empleador y nuestros empleados. Como  profesor, estando a cargo de gente joven, tenemos una responsabilidad delicada: enseñarles no solamente una asignatura particular sino ayudarlos a convertirse en gente buena, hasta donde esto sea posible.  Leemos en A los Pies del Maestro: ‘Si se te encarga la instrucción de otra persona, será tu tarea señalarle con gentileza sus faltas’. Tenemos también deberes como ciudadanos. Se dice que un pueblo tiene el gobierno que merece. En ese caso muy pocas personas en el mundo son meritorias! Tenemos deberes como seres humanos. Krishnamurti decía frecuentemente, ‘Tú eres el mundo’ Todos somos responsables por el estado del mundo – ecológica, política y socialmente. Toda la humanidad comparte ese karma, algunas personas en mayor y otras en menor medida. Tenemos un karma colectivo, tomando el karma como causa y efecto.

         Pero debemos conocer los límites de nuestra responsabilidad y, sobre todo, no deberíamos interferir con otros que no son  nuestra responsabilidad particular o asumir su trabajo: ‘El Dharma de otro está lleno de peligros’. Algunas veces debemos también ejercer la responsabilidad al emprender un trabajo. Annie Besant expresó una vez al respecto que, si no puedo hacer una cierta tarea debido a falta de tiempo o habilidad, entonces no es mi trabajo.

         Pero no deberíamos eludir la responsabilidad cuando somos o deberíamos ser responsables. La respuesta de Caín (quien había asesinado a su hermano Abel y se le preguntó dónde estaba Abel) se cita a menudo como una típica respuesta de alguien que no asume su responsabilidad: ‘¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?´ Esto se toma algunas veces como un tema de discusión, significando ‘¿En qué medida somos responsables de los demás?’

         ¿Qué hay acerca de nuestra responsabilidad como miembros de la Sociedad Teosófica? Mme. Blavatsky tenía mucho que decir  al respecto en términos concretos. En La Clave de la Teosofía ella habla de los deberes de los teósofos, por ejemplo, en qué formas pueden ayudar a la Sociedad: estudiando y comprendiendo las doctrinas teosóficas, de modo que puedan enseñarlas a otros; aprovechando toda oportunidad para explicar qué es la Teosofía y qué no es; eliminando conceptos erróneos y difundiendo el interés en el tema; haciendo circular literatura teosófica, comprando y prestando libros; defendiendo a la Sociedad cuando es atacada injustamente; y – lo más importante de todo –con el ejemplo de sus vidas.

         Ella también tiene algunas cosas interesantes, incluso sorprendentes que decir respecto a la responsabilidad en La Clave de la Teosofía:

 

         ‘El Ego…es responsable de todos los pecados de los atributos inferiores, del mismo modo que un padre es responsable de las transgresiones de su hijo mientras éste es irresponsable’ (Theosophy Company, India, p.182).

 

         Aquí el Ego o Individualidad es semejante al padre de los hijos, siendo las personalidades sucesivas los hijos – irresponsables al principio pero adquiriendo mayor responsabilidad cuando aprenden de su ego-padre y del karma a tomar más y más responsabilidades. ‘El sentimiento de responsabilidad es inspirado por la presencia de la Luz del Ego superior’ (Escritos Esotéricos de HPB, p. 455).

         HPB acentúa la importancia del sentimiento de responsabilidad como una señal de espiritualidad: ‘una prueba de que Ahamkara está comenzando a desvanecerse, el comienzo de la pérdida del sentimiento de separatividad’ (idem).

          Por ejemplo, Krishnamurti se refiere extensamente acerca de  la responsabilidad, en sus  Letters to the Schools (Cartas a las Escuelas),    tan bien como él puede hacerlo, puesto que a los niños no pueden dársele responsabilidades cuando son muy pequeños. Señala que la humanidad en general debería ser responsable, verdaderamente, por toda la vida sobre la tierra. Esta responsabilidad se convierte en amor irresistible, y solamente la responsabilidad total por toda  la humanidad puede transformar al mundo. Nuestra responsabilidad debería estar en todos los niveles de nuestra existencia y del mundo, pero, principalmente, se apoya en el nivel de nuestra unidad con todo.

 

 


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